¿Por qué las mujeres cobramos menos? 5 causas de la brecha salarial

Si hombres y mujeres somos iguales... ¿Por qué cobramos menos?
Por qué las mujeres cobran menos

La brecha salarial es un tema que no se termina de esclarecer por completo. En las últimas décadas la presencia de las mujeres en el ámbito laboral ha dejado de ser una excepción para convertirse en algo cotidiano.

Esto en gran medida se debe a que a inicios de este siglo, muchos países del mundo instauraron la ley de cuotas, que exigía a las empresas una mayor participación de las mujeres. No obstante, a casi 20 años de esto, la brecha salarial sigue estando presente.

¿Por qué cobramos menos las mujeres? 5 causas de la brecha salarial

Las razones de que las mujeres reciban menor ingreso, es objeto de muchos estudios. El fenómeno se repite alrededor del mundo y los datos arrojan diferentes respuestas, según la metodología que se haya aplicado para realizarse.

Sin embargo en lo que todos coinciden, es que esta brecha salarial no existe (pues incluso en algunos países es ilegal) cuando se trata del mismo puesto y las mismas actividades. Es decir, no hay una tabulación de salarios diferente para hombres y mujeres.

Este importante dato deja ver que la diferencia en el ingreso entre hombres y mujeres en edad productiva, se debe a múltiples factores que van más allá de la estimación de un salario que se asigna. Las causas de la brecha salarial, son más complejas que eso.

1. El tipo de empleos

El tipo de empleos que concentran la mayor contratación de mujeres, registra salarios más bajos. Es decir que en todos los sectores económicos, existen actividades a los que se les asigna sueldos menores, ya sea por la poca experiencia o preparación que requieren, o por que en la cadena productiva, se requiere que esa actividad tenga un costo menor para incrementar los ingresos.

Y, casualmente, estas actividades se han asignado tradicionalmente a las mujeres. Esto no quiere decir que los hombres no puedan ejercerlas y que de ser así se les pague más que al resto. No, esto no es así, no obstante los hombres pocas veces recurren a solicitar estos empleos, mientras que las mujeres los solicitan con mayor frecuencia y aun trabajando el mismo número de horas que los hombres en otras actividades, reciben un salario menor.

2. Difícil acceso a puestos de alto nivel

Los empleos de alto nivel y cargos estratégicos, siguen siendo reservados para hombres. Aunque la presencia de las mujeres en el ámbito laboral subió del 8% al 44% en lo últimos 15 años, la presencia de mujeres en cargos de liderazgo, sigue rezagada. Las cifras son alentadoras: en el último estudio de Grant Thornton International se reveló que actualmente el 87% de las empresas cuentan con al menos una mujer en puestos directivos.

No obstante, se sigue considerando esto como una razón más de la brecha salarial, debido a que en la carrera por el ascenso laboral, las mujeres siempre se quedan atrás frente a sus iguales masculinos. Esto se debe a que aún existen prejuicios acerca de las capacidades de liderazgo de las mujeres. Por esta razón es que se pueden encontrar a muchas mujeres con la misma preparación y experiencia que sus superiores, pero ganando menos y sin posibilidad de ascender.

3. Trabajo de cuidados

Tradicionalmente ha recaído en las mujeres, todo el trabajo de cuidados a niños y enfermos. Cuando hay algún miembro de la familia que requiere ser atendido, la primera opción es que sea la mujer quien lo haga. En el caso de los hijos, es la madre. Cuando hay algún adulto enfermo, como los padres o personas de edad avanzada, sigue siendo lo más frecuente que sea la mujer quien se encargue de cuidar y atender.

Esto requiere que las mujeres combinen su trabajo y vida profesional, con el trabajo en casa. La consecuencia es que reciben un ingreso menor debido a que no es posible que tomen horas extras y en muchas ocasiones, solicitan permisos para ausencia que repercute directamente en su salario. Incluso es común que las mujeres soliciten reducción de su jornada laboral, para poder conciliar el trabajo con la vida familiar o con el trabajo de cuidados.

4. La edad

El fenómeno de la edad y la proporción con el salario, parece no haber evolucionado. Históricamente, los hombres han ido incrementando su ingreso conforme avanza su edad, contrario a lo que ocurre con las mujeres. Este hecho ha cambiado en las últimas décadas, pero es un hecho que sigue presente. La brecha salarial entre mujeres que hoy tienen más de 50 años, es del 27%, pero las mujeres más jóvenes, no presentan un margen tan amplio.

Y aunque la tendencia indica que en las próximas décadas, este porcentaje se reducirá hasta en un 4%, el hecho es que actualmente la mujer va percibiendo un ingreso menor conforme avanza en edad. Esto se debe comúnmente a que las mujeres registran largos períodos de inactividad (por maternidad o por cuidado a enfermos o personas de la tercera edad) o a la falta de actualización en su ramo, frecuentemente por las mismas razones de la dificultad para conciliar vida laboral y familiar.

5. Maternidad

La maternidad se ha convertido en un factor determinante para el ingreso de las mujeres. Varios estudios afirman que la brecha salarial es menor mientras las mujeres están solteras y sin hijos (de tan solo 4%) pero este porcentaje aumenta de forma asombrosa cuando se compara el ingreso de mujeres casadas y que ya son madres con el de los hombres casados y con hijos.

Esto está totalmente relacionado con la percepción al momento de contratar personal o de considerar un ascenso.Actualmente se sigue considerando que una mujer casada y con hijos, no dispone del tiempo ideal para dedicar al trabajo, y que su prioridad es su casa, por lo que se le considera menos apta para su contratación. En cambio a los hombres padres de familia, se les percibe como personas que buscan estabilidad laboral y se les toma en cuenta con mayor facilidad para ascensos o nuevas contrataciones.

Referencias bibliográficas

Aline nació en Ciudad de México. Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación con especialidad en Tecnología educativa por la Universidad Tecnológica de México. Es experta en Nutrición y Alimentación. Redactora y correctora para diversas revistas y portales web y colaboradora eventual en la creación de contenido para conferencias, talleres y planes de estudio.