Noviazgos largos: ventajas e inconvenientes de las parejas estables

¿Será cierto eso de “noviazgos largos, matrimonios cortos”?
Noviazgos largos

El noviazgo es una etapa de conocimiento mutuo que en ocasiones se extiende por muchos años.

Algunos psicólogos recomiendan que la relación de novios tenga una duración de entre dos y cuatro años antes de tomar la decisión de casarse.

De esta manera hay mayor posibilidad de que las parejas pasen juntas por varias etapas. El objetivo es que se conozcan en todas las facetas posibles para comprobar si realmente quieren pasar a un compromiso mayor. Pero... ¿y si este noviazgo se extiende más de ese tiempo? Conozcamos las ventajas e inconvenientes de las parejas estables.

Noviazgos largos: ventajas y desventajas

Un noviazgo que dura más de 5 años ya se considera largo en la mayoría de países de nuestro entorno. Hay algunas historias exitosas (y otras, no tanto) de relaciones de hasta diez años o más. Claro que también intervienen muchos factores, como la edad en la que se comenzó la relación, la madurez de ambos miembros de la pareja o si el proyecto vital en común es sólido o sufre altibajos.

Las ventajas e inconvenientes de los noviazgos largos también son una forma de predecir cuán exitoso podría ser el matrimonio, pero también las implicaciones que puede tener para las personas vivir tanto tiempo siendo, simplemente, novios.

Ventajas de los noviazgos largos

Los noviazgos largos pueden tener varias ventajas para ambos miembros de la pareja. La etapa de novios debería ser un camino de autoconocimiento y de conocimiento del otro, pero también de una oportunidad para entender cuál es la mejor forma de solucionar los conflictos que se llegan a generar.

El hecho de que un noviazgo se extienda por demasiados años podría tener ventajas para el crecimiento personal y para llevar de mejor forma un compromiso mayor como el matrimonio o la maternidad/paternidad. Así que un noviazgo largo podría tener muchos beneficios. Vamos a conocerlos.

1. Conocimiento mutuo

Una ventaja de un noviazgo largo es que puede facilitar que exista un conocimiento profundo entre ambos miembros de la pareja. Pasar por tantos años juntos beneficia a que ambos se conozcan mejor. Sus gustos, aficiones, sueños, planes, su historia, su infancia...

Esto sin duda es una ventaja pues hay mayor certeza sobre lo que cada uno planea para su vida. Sobre si quiere o no casarse, tener hijos, qué tipo y estilo de vida anhela tener, así como los aspectos que son importantes para su propia vida.

2. Confianza

Una pareja que lleva un noviazgo largo suele forjar mucha confianza. Paras por momentos difíciles, divertidos, embarazosos y simplemente el haber pasado ya mucho tiempo juntos, genera confianza y complicidad entre ambos, lo que permite sentirse más cómodos el uno con el otro.

Debido a que han dejado atrás la época del enamoramiento y de esforzarse por quedar bien uno con el otro, existe la transparencia de ser uno mismo. Esta complicidad entre ambos hace que la relación de pareja se fortalezca y la lealtad crezca.

3. Experiencias juntos

Si han pasado más de cinco años juntos, seguro tienen muchas experiencias que contar. Buenas o malas, no importa; las vivencias que pueden recordar y que nos provocan una sonrisa, o aquellos momentos del pasado nos hace llorar juntos, propician que la

Los problemas que hayan tenido que enfrentar juntos, las anécdotas, los viajes, los logros, todo eso va formando su historia. Todo esto se vive de un modo diferente a cuando lo experimentas ya como un matrimonio.

4. Convivencia con familia y amigos

Los noviazgos largos tienen como ventaja que ya hay convivencia con familia y amigos de ambos. Debido a que ya han pasado muchos años, seguramente ya conviven de forma natural y cotidiana con familiares y amigos.

Incluso puede ser que se hayan formado vínculos entre alguno o varios miembros de tu familia y la pareja. Esto facilita mucho la transición hacia el matrimonio, pues se convierte en una celebración de toda la familia.

5. Patrimonio conjunto

Cuando los novios planean que tendrán una vida juntos, suelen comenzar a hacer un patrimonio. Empiezan a ahorrar juntos y a adquirir algunas cosas para ellos, como un coche, un piso... Si quieren hacer una fiesta, se toman su tiempo para planearla con mucho tiempo.

