¿Por qué llaman gatos a los madrileños?

9 months ago

Ingrid Dalmau

Los nacidos en Madrid reciben el curioso apelativo de "gato". Te explicamos la leyenda que hay detrás.

Los madrileños de pura cepa reciben el apodo de gato.
Los madrileños de pura cepa reciben el apodo de gato. Fuente: ©GTRESONLINE

¿Te has preguntado alguna vez por qué llaman gatos a los madrileños? Si alguna vez has estado en Madrid o conoces a alguien de allí, sabrás que este es el apodo que reciben los nacidos en la capital.

Pero no, no es porque tengan una astucia felina ni porque vayan a arañar a nadie que se les acerque. El origen de este curioso mote madrileño tiene una historia más interesante detrás. ¿Quieres conocerla? Te la explicamos.

Por qué llaman gatos a los madrileños

Gato es el apelativo con el que se conoce hoy en día a los nacidos en Madrid, aunque en otros tiempos tan solo se utilizaba para aquellos cuyos padres y abuelos habían nacido también en la ciudad.

Debido al alto porcentaje de inmigración proveniente de otras comunidades y a la laxitud de los tiempos modernos, este condición se ha ido perdiendo, por lo que en la actualidad se utiliza el mote felino para todo aquel que simplemente nace en la ciudad, siendo pocos aquellos gatos que realmente son de pura cepa.

Pero, ¿por qué llamar gato a un madrileño? El nombre proviene de una de las habilidades características de los felinos, pero no es porque la compartan todos los nacidos en la ciudad. Fue tan solo un madrileño el que precisamente dio lugar al nacimiento de este curioso apodo.

Historia detrás del apodo de gato

El origen del mote de gato para los madrileños se remonta nada más y nada menos que al siglo XI. En esa época los árabes dominaban España, y lo que hoy se conoce como Madrid en aquel momento no era más que una villa llamada Mayrit, fundada en el siglo IX por Muhammad I de Córdoba.

Debido a su buena situación estratégica, que permitía controlar tanto el valle de Manzanares como la sierra de Guadarrama, la villa fue convertida en una fortaleza. Para proteger este enclave tan valioso, la villa fue protegida con una sólida muralla, en cuyo interior se empezó a formar una ciudadela.

La ciudadela de Mayrit era tan deseada que los intentos por conquistarla eran considerables, pero todos ellos fallidos debido a su complicada situación. La fortaleza se encontraba en lo más alto de un cerro y la muralla que la rodeaba llegaba a los 12 metros de altura. Pese a las dificultades para atravesar la fortificación, el Califa Abderramán solicitó un siglo después que la muralla fuera reforzada todavía más intensamente.

La muralla que rodeaba la ciudadela por aquel entonces.La muralla que rodeaba la ciudadela en la época medieval. | Wikimedia Commons

Un soldado con habilidades

Pero el mito de muro infranqueable acabaría siendo desbaratado por la intrepidez y habilidad de un solo soldado otro siglo más tarde, perteneciente a las tropas del rey Alfonso VI de León.

El rey Alfonso VI, apodado “el Bravo”, se propuso tomar con sus tropas la fortaleza en mayo de 1085, como parte de su plan de reconquista. El verdadero objetivo del rey era librar a Toledo de la invasión musulmana, pero para ello creyó necesario hacerse en primer lugar con la ciudadela de Mayrit.

Y así fue como mandó a sus tropas hasta la ciudad, con la idea de coger desprevenido al enemigo en una batalla imprevista y triunfar en la conquista de la ciudadela. Lo que el rey no esperaba era encontrar una muralla tan alta y tan difícil de atravesar.

Sin embargo, uno de los soldados dejó a todos los allí presentes boquiabiertos con una insólita hazaña. Sin que nadie se lo esperara, el intrépido soldado se aventuró hacia el muro y comenzó la arriesgada tarea de treparlo, ayudado tan solo de un puñal que iba clavando entre las piedras. Su habilidad trepando la muralla provocó que el rey exclamara que parecía un gato.

Una vez coronada la muralla, se dirigió a una torre y cambió la bandera musulmana por una cristiana. Este gesto animó al resto a asaltar y tomar la ciudad, y las tropas de Alfonso VI lograron finalmente hacerse con la ciudadela.

¿Quiénes son los gatos?

El soldado se quedó a vivir en la ciudad y se convirtió en un héroe. Tras su hazaña, pasó a ser apodado gato, nombre que incluso empezó a utilizar a modo de apellido.

Este apelativo fue legado a sus numerosos descendientes, de quienes se dice pasarían también a añadir un puñal y una muralla al emblema de su escudo de armas. El linaje de los Gato pasó a convertirse en una de las famílias más eminentes de la capital.

Con el tiempo, este mote pasó a ir dirigido a los ciudadanos de Madrid cuyos padres y abuelos hubieran nacido también dentro de la ciudad. Aunque más adelante el nombre sirvió para designar a cualquier persona nacida en la capital.

Otras teorías sobre el origen del mote

Esta curiosa historia medieval ha llegado a nuestros días como una leyenda y poco más se sabe de ese diestro soldado. Aunque sí llegó a existir un importante linaje de Gatos, se desconoce si esa historia se trata de un mito o el soldado existió realmente. Es por eso que podemos encontrar muchas otras teorías que también explican el origen de este curioso sobrenombre.

Una de ellas proviene también de la época medieval, pero de cuando Madrid era ya una ciudad cristiana. En ese momento la gente tenía que pagar un impuesto por poder acceder a la ciudadela. Muchas personas trataban de evitar este pago trepando los muros, lo cual les llevó a ganarse el apodo de gatos.

Otra de las teorías indica que el nombre puede venir de los numerosos gatos que se podían encontrar en los tejados del barrio de los Austrias. Al parecer en esa zona abundaban los gatos y se rumoreaba que por ese motivo no se encontraban ratas en Madrid.

Y ahora ya conoces por qué llaman gatos a los madrileños. ¿Con qué historia te quedas?

Ingrid Dalmau