Amor romántico: ¿qué es y por qué nos confunde tan a menudo?

1 year ago

Rosa Bengall

Se han formado muchas fantasías acerca de la idea de amor romántico. ¡Te las desmantelamos en este artículo!

El amor es un sentimiento maravilloso, pero está rodeado de mitos.
El amor es un sentimiento maravilloso, pero está rodeado de mitos. Fuente: Unsplash

Cuando pensamos en el amor romántico nos viene la idea del subidón de emociones propio de los adolescentes, con los nervios anticipatorios ante un posible encuentro y la obsesión por estar junto a la persona que nos despierta todas esas sensaciones.

Erróneamente es lo que muchos consideran el tipo de amor propio de los más jóvenes y lo que algunos utilizan para designar al amor a secas, creyendo que es algo que va variando a lo largo de nuestra vida hasta dejar la pasión fuera del escenario de las relaciones de pareja maduras.

Pero nada más lejos de la realidad, y es que existen diversos tipos de amor que no entienden de edades; sólo los diferencia el tipo de elementos que intervengan en cada relación. Y en el caso que nos ocupa, el amor es un cocktail de pasión e intimidad apto para todos los públicos.

¿Qué es el amor romántico?

Por definición, el amor romántico surge de la combinación de la intimidad creada entre esas dos personas con la pasión que surge, como una ignición espontánea, entre quienes sienten una atracción tanto física como emocional.

Sin embargo, de los componentes que pueden formar parte de los distintos tipos de amor, en el amor romántico el compromiso es el gran ausente, aunque no por ello debilita el tipo de vínculo que haya podido surgir entre esas dos personas.

Podríamos decir que es la clase de relación representada por Romeo y Julieta, o llevándolo hasta nuestros días, el mismo que une a dos amantes que mantienen una relación en la que no existen planes de futuro conjuntos, sólo una apasionada intimidad basada en el hoy y ahora.

¿En qué se diferencia de otros tipos de amor?

Como ya habíamos comentado en el apartado anterior, lo que determina que el amor sea de un tipo u otro son los componentes que forman parte de la relación en cuestión.

Por ejemplo, el amor romántico se diferencia del fatuo en que en este último la intimidad (esa confianza entre ambos que permite la apertura entre ellos) es el elemento ausente, bien sea porque la relación se haya constituido de esa forma entre los dos o porque la pareja se haya formado de manera demasiado precipitada, y de la fase apasionada del comienzo hayan dado el salto hacia el compromiso, cuando aún no ha habido ocasión de intimar.

Si lo comparamos con el amor sociable o compañero, nos tendríamos que imaginar un amor romántico en el que no existe pasión pero sí compromiso construido sobre la base de la confianza que proporciona la intimidad.

Y si pensamos en el amor consumado, el más completo y al que aspiran la mayoría de las personas, se trataría de hacer evolucionar el tipo de amor que nos ocupa, pero al que sólo le faltaría añadir el compromiso. En algunos casos, suele ser la evolución natural de muchas relaciones de pareja.

Mitos que debemos desmantelar

Es tan deseado este tipo de amor y sentir el baño de sus emociones es una vivencia tan increíble que de su idealización suelen nacer ciertos mitos que nos harán daño si los creemos:

1. Amor igual a enamoramiento

Hay personas para las que hablar de estar enamorado es sinónimo de sentir amor romántico, y suelen ser los mismos que consideran que el amor se ha terminado cuando desaparece (o se atenúa) la pasión en la pareja.

No estaría mal recordar que el enamoramiento es una fase transitoria habitual en el comienzo de todas las historias de amor, caracterizadas por una gran atracción

2. El amor que todo lo puede

“Si de verdad me quiere, cambiará por mí” o “Al final, el amor siempre triunfa” son dos variaciones de lo mismo: creer que el amor romántico lo puede todo. Y lamentamos decir que no es así.

Flaco favor nos hacen aquellas series basadas en las innumerables dificultades que debe superar dos personas para conseguir estar juntas, pues sin darnos cuenta nos inoculan unas ideas poco realistas sobre las relaciones de pareja: por un lado, que sólo si es difícil merece la pena esa persona, y otra, que el amor todo lo puede.

Al final, nos encontramos como resultado entendiendo las relaciones más tóxicas como un referente de amor y esperamos indefinidamente el final sorpresa en que todo se arregla como por arte de magia. Insistimos, esto no va así.

3. Pasión eterna

Creer que cuando el amor romántico es el hilo conductor entre dos personas que se aman es síntoma de que todo seguirá siendo tan intenso y apasionado, es una creencia tan habitual en muchos comienzos como erróneo.

La pasión inicial es como la fuerza de la combustión de un fuego; primero responde con las llamas más vivas y potentes para ir transformándose en algo capaz de mantenerse constante en el tiempo a la vez que sigue dando calor.

Tener en cuenta la realidad de este factor de antemano hace que se eviten los engaños innecesarios y se pueda disfrutar de una relación de pareja de calidad.

4. Matrimonio como consecuencia natural de este tipo de amor

Se mezclan elementos con naturalezas muy diferentes; la pasión, algo tan propio en su forma más intensa en los comienzos y con capacidad de generar enganche fácilmente a pesar de que poco a poco irá disminuyendo hasta estabilizarse en niveles más normales, y el compromiso, un pacto de implicación y fidelidad que pretende durar de forma indefinida entre las dos partes.

Hay casos en que el amor romántico lleva a dos personas al matrimonio (o relación de pareja estable) y consiguen seguir siendo felices a lo largo de los años, pero no es algo matemático ni tampoco mayoritario.

5. Media naranja

Es tan habitual escuchar lo de encontrar a tu media naranja que ni si quiera nos planteamos la connotación que se le da a la relación de pareja con este tipo de atribución.

Y es que sin darnos cuenta, tendemos a creer que somos personas incompletas cuya única opción para ser autosuficientes, competentes y felices es encontrando a esa otra persona con la que nos sintamos plenos.

Y ése es el error y la trampa, pues en realidad genera un tipo de vínculo en el que la dependencia mutua es el vínculo real entre los dos. Mientras que al producirse el amor romántico entre dos personas completas, probablemente 1 + 1 sumen mucho más que dos.

6. Celos como síntoma de amor

No, se mire como se mire, los celos no son indicativos de sentir amor por tu pareja. Los celos tienen que ver con las inseguridades que pueden despertarse en uno de los dos miembros (o en ambos) con cierto complejo de inferioridad.

Y éste es un punto peligroso, ya que en nombre del amor que se siente, manifestado de esta manera en forma de celos, pudiera intentar justificarse una serie de conductas violentas provocadas por estas situaciones.

La fina línea que separa el enamoramiento romántico de la violencia de género es tan sutil en ocasiones que afecta a la manera natural en que se desarrollan y construyen las relaciones sanas de pareja. Por eso, mejor acabar con este habitual mito antes de que pueda pasar factura a quien crea que los celos son síntoma de amor romántico.

Rosa Bengall