Las 50 mejores frases de Juana de Arco

Juana de Arco es una de las mujeres cristianas más importantes de la historia.
Frases célebres de Juana de Arco

La vida y obra de Juana de Arco está llena de pasajes fascinantes. También fue conocida como la doncella de Orleans, y a su corta edad se volvió en una pieza clave en la historia de Francia. Fue canonizada por lo que el día de hoy también es llamada Santa Juana de Arco.

A sus 17 años encabezó al ejército francés durante la guerra de los cien años en contra de Inglaterra. Una vez que logró la victoria, Carlos VII se coronó como rey de Francia. Sin embargo fue capturada y quemada en la hoguera a sus 19 años.

Las mejores frases de Juana de Arco

Juana de Arco es una figura llena de misticismo. Esto es porque además del papel que desempeñó al frente del ejército francés, ella siempre aseguró que todo lo que hacía era por orden de las voces que escuchaba y que le eran enviadas por Dios.

Por esta razón fue acusada de herejía y condenada a morir en la hoguera. Y es también por eso que ha sido reconocida por la iglesia católica como una santa, dando crédito así a la legitimidad de su testimonio sobre las voces que le ordenaron dirigirse a Orleans y hablar con Carlos VII.

1. Dicen que eres mi juez; no sé si lo seas, pero ten cuidado de no juzgarme mal, porque te pondrías a ti mismo en gran peligro.

La mayoría de las frases de Juana de Arco que hoy conocemos, son extractos del juicio que la llevó a la hoguera.

2. No tengo miedo… Yo nací para hacer esto.

Uno de los rasgos más distintivos y admirables de Juana de Arco, fue su valentía.

3. Mis voces me dicen: “No temas, responde con atrevimiento, que Dios te ayudará”

Juana de Arco fue una mujer de fé y en todo momento aseguró que las voces que escuchaba eran mensajes divinos.

4. Los hombres pelean; sólo Dios da la victoria.

Las acciones de los hombres no son tan trascendentes como lo que Dios tiene destinado a cada uno.

5. Sólo a Dios me remito. Y en lo que toca a mis visiones, no acepto el juicio de ningún hombre.

Juana de Arco mantuvo hasta el final que sus acciones estaban dictadas por Dios y solo se apegaba a ellas.

6. Levántate mañana temprano por la mañana y haz más de lo que pudiste hacer hoy.

Una frase sobre la importancia de esforzarnos por ser mejores cada día.

7. Dios traza un destino para cada alma y les encomienda una misión, si esta no se cumple el creador estaría decepcionado.

Todos quisiéramos saber cuál es nuestra misión para poderla llevar a cabo.

8. Jamás cometí pecado mortal. Porque en tal caso mis voces me lo hubieran reprochado, mis espíritus me hubiesen desamparado.

Juana de Arco era una mujer de profunda fé.

9. Yo tenía trece años cuando escuché una voz. Esa voz me decía que yo levantaría el asedio de Orleans: Tú debes salvar a la nación y al rey.

A los 13 años Juana de Arco escuchó por primera voz las voces que la guiaron a vencer a Inglaterra.

10. No he venido a Poitiers para dar señales. Pero llevadme a Orleans y os mostraré las señales por las que he sido enviada.

Ella estaba segura de cuál era su camino a seguir.

11. Sobre Jesucristo y la Iglesia, simplemente sé que son sólo una cosa, y no deberíamos complicar el asunto.

Por razones y acciones como esta es que años después fue beatificada y posteriormente canonizada.

12. Si alguna vez me escapo, nadie me reprochará haber quebrantado o violado mi fe, sin haberle dado mi palabra a nadie, quienquiera que sea.

Sin duda estaba segura de su fé y sus acciones fundamentadas en su creencia en Dios.

13. La luz llega al mismo tiempo que la voz… no se los contaré todo; no me he ido, mi juramento no concede eso.

En sus discursos y testimonios, Juana de Arco intentó convencer a todos sobre la veracidad de las voces que la guiaban.

14. Es cierto que deseaba escapar; y de esta manera lo deseo todavía; ¿No es esto legal para todos los prisioneros?

Ante su trágico e inevitable final, aceptó tener miedo y deseo de escapar.

15. Del amor o el odio que Dios tiene por los ingleses, no sé nada, pero sé que todos serán expulsados de Francia, excepto los que mueran allí.

En todo momento se mantuvo fiel a sus creencias y a lo que afirmaba oír.

16. ¡Ay! ¡Que mi cuerpo, limpio y completo, nunca ha sido corrompido, hoy debe ser consumido y quemado en cenizas!

Una frase previa a su trágico final.

17. Si alguna vez me escapo, nadie me reprochará haber quebrantado o violado mi fe, sin haberle dado mi palabra a nadie, quienquiera que sea.

Juana de Arco fue una mujer íntegra y fiel en todo momento a sus ideales.

18. Mejor la integridad en las llamas que sobrevivir en la imitación de la verdad. Si así lo deseáis llevaré de nuevo ropa de mujer, pero en lo restante no cambiaré.

Sin duda era una mujer de firmes convicciones que prefería su dignidad.

19. Dios desprecia la tranquilidad de las almas que destinó para la batalla.

Si tenemos y sabemos nuestra misión y le huimos, estamos fallando a nuestra fé.

20. No tengo miedo, yo nací para esto.

Una de las frases más emblemáticas de Juana de Arco.

21. Trabaja como si con un sólo tu trabajo pudieras alcanzar la meta.

Hay que esforzarnos siempre de forma absoluta.

22. La vida es todo lo que tenemos y la vivimos como mejor creemos.

Esta frase contiene una gran filosofía, debemos vivir conforme a nuestras creencias y principios.

