8 trucos y consejos para que no se te caigan los pechos

10 months ago

Carlota Serrano

Evita la aparición de este molesto problema estético con estos trucos infalibles.

Si tienes los pechos grandes, te interesa evitar este molesto problema estético.
Si tienes los pechos grandes, te interesa evitar este molesto problema estético. Fuente: Unsplash

¿Conoces la prueba del lápiz? Quítate el sujetador y coloca en horizontal un lápiz debajo uno de tus senos. Si éste se sujeta solo, indica que tienes flacidez en esta zona. ¿Es tu caso? Tranquila, aquí te ofrecemos unos consejos para que no se te caigan los pechos.

8 trucos y consejos para que no se te caigan los pechos

La prevención es la clave, pero siempre podemos actuar contrarrestando el paso del tiempo.

1. Usar sujetador deportivo que inmovilice el pecho

Practicar ejercicio con regularidad es ideal para mantenerte en forma y cuidar tu aspecto, ya que al hacerlo mejora tu tono general y se aprecian los resultados.

Sin embargo, cuando éste se practica de una forma intensa puede producir daños en los tejidos que actúan como sostén natural de tus senos. Por eso, uno de los mejores consejos para que no se te caigan los pechos que te podemos dar en este caso, y mucho más si son abundantes, es un sujetador deportivo capaz de no sólo sujetarlos, sino también inmovilizarlos contra tu tórax.

De esa forma, cuando salgas a correr o practiques algún deporte que requiera movimientos intensos, no tendrás problema en moverte con libertad.

2. Ponerte agua fría en los pechos en la ducha

Una de las formas en que se puede prevenir la caída del pecho y también para ganar tonicidad si ya comienzas a notar los efectos del paso del tiempo es incluir el hábito de ducharte la zona de los senos con agua fría.

No quiere decir que tengas que ducharte con agua fría en pleno invierno, pero si tras tu baño diario con agua templada abres el agua fría para ponértela directamente en el busto durante varios segundos antes de salir de la ducha (los que aguantes), verás como poco a poco irás notando el efecto tonificante de este gesto cotidiano.

3. Vitaminas y nutrientes suficientes para ello

Cuando tu alimentación es insuficiente o poco natural, tu salud se resiente, y cuando eso sucede pasa factura al estado de tu cuerpo, especialmente a las zonas sensibles. Y sí, tus senos lo son y mucho.

Piensa que el tejido conjuntivo (responsable de la tersura del busto) se ve realmente afectado cuando le faltan los nutrientes necesarios para ir manteniéndolo y regenerándose de los daños inherentes al paso del tiempo.

Por eso, si tu alimentación es pobre en productos frescos que garantizarían el aporte de micronutrientes que necesitas, plantéate reestructurar tu dieta diaria y comer de forma más equilibrada y sana. Tómatelo como uno de los mejores consejos para que no se te caigan los pechos que te puedan dar: no olvides que nuestra belleza se cuida también desde dentro.

4. Ejercicios para trabajar los músculos pectorales

Nuestro pecho está formado por piel, músculos, glándulas y grasa, y el estado de todo ello influye en el aspecto de nuestro busto. Por eso, si realizamos un trabajo muscular que tonifique nuestro pectoral, también mejorará el tono de nuestros senos.

El ejercicio de pesas es adecuado siempre y cuando no sobrepasemos nuestra capacidad de levantamiento de peso. Por eso, utilizar unas pequeñas mancuernas con las que trabajar los pectorales con movimientos repetidos y suaves, puede ser de gran ayuda para mejorar el tono de nuestro pecho.

Los ejercicios en los que se realiza presión palma contra palma de las manos sirven para activar también los músculos que previenen la flacidez.

5. Usar sujetador para dormir

A la hora del descanso nocturno adoptamos posturas que pueden no estar haciéndole un gran favor a nuestros senos, y como además prescindimos del sujetador para el momento de ir a dormir (para no dificultar la circulación sanguínea), con más facilidad dejaremos que nuestro busto sucumba a la gravedad y se quede flácido.

Sin embargo, existen en el mercado un tipo de sujetadores nocturnos que no interfieren negativamente y sin embargo sí que actúan limitando el movimiento. Así que haz caso a nuestros consejos para que no se te caigan los pechos y pruébalos. Seguro que al mejorar tu postura durmiendo, también mejora el aspecto de tu escote.

6. Masajear con crema reafirmante

En el mercado existen toda clase de productos milagro que prometen cambios que finalmente no se producen. La realidad detrás de estos productos es que ni te van a elevar el pecho de forma sustancial y que sus limitados efectos actuarán sólo mientras los estés utilizando.

Sin embargo, sí que hay que cuidar la hidratación de esta delicada zona (de forma diaria) para procurarle la elasticidad suficiente a la piel. De esta forma le permitirá hacer bien de sostén natural del pecho y conseguirá que éste se mantenga firme más tiempo.

Podemos recurrir a una crema reafirmante especialmente formulada para la zona del escote, pero en cualquier caso siempre será suficiente con una buena crema hidratante con la que masajear de forma circular y ascendente nuestros pechos. La idea es actuar desde la prevención, y empezar desde ya es clave junto a la constancia.

7. Evita las subidas y bajadas de peso

Vigila mucho el estado de tus pechos si eres de las que constantemente está probando dietas de adelgazamiento, ya que una de las cosas que más hace sufrir (y daña de forma irreversible el estado de tus senos) son las fluctuaciones de peso, tanto las bajadas como las subidas.

Cuando perdemos unos kilos mientras nos estamos mirando las caderas, nos olvidamos de cómo afectará esto a la zona superior de nuestro cuerpo, y el pecho es de los que siempre sale perdiendo. Además, algo que suele suceder es que si recuperamos el peso perdido, éste no vuelve de la misma forma al pecho.

Así que cuando te decidas a hacer alguna dieta para adelgazar, antes piénsatelo bien y pregúntate cómo puede afectarle a tu escote.

8. Cuidado con los anticonceptivos hormonales

Y el último de nuestros consejos para que no se te caigan los pechos es advertirte sobre el uso de los anticonceptivos hormonales, tales como la píldora, los parches o el anillo.

Piensa que todos ellos introducen unas dosis hormonales en tu cuerpo que sirven para desequilibrar tu ciclo ovárico, con lo cual también influye en la función del mantenimiento de nuestros órganos sexuales. El pecho, por tanto, también se ve afectado.

Muchas mujeres notan mayor tensión en el pecho durante el uso de estos anticonceptivos, y a la larga, esa tensión hace ceder a la propia piel y el pecho cae. Si es tu caso y notas ese tipo de sensación en tus senos, plantéate dejar atrás los tratamientos hormonales.

Carlota Serrano