Ligar con la mirada: ¿cómo hacerlo con éxito?

Esta arma de seducción tiene un poder inigualable.
Ligar con la mirada

¿Crees que se puede ligar con la mirada, o que es necesario algo más? En este artículo te ofrecemos algunas claves para potenciar al máximo el poder de tu mirada a la hora de despertar el interés en otra persona, y a la hora de aprender a modularla.

Además, al final del artículo también analizamos la interpretación que podemos darle a diferentes reacciones que tiene la otra persona cuando le dirigimos la mirada, y qué mensaje pueden contener dichas respuestas.

El poder de la mirada

Dicen que la mirada es una puerta al alma. A través de ella podemos conocer muchas cosas de la persona que nos está mirando… hay todo tipo de miradas, y estas cambian también en función del momento y/o del estado emocional de la persona. No es lo mismo mirar con rabia que mirar con deseo, con pasión o con indiferencia…

Así, la información que una mirada nos puede transmitir es enorme, sobre todo si esa mirada es sincera. Esto es así porque las miradas suelen ser muy expresivas, aunque depende del tipo de persona. El contacto visual es una de las armas de la seducción, que utilizamos en muchos casos para transmitir cosas a la otra persona y despertar algo en ella.

Si aprendemos a utilizar bien la mirada, y la acompañamos de otros aspectos o acciones que veremos en el presente artículo, podremos llegar a seducir a alguien de forma eficaz, o si más no, a despertar su interés en nosotros. Ligar con la mirada, pero, no resulta sencillo, y debemos tener en cuenta una serie de aspectos.

Antes de nada, aclarar que este artículo en ningún caso pretende ser un manual para ligar, ni mucho menos. Sencillamente vamos a hablar del poder de la mirada a la hora de seducir, y de algunos aspectos en relación a ella que puedes potenciar para que esta tenga un efecto más marcado en la otra persona.

Por otro lado, cuando hablamos de seducir, también nos referimos a despertar el interés de otra persona, más allá de un sentido sexual o amoroso… si bien es cierto que a lo largo del artículo nos referiremos con frecuencia a la acción de ligar.

Ligar con la mirada: ¿cómo hacerlo efectivamente?

Pero, ¿cómo ligar con la mirada? Y sobre todo, ¿cómo hacerlo con éxito? Vamos a analizar algunos aspectos que nos pueden ayudar a conseguirlo:

1. Actitud

Lo primero que debemos tener claro a la hora de ligar con la mirada es que la mirada que proyectemos o que dirijamos al otro tiene que estar acompañada de una actitud en nosotros, y que esta actitud debe ir acorde a lo que estamos intentado transmitir con la mirada. No es lo mismo simplemente “mirar”, que mirar con deseo o pasión, por ejemplo.

Así, la actitud tiene que ver mucho con la finalidad de nuestra mirada y con la emoción tanto que queramos transmitir, como que queramos despertar en el otro.

Debemos preguntarnos, ¿qué queremos despertar en el otro, exactamente? ¿Queremos despertar interés? ¿Deseo? ¿Curiosidad? Y en función de ello “ajustar” nuestra mirada. Para ello podemos practicar en el espejo.

2. Tiempo

Por otro lado, lo ideal es que la mirada que le dirijamos a otra persona dure solo unos segundos (incluso milésimas de segundos). Es decir, miradas muy largas no resultan efectivas, porque pueden causar justo el efecto contrario, que la otra persona se agobie o se sienta intimidada.

3. Intensidad

Otro aspecto a tener en cuenta para ligar con la mirada es la intensidad de la misma y cómo la modulamos. Esta característica no es fácil de definir, ya que, ¿cómo medimos la intensidad de una mirada? Se trata de una cuestión, en cierto modo, de sentido común.

Podemos mirar de forma muy intensa (fijamente, sin parpadear, con una expresión facial que acompañe…) o, en su extremo opuesto, mirar “sin más”, de pasada y sin entretenerse demasiado.

Así que la intensidad de ligar con la mirada también tiene ver con la duración de la mirada y con la expresión facial en su conjunto, entre otros. Lo ideal, pues, resultará encontrar un punto medio en esta intensidad; para ello podemos practicar en un espejo, por ejemplo.

4. Lenguaje corporal

La mirada es uno de los elementos del lenguaje corporal (dentro del lenguaje no verbal), pero existen más.

Así que para ligar con la mirada de forma efectiva, deberemos también atender a otros aspectos de nuestro cuerpo que acompañen a esa mirada, a fin de que sean coherentes con ella (es decir, lo ideal es que exista cierta armonía entre nuestra mirada y el resto del cuerpo).