Esto es una ventaja pues cuando pasan a la etapa del matrimonio, ya tienen previamente algunas cosas que forman parte de su patrimonio en conjunto y que les va a facilitar la vida.

Pareja sentimental

Desventajas de los noviazgos largos

Un noviazgo largo puede convertirse también en una desventaja en ciertas circunstancias. Si las situaciones no se llevan de forma resiliente, si el tiempo no ha ayudado a generar un lazo fuerte y una relación de confianza, tener tanto tiempo juntos se convierte en una losa.

Hay diversas circunstancias que llevan a que un noviazgo largo sea contraproducente. Por ejemplo, si la relación empezó siendo muy pequeños, o por otro lado ya rebasaban los 35 años, podría ser que llevar un noviazgo de más de cinco años no sea un elemento positivo para la relación y su futuro.

1. Monotonía

Una de las más claras desventajas de un noviazgo largo es que se cae en la monotonía. Después de los primeros tres años, la etapa del enamoramiento ha pasado. Enfrentarse a otra realidad del noviazgo puede ser complicado, pero pasado esa etapa ya hay poca novedad.

Si por diversas razones la pareja no puede estar continuamente experimentando vivencias novedosas, ya sea por que hay que cumplir la rutina diaria, el trabajo o las obligaciones, entonces es fácil caer en la monotonía por mucho tiempo.

2. Relación tóxica

El riesgo de un noviazgo largo es que en realidad se trate de una relación tóxica. En ocasiones hay parejas que terminan y regresan en incontables ocasiones y así llegan a acumlar muchos años juntos, sin que haya existido una forma eficaz de solucionar sus conflictos ni rencillas.

En estos casos ya no se trata de una relación saludable. El estrés y la tensión de terminar y volver y la incapacidad en la resolución de problemas deriva en una relación de noviazgo que daña a los involucrados, y que en casos graves puede generar situaciones de violencia psicológica y física.

3. Conflicto en los hábitos

Un matrimonio después de un noviazgo largo puede ser conflictivo. No siempre es fácil dar el paso de novios a esposos, pero en el caso de una relación larga el cambio puede ser muy abrupto. Al haberse acostumbrado a una rutina de novios, el cambio puede traer conflictos.

En este caso, lejos de afianzar la relación, se generan problemas debido a que a ambas partes o a uno le cuesta trabajo este cambio de hábitos y costumbres. Han pasado tanto tiempo siendo novios sin compartirlo todo que cuando se encuentran en una relación de matrimonio, todo se complica.

4. Exceso de confianza

Un noviazgo largo repercute en un exceso de confianza en la pareja. Es decir, llega un momento en que ya no se esfuerzan por cuidar la relación. Creen que todo está dado y todo es seguro y no hay preocupación por cultivar el amor, por comunicarse más y mejor o por construir retos y experiencias nuevas.

Al haber pasado ya varios años juntos, y sobre todo si se ha empezado a hablar de tomar un compromiso mayor como el matrimonio, se da por hecho que el otro siempre estará ahí. Esto provoca un descuido que puede derivar en una ruptura.

5. Añoranza por experimentar otras relaciones

Si el noviazgo comenzó a temprana edad, puede haber curiosidad por vivir otras relaciones. Algunas relaciones de pareja comienzan durante la adolescencia y se extienden hasta la vida adulta, pues al no estar en edad de casarse esperan hasta que sea posible, así se convierten en noviazgos muy largos.

No obstante, en estas situaciones la desventaja de un noviazgo largo es que en algún punto puede aparecer una añoranza o curiosidad por tener relaciones con alguien más. Si este sentimiento no se resuelve y se sigue adelante con la relación, más adelante puede traer problemas de infidelidad.

Referencias bibliográficas

  • Dattilio, Frank M.; Padesky, Christine A. (2004). «Terapia Cognitiva con parejas». Bilbao: Editorial Desclée De Brouwer.

  • Galimberti, Umberto (2002). «Diccionario de Psicología». México: Siglo XXI.

  • King, Turi E. y Jobling, Mark A. (mayo de 2009). «Founders, Drift, and Infidelity: The Relationship between Y Chromosome Diversity and Patrilineal Surnames». Molecular Biology and Evolution (en inglés) (Oxford University Press) 26 (5).

Elvira Cuesta

Elvira Cuesta

Psicóloga clínica

Elvira Cuesta (Madrid, 1994) es Graduada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y es Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad de Barcelona. Está especializada en periodismo científico, y es colaboradora habitual en revistas como La Guía Femenina y MedSalud.