Síndrome de Stendhal: cuando tanta belleza sobrepasa y llega a causar malestar

8 months ago

Margarita Luna

Esto ocurre si te sobrepasa la belleza de una obra o de una ciudad, hasta incluso rozar el desmayo.

Algunas personas experimentan sensaciones extremas ante la belleza de obras de arte.
Algunas personas experimentan sensaciones extremas ante la belleza de obras de arte. Fuente: Pexels

¿Te ha pasado alguna vez que al encontrarte en frente de algo indescriptiblemente hermoso como una obra de arte o un paisaje, empiezas a experimentar una felicidad extrema acompañada de muchas emociones que te sobrepasan? Pues es posible que seas una más de las que ha experimentado el síndrome de Stendhal.

Si no habías escuchado antes nada sobre lo que algunos llaman el mal del viajero, aquí te explico de qué se trata el síndrome de Stendhal y su estrecha relación con la fascinación por las artes y la belleza.

Qué es el síndrome de Stendhal

Normalmente, cuando nos encontramos frente a estímulos estéticos como lo son el arte, los paisajes, las películas u otras formas de expresión que podamos considerar como muestras de belleza, se producen en nosotros ciertas sensaciones en mayor o menor medida dependiendo de cada quien.

Ahora bien, existen ciertas personas que son mucho más sensibles a estos estímulos y su reacción ante las diferentes manifestaciones de belleza es bastante extraordinaria. A este tipo de reacción se le conoce como el síndrome de Stendhal, también llamado “síndrome de Florencia” y mal o “síndrome del viajero”.

Se trata de sensaciones y emociones mucho más intensas de las que llamaríamos “normales” ante manifestaciones como piezas de arte que para quien las ve, tienen una belleza excepcional. Estas sensaciones incluyen taquicardia, mareos, desvanecimiento, desasosiego, abrumación, sofocos, sudoración y tensión emocional.

¿Por qué se relaciona al Síndrome de Stendhal con Florencia?

El escritor francés que es conocido bajo el seudónimo de Stendhal (su verdadero nombre es Henri-Marie Beyle) fue el primero en describir todas estas sensaciones tan intensas que experimentó al haberse encontrado rodeado de tanta belleza.

Esto sucedió al mudarse a Florencia en 1817 motivado por la monumentalidad de la urbe, su vínculo con los mejores artistas renacentistas y su magnífica belleza. Y es que no es para menos, aún hoy Florencia es una de las ciudades más visitada en Italia debido a la gran acumulación de arte y belleza que tiene en cada una de sus calles.

Stendhal contaba en su diario que, el 22 de enero de 1817 se encontraba caminando por las calles de Florencia y empezó a sentirse mal mientras se encontraba en la iglesia de Santa Croce:

“Había llegado a ese grado de emoción en el que se tropiezan las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme”.

Tras ser examinado por un médico, este le dijo que lo que tenía era “sobredosis de belleza”. Gracias a este momento, décadas más tarde se le conoció a este conjunto de sensaciones intensas como el síndrome de Stendhal.

¿Es un mito el síndrome de Stendhal?

Algunos podrían asegurar que se trata de una descripción romántica sobre el efecto de la belleza que el escritor elaboró después de haber estado en Florencia y admirado su belleza; pero lo cierto es que décadas más tarde, en el Hospital de Santa María Nuova de Florencia, la doctora Graziella Magherini recibió mas de un centenar de consultas de turistas y visitantes bajo los mismos síntomas que había descrito Stendhal, por lo que lo clasificó como el Síndrome de Stendhal o el síndrome de Florencia.

Estamos de acuerdo en que todas hemos experimentado diferentes sensaciones como el llanto estimulado por una película, que se nos ponga la piel de gallina y que se nos acelere el corazón por una canción o al encontrarnos frente a un edificio que resalta por su belleza. Entonces, ¿es posible que estas sensaciones lleguen a ser tan intensas en algunas personas como para determinarlo como un síndrome?

Hay científicos y psicólogos que aceptan el síndrome de Stendhal y toda su sintomatología; además tienen identificados los síntomas más severos del síndrome como la amnesia, ataques de ansiedad o pánico y la paranoia. En este sentido vale la pena aclarar que no se trata tampoco de un trastorno mental que esté definido.

Hay otros cuantos que todavía se cuestionan si más bien con la globalización que nos da mayor acceso a la información por lo que hay cada vez más gente conociendo sobre el síntoma, sumando a un incremento en los viajes a nivel global que resulta también en el aumento del número de viajeros a Florencia, podría tratarse más bien de un proceso de sugestión o de una reacción autoinducida.

Es posible, según los detractores, que como los síntomas del síndrome de Stendhal están asociados a la felicidad, al éxtasis, a una experiencia tan intensa al descubrir la belleza, que muchos más bien estemos deseosos de vivir algo similar. En todo caso, y como ya lo habíamos nombrado, si a todos se nos despiertan emociones y sensaciones en contacto con el arte y la belleza, ¿por qué no creer en el síndrome de Stendhal?

Margarita Luna