Debemos pensar que la mirada define en gran parte nuestro expresión facial y nuestro rostro, ya que es uno de sus puntos clave. Por ello, deberemos fijarnos en:

4.1. Sonrisa

¿Queremos acompañar nuestra mirada con una sonrisa? Si es así, ¿de qué tipo? ¿Una sonrisa pícara tal vez? ¡Todo es importante a la hora de ligar!

4.2. Postura

¿Qué postura corporal acompañará esa mirada? Lo ideal es que sea una postura natural, y nunca forzada.

4.3. Gestos

¿Qué gestos acompañarán nuestra sonrisa? Este aspecto también debemos tenerlo presente y modularlo para que sea coherente con nuestra mirada y con nuestra expresión. Recordemos que si los diferentes elementos del lenguaje verbal “concuerdan”, nuestro mensaje llegará de forma más efectiva y además, de forma más creíble.

4.4. Manos

La posición de las manos también es importante, aunque no siempre en exceso. Todo depende del contexto en el que estemos flirteando con la otra persona. Así, no es lo mismo estar de pie que sentado, lejos que cerca, en un cine que en un museo, etc.

5. Fija tu objetivo

Pero, nada de lo anteriormente comentado sirve a la hora de ligar con la mirada si previamente no fijas tu “objetivo”. Esto incluye encontrar el momento para dirigirle esa mirada a esa persona especial; así que, primero de todo debes conseguir ese cruce de miradas.

¿Cómo interpretar la reacción del/la otro/a?

Vale, vale… hemos puesto en práctica nuestra mejor mirada a esa persona que nos roba el sueño, pero… ¿qué ha ocurrido entonces? ¿Qué ha hecho ella? Pueden ocurrir diferentes situaciones. Os mostramos algunas de ellas y cómo interpretarlas.

1. Mantiene su mirada

Puede ser que, mientras le dirigíamos la mirada, la otra persona haya mantenido también su mirada en la nuestra. ¿Qué puede significar esto? Una posibilidad es que le hayamos interesado, o que al menos, hayamos despertado cierto curiosidad en ella.

2. Retira su mirada

También puede ocurrir justo lo contrario, y es que retire la mirada. Si lo hace justo en el momento en el que se produce el contacto visual, esto puede ser una muestra de vergüenza o de haberse sentido intimidada.

Si lo hace un poco más tarde, puede significar lo mismo o, sencillamente, que le hayamos molestado o que no tenga ningún interés en nosotros (aunque es pronto para juzgar). También dependerá de si era la primera vez que lo hacíamos o no.

3. Retira su mirada y vuelva a fijarla

Si la otra persona retira su mirada, para volver a fijarla en nosotros, esto puede ser un indicador de interés.

4. Juego de miradas y sonrisa

Por otro lado, a la hora de ligar con la mirada, si la otra persona reacciona “jugando” con su mirada también y lo acompaña todo de una sonrisa, esto parece ser un buen indicativo de que le gustas o, sencillamente, de que tiene interés por conocerte.

5. Evita la mirada y no vuelve a mirar

Si la otra persona no solamente retira su mirada una vez establecéis el contacto visual, sino que además evita tu mirada, y no vuelve a mirarte, esto es un indicativo probable de que no tiene interés por ti.

Lógicamente, este y los tips anteriores se deben analizar en su contexto global y teniendo en cuenta otros aspectos de la interacción, así que tan solo pretenden ofrecer una orientación a la hora de interpretar el juego de miradas y la reacción de la otra persona.

Referencias bibliográficas

  • Baró, T. (2012). La gran guía del lenguaje no verbal. Editorial Paidos. Barcelona.

  • Cruz-Díaz, R. (2003). De lo que dicen las miradas. Comunicar: Revista científica iberoamericana de comunicación y educación, 20: 188-194.

  • Pease, A. y Pease, B. (2011). El lenguaje del cuerpo. Editorial Amat.

  • Poyatos, F. (1994). La comunicación no verbal I y II. Madrid, Istmo.

Laura Ruiz Mitjana (Barcelona, 1993) es graduada en Psicología por la Universitat de Barcelona, con Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universitat Autònoma de Barcelona. Se especializó en Trastornos del Neurodesarrollo. Actualmente trabaja como Psicóloga infantil en la Associació Catalana del Síndrome X Frágil y es redactora de contenidos de psicología y neurociencias en portales como MedSalud y Psicología y Mente.