El hilo rojo del destino: una leyenda sobre el amor predeterminado

Esta leyenda de origen asiático nos habla de un hilo rojo que guía nuestro destino y nos une a una persona a la que estamos predestinados a conocer y amar.
Según esta leyenda, un hilo rojo invisible nos une a nuestra alma gemela.
Según esta leyenda, un hilo rojo invisible nos une a nuestra alma gemela. | Unsplash

 

De todos los mitos y leyendas que existen, uno de los más románticos y mágicos es el que habla de un hilo rojo del destino, que conecta a las personas predestinadas a amarse.

Te contamos de qué trata esta hermosa leyenda sobre el destino, cuál es su origen y qué simboliza el hilo rojo para muchas personas.

El hijo rojo y el destino en el amor

La leyenda del hijo rojo es un mito de origen asiático, existente tanto en la mitología china como en la japonesa, en el que se habla de la existencia de un hilo rojo del destino que une a las personas desde su nacimiento.

El mito cuenta que cada persona nace con un hilo rojo invisible, atado por los dioses cuando uno llega al mundo, que es irrompible y que siempre acompaña a la persona. En la mitología china este hilo rojo se encuentra atado al tobillo, pero en la versión japonesa el hilo permanece atado al dedo meñique.


Este hilo rojo del destino que nos acompaña, se encuentra atado a una persona por el otro extremo. El mito cuenta que estamos destinados a encontrarnos con esta persona, con la que estamos unidos desde que nacemos y que vendría a ser algo parecido a nuestra alma gemela, según los mitos occidentales.

Las dos personas unidas por el hilo rojo, están destinadas a ser amantes o vivir una historia importante, sin importar la distancia o circunstancias que las separen. Según esta leyenda, todo está predestinado y el hilo rojo que nos une a nuestra alma gemela se va acortando cada vez más.

La leyenda del hilo rojo

Aunque el mito se ha extendido por todo Asia, la leyenda original del hilo rojo del destino proviene de China, donde también se la conoce como “el hilo rojo del matrimonio”, pues quien se encarga de colocar este hilo es el dios lunar de los matrimonios, Yuè Lǎo.

Sin embargo existen muchas variaciones de la misma leyenda. En unas se habla de un joven y un misterioso sabio, en otras de un emperador y una bruja, pero todas ellas cuentan la misma historia, en la que el destino y el amor predeterminado juegan un papel importante.

El cuento del emperador y la anciana

Según cuenta una de las leyendas más extendidas sobre el hilo rojo del destino, existió un joven emperador con ganas de encontrar esposa y formar matrimonio. Llegó a sus oídos que una misteriosa anciana era conocedora de los destinos y podía ver el hilo rojo de cada persona, así como saber dónde terminaba cada hilo. El muchacho, deseoso de conocer quién sería su futura esposa, mandó traer a esta misteriosa anciana para poder conocer así su destino.

La anciana llegó a palacio y el emperador le ordenó que siguiera el hilo rojo del destino atado a su dedo, que le conduciría hasta su persona predestinada, su alma gemela. La mujer empezó a seguir hilo, acompañada del emperador que no podía esperar a conocer a quién había al otro lado. Tras un largo viaje, acabaron en un mercado, frente a una campesina con una niña en brazos.


La anciana contó al emperador que allí terminaba su hilo rojo del destino y que esa era su futura esposa. El emperador creyó estar siendo objeto de burla de la anciana, puesto que tanto la campesina como la niña iban sucias y harapientas. Indignado y furioso, empujó a la campesina, haciendo que tanto ella como la niña que llevaba en brazos cayeran al suelo. Debido a la caída, la pequeña se hizo una profunda herida en la frente que le dejó una marca.

Muchos años después, el emperador seguía sin esposa e iba acumulando rechazos de propuestas de matrimonio. Un día su corte le recomendó tomar la mano de la hija de un general muy importante, a lo que el emperador acabó aceptando y se concertó un matrimonio.

Al llegar el día de la boda, retiró el velo a la novia y vio que era hermosísima. Sin embargo esta también tenía una extraña cicatriz en la frente. Pues la futura esposa del emperador no era otra que la niña que se encontraba en el mercado en brazos de la campesina aquel día que la anciana le condujo hasta el final de su hilo rojo.

El hilo rojo del destino

Así pues, tanto esta leyenda como las otras historias que se han ido transmitiendo acerca del hilo rojo nos hablan de un destino ya escrito y predeterminado. Las dos personas atadas por este hilo rojo están destinadas a acabar encontrándose en algún momento, tarde o temprano, sin importar las circunstancias que se interpongan en su camino.

Según esta creencia, el universo está formado por hilos que nos unen y guían nuestras vidas hacia una dirección determinada. Nada sucede por accidente y los acontecimientos que vivimos son obra del destino. Esta idea tan arraigada en las costumbres orientales sirve como pretexto para reforzar la cultura de los matrimonios concertados, tan extendido en países como China o Japón, de donde proviene esta mítica leyenda.



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