¿Qué es el botox? 7 verdades y mitos sobre esta sustancia

El botox se ha vuelto muy popular, pero no todo lo que se dice sobre él es cierto.
Botox

La aplicación de botox es uno de los métodos más elegidos para hacer desaparecer arrugas. La sustancia que se aplica es, concretamente, la toxina botulínica. Esta se inyecta directamente sobre los pliegues y arrugas que se quieren hacer desaparecer y los resultados son increíbles.

La función del botox es la de relajar la musculatura y detener o disminuir la movilización muscular excesiva. Se inyecta en cantidades minúsculas en el rostro y los resultados son casi inmediatos, por eso su gran popularidad.

¿Qué es el botox? Mitos y realidades

Ante la gran aceptación del botox en la industria cosmética, es común que surjan muchos mitos. Esto también se debe a que muchas personas públicas como actores, cantantes y modelos hacen uso de esta técnica y en ocasiones los resultados no parecen muy buenos.

No obstante, no todo lo que se dice es cierto. Aunque es un hecho que se debe siempre recurrir a médicos especialistas en cirugía plástica para aplicarlo, pues el botox no es una sustancia que cualquiera pueda inyectar. Pero para aclarar algunas dudas, aquí enlistamos los mitos y verdades y los explicamos.

1. El botox es tóxico

Uno de los mitos más extendido es que el botox es tóxico para el cuerpo. Debido a que el botulismo, que es una alergia alimentaria, es causada por la toxina botulínica tipo A, se cree que el botox, al entrar al cuerpo, lo puede dañar y generar reacciones similares. Pero esto es totalmente falso.

El botox es una proteína derivada de la toxina botulínica. Sin embargo, la cantidad que se utiliza en este proceso es muy baja y no puede extenderse más allá del área donde se inyecta. Por esta razón es que el botox no es tóxico. Por otro lado, el médico cirujano deberá realizar estudios previos para asegurar que la persona no sea alérgica o sensible a los componentes del botox.

2. Solo tiene fines cosméticos

Aunque el botox se utiliza principalmente para desaparecer arrugas, no es su único uso. Las propiedades y usos del botox se extienden más allá de la cosmética. En otras áreas médicas es utilizado, por ejemplo, para combatir problemas de migraña crónica y para algunas condiciones oftalmológicas.

Debido a que la función del botox es la de no permitir el movimiento excesivo de músculos y tejido nervioso, otra función para la cual es muy efectiva es para algunas enfermedades neurológicas. También se usa como parte del tratamiento integral en la esclerosis múltiple. Todos estos usos confirman que el botox no es tóxico ni maligno con el organismo.

3. El botox tiene un efecto permanente

Otra creencia sobre el botox es que elimina las arrugas para siempre. Cuando se inyecta botox para desaparecer las líneas de expresión, sus efectos perduran hasta seis meses. En ocasiones es posible aplicar de nuevo el tratamiento, no obstante no se aconseja repetirlo por más de dos ocasiones en un año.

La creencia de que el botox es permanente quizá se debe a que algunas figuras públicas aparecen “de un día para otro” con un rostro rejuvenecido. Y al paso del tiempo, siguen luciendo sin arrugas, como si el efecto del botox fuera permanente. Esto puede deberse a que en realidad se han sometido a algún otro tratamiento, como una cirugía plástica, o han ido siguiendo algún tratamiento no invasivo de forma periódica.

4. El tratamiento de botox es doloroso

Esto es falso. El tratamiento de botox no es doloroso ni causa grandes molestias. Incluso es que debido a esta particularidad, el tratamiento con botox es elegido por muchas personas, pues su aplicación causa apenas un ligero ardor o molestia que desaparece unos minutos después de que se ha terminado su aplicación.

Es verdad que inyectar botox genera hematomas en la zona donde se aplicó. Pero, de igual forma, estos moretones desaparecen por sí solos unos días después sin dejar ninguna otra molestia. Las posibles reacciones adversas responden a otro tipo de situaciones, y es el médico cirujano plástico quien debe estar en control de ellas, pero son muy poco frecuentes.

5. Sólo debe aplicarse cuando las arrugas han aparecido

Se cree que el botox solo se utiliza cuando las arrugas son muy evidentes. No obstante, esto no es del todo cierto. Gracias a los resultados inmediatos y espectaculares para desaparecer las líneas de expresión, mucha gente recurre a inyectarse botox cuando éstas ya han aparecido. Pero el botox tiene mayor efectividad cuando se utiliza a modo de prevención.

Para que las arrugas no aparezcan o tarden mucho más tiempo, lo mejor es aplicar botox antes de que asomen. Utilizarlo de esta forma es mejor, incluso se necesitan menos inyecciones y los resultados son muy naturales. Esto quizá no es muy conocido por mucha gente, pero sin duda es la forma más efectiva de usar el botox para combatir las arrugas.

6. Deforma las expresiones faciales

Se cree que el botox deforma el rostro o incluso lo paraliza. Quizá este mito se ha extendido gracias a algunas figuras públicas. Algunos de ellos han salido frente a cámaras con un rostro incapaz de sonreír normalmente o con rasgos deformados y en ocasiones hasta irreconocibles. En general, estas consecuencias negativas se le adjudica a las inyecciones de botox.

No obstante, que el botox provoque parálisis o deformación es muy poco común o casi nulo. Esto llega a ocurrir cuando la dosis o las aplicaciones se han excedido, o cuando no se ha aplicado de forma correcta. Pero un médico cirujano plástico realiza esta tratamiento con total control y estudios previos que minimizan este riesgo.

7. El botox es una sustancia adictiva

Debido a que hay personas que abusan de su uso, se cree que el botox causa adicción. Esto es totalmente falso. Por sí sola, la toxina botulínica, no es una sustancia que tenga algún efecto adictivo en el cuerpo. Esta creencia se ha extendido debido a que hay personas que exceden la recomendación de inyectarse máximo dos veces por año.

Pero esta “adicción” responde a otro tipo de situaciones, y nada tiene que ver con la sustancia en sí. En realidad, lo que ocurre la mayoría de las veces, es que la persona se siente muy contenta con los resultados. Poder ver su rostro de nuevo sin arrugas y sentirse revitalizado provoca una sensación de bienestar, es esta situación la que provoca regresar más veces de lo aconsejado.

Referencias bibliográficas

  • Amón, Stephen, et. al. (2001). Botulinum Toxin as a Biological Weapon. JAMA, 285.
  • Costa, J., Borges, A., Espírito-Santo, C., Ferreira, J., Coelho, M., Moore, P., Sampaio, C. (2008). Toxina botulínica tipo A versus toxina botulínica tipo B para la distonía cervical.» (Revisión Cochrane traducida).
Dolores Agüero

Dolores Agüero

Nutricionista

Dolores Agüero (Valencia, 1988) es graduada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad de Valencia. Es Máster en Nutrición y Salud, esta vez por la Universitat Oberta de Catalunya. Posee distintos cursos de posgrado sobre Trastornos de la alimentación, Diabetes y Dietética aplicada.