El gobierno canario decide eliminar el impuesto rosa en favor de las mujeres

1 year ago

Carlota Serrano

Las mujeres canarias ya no tendrán que preocuparse por las tasas de más al comprar tampones y compresas.

El IVA en los artículos de higiene femenina es del 10% en España.
El IVA en los artículos de higiene femenina es del 10% en España. Fuente: The Odyssey

Hace sólo unos días el Gobierno canario se ganaba el aplauso de la población del archipiélago, especialmente la femenina, al notificar la desaparición de la llamada tasa rosa en las Islas Canarias. O lo que es lo mismo, que a partir del 1 de enero de 2018 ninguna mujer residente en Canarias deberá abonar ningún impuesto por la compra de compresas o tampones.

La propuesta surgió por parte de la representación de Podemos como la reivindicación eternamente ignorada pero respaldada por el 50% de la población mundial: dejar de penalizar con un impuesto el que es un artículo imprescindible para las mujeres. Finalmente, la consejera de Hacienda del Gobierno de Canarias presentó la aplicación de esta medida que supondrá un avance histórico en la lucha por la igualdad de género.

Con esta medida Canarias se equiparará con Canadá, que es el único país del mundo que no grava impuestos a los productos de higiene femenina.

¿Qué supondrá este ahorro?

La pregunta variará su respuesta en función de quién la responda; para Hacienda obviamente tendrá una connotación diferente a la que tendrá para las compradoras de este artículo de primera necesidad.

Es curioso cómo ha sido presentada la propuesta en relación a cómo afectará a los presupuestos, casi como una disculpa para tranquilizar a los detractores, porque sólo supondrá una disminución de 220.000€ anuales en Hacienda.

De forma elegantemente progresista se enfatiza que esa insignificancia para las arcas supondrá una gran avance para la población femenina, que dejarán de pagar entre 8 y 10€ al año en cuestión de impuestos por tener la regla.

¿Por qué en Canarias sí y en el resto de España no?

Hasta la entrada en vigor de esta medida a principios del año que viene, adquirir una caja de tampones o compresas en Canarias suponía un aumento del 3% del precio debido al IGIC (Impuesto General Indirecto Canario) mientras en el resto de España el incremento era de un 10% en concepto de IVA, algo que ya marcaba una diferencia a favor de la consumidora canaria respecto a la española peninsular.

Es el momento de recordar que el 10% es el denominado IVA reducido, mientras que el superreducido del 4% estaría destinado exclusivamente a los artículos de primera necesidad, es decir, aquellos que resultan imprescindibles para la vida diaria. Habría que preguntarles a quienes les asignan el IVA del 10% a los artículos de higiene femenina cuántas mujeres tienen la capacidad de escoger cada mes si utilizar o no las compresas y tampones cuando tienen la regla.

Con la desaparición del IGIC, las distancias en cuestión de derechos entre las mujeres de un mismo país pero de distinta comunidad autónoma han aumentado más aún, conllevando a la natural pregunta de las agraviadas (e incómoda para algunos otros): ¿Por qué Canarias sí y en el resto de España no? Y una vez más, la respuesta ni satisface ni resuelve.

La respuesta escudo

Respecto a Canarias, su capacidad para implantar la medida de la desaparición de la tasa rosa es independiente, ya que es la única comunidad de España con autonomía fiscal para fijar los tipos impositivos indirectos.

El Estado español se escuda echando balones fuera con el argumento de no poderse aplicar esta medida al regirse por una directiva de la Comunidad Europea. Es decir, que sin el beneplácito de éstos no se podría hacer nada.

La pregunta es si el resto de las europeas están felices de pagar mes a mes, durante los 30 años de promedio que abarca la edad fértil de toda mujer, un impuesto que parece penalizarlas por haber nacido con sexo femenino.

Quizás en el Parlamento Europeo, hablar de un tema que afecta al 50% de la población a la que representa no es tan importante.

¿Igualdad... ?

Probablemente, como ya estamos acostumbradas a pagar más por los mismos productos sólo por ofrecernos la versión femenina de los mismos artículos, quizás esperen que claudiquemos una vez más.

Quizás el Ministerio de Igualdad que se creó hace ya 10 años en nuestro país debería plantearse mover ficha al respecto para comenzar a mover los engranajes oxidados de la igualdad que defiende, no sólo en cuestión de género sino también entre personas iguales en derechos de un mismo país con independencia de la comunidad autónoma en la que resida.

Mientras tanto, quizás añadamos una nueva imagen en los aeropuertos de los vuelos procedentes del archipiélago canario, la del registro exhaustivo en las maletas femeninas en busca de cajas y cajas de tampones.

Carlota Serrano