23. Sacrificar lo que eres y vivir sin creer, es un destino más terrible que morir.

Nunca debemos dejar de ser nosotros mismos, eso nos quita más vida que la propia muerte.

24. ¡Valor! No retrocedas.

Juana de Arco es una de las mujeres más valientes que la historia recuerda.

25. Cada hombre da su vida por lo que cree. Cada mujer da su vida por lo que cree. A veces las personas creen en poco o nada y por eso dan sus vidas a poco o nada.

Debemos dar todo por aquello en lo que creemos. Eso es vivir con intensidad.

Juana de Arco

26. Me advirtieron que adoptara ropa femenina; me negué y aun me niego.

Juana de Arco no tenía especial interés en aparecer femenina.

27. Si no estoy en la gracia de Dios, que me ponga ahí. Y si estoy, que me guarde.

Esta fue su respuesta cuando la interrogaron sobre si estaba embarazada.

28. Cuando Dios pelea, es de poca importancia si la espada es grande o pequeña.

Con esta frase Juana de Arco da cuenta de su profunda fe en Dios.

29. Los hombres a veces son ahorcados por decir la verdad.

Decir la verdad tiene sus consecuencias.

30. La gente pobre vino alegremente a mí, porque no les hice nada cruel, sino que les ayudé tanto como pude.

Juana de Arco fue una mujer muy querida por su vida y obra.

31. La doncella y sus soldados tendrán la victoria. Por lo tanto la doncella está dispuesta a que tú, duque de Bedford, no te destruyas a ti mismo.

En todo momento se mantuvo íntegra y fiel a sus creencias.

32. Los ángeles son tan perfectos, en la forma como son: como espíritus.

La doncella de Orleans siempre habló de forma expresiva su concepción sobre el mundo espiritual.

33. Ya que Dios me ordenó ir, debo hacerlo.

Su principal convicción fue obedecer la voz de Dios.

34. Lo tomaré como viene.

Su actitud fue firme y resiliente ante las circunstancias.

35. Muero por hablar el idioma de los ángeles.

Como en cada frase, se puede percibir cómo es que Juana de Arco era una mujer de una fé profunda.

36. Todas las batallas se ganan o se pierden primero en la mente.

Esta frase es una gran lección: lo que creamos en nuestra mente, es lo que se hará realidad.

37. ¿De qué otra manera me hablaría Dios, si no fuera a través de mi imaginación?

Una respuesta contundente ante el cuestionamiento de si acaso las voces que le dictaban sus acciones no eran producto de su imaginación.

38. Avanza valientemente. Miedo a nada. Confianza en Dios; todo estará bien.

La razón por la que Juana de Arco era una mujer tan valiente es que confiaba en Dios y su fé en él.

39. Prefiero morir que hacer algo que sé que es pecado, o estar en contra de la voluntad de Dios.

Ante la conciencia de lo que es bueno o malo, no podemos desentendernos y no actuar conforme lo correcto.

40. Actúa y Dios actuará.

Esta frase corta es contundente en su filosofía: para que las cosas se hagan no basta con pedir a Dios, hay que actuar y hacer.

41. Todo lo que he dicho o hecho está en manos de Dios. ¡Me comprometo con él! Te certifico que no haría ni diría nada en contra de la fe cristiana.

Juana de Arco se mantuvo en todo momento y hasta el fina estoica y firme a su fe cristiana.

42. Como Dios lo había ordenado, era necesario que lo hiciera. Como Dios lo ordenó, incluso si tuviera cien padres y madres, incluso si hubiera sido la hija de un rey, habría ido.

En todo momento aseguró que sus acciones estaban dictadas por Dios y que ella no tenía intención de no obedecerlas.

43. Todos los ingleses serán expulsados de Francia, excepto aquellos que mueran ahí.

Ella sabía que Francia tendría la victoria segura.

44. Lo vi tan claramente como te veo a ti. Y cuando partieron, lloré y deseé que me llevaran con ellos.

Una respuesta sobre las voces y visiones que tuvo.

45. Confío en Dios, mi creador, en todas las cosas; lo amo con todo mi corazón.

La doncella de Orleans guió por completo su vida de acuerdo a su fe en Dios.

46. Soy el tambor en el que Dios está golpeando su mensaje.

Ella sabía y sentía que solo era un instrumento de Dios.

47. Esperanza en Dios. Si tienes buena esperanza y fé en Él, serás liberado de tus enemigos.

Si caminas con Dios, tus enemigos no podrán vencerte.

48. Mantenga la cruz en alto para que pueda verla a través de las llamas.

Se dice que Juana de Arco pronunció esta frase justo en el momento en que era llevada a la hoguera.

49. La primera vez que escuché las voces, tuve mucho miedo.

Apenas tenía 13 años cuando Juana de Arco escuchó voces, y aunque después fue algo cotidiano para ella, en un inicio sintió mucho temor.

50. Es mejor estar solo con Dios. Su amistad no me fallará, ni su consejo, ni su amor. En su fuerza, me atreveré, me atreveré y me atreveré hasta que muera.

La fé que Juana de Arco tenía en Dios, guiaba su vida, sus actitudes y se sentía segura y confiada más que con cualquier otra relación humana.

Violeta Suárez

Violeta Suárez

Filóloga y Escritora

Violeta nació en Montevideo en 1985. Estudió Filología Clásica en la Universidad de Buenos Aires (UBA), y ha trabajado en diferentes sectores dentro y fuera del país charrúa. Nunca ha dejado de lado sus mayores devociones: viajar y escribir. La Guía Femenina representa una forma de expresarse libremente al mundo sobre diversos temas que le interesan.