Cómo saber que una relación amorosa no va a ninguna parte

Aprende a ver las señales de que tu relación se ha estancado.
Cómo saber que tu relación no va a ninguna parte

Las relaciones de pareja son complejas. Vivir la fase del enamoramiento es una de las mayores ilusiones de todos los seres humanos. Se trata de un proceso que nos llena de ilusión y que nos ayuda a fortalecer el inicio de nuestra relación de pareja.

No obstante, con el paso del tiempo las cosas cambian. Se quedan atrás las emociones intensas del inicio y aparecen otro tipo de actitudes. Esto es natural, pero en ocasiones puede ser señal de estar estancados. Si sientes que tu relación no va a ninguna parte, te interesa leer esto.

Cómo saber que una relación amorosa no va a ninguna parte

Hay señales claras de que una relación se ha estancado. Si dos personas han decidido estar en pareja, idealmente deben estar comprometidos en contribuir a su crecimiento personal, así como ir alcanzando en conjunto sus metas y objetivos.

Por diversas causas, las relaciones se desgastan y estancan. Es como si no pasara nada. No van para atrás, ni hacia adelante. No obstante, es complicado detectar que la relación se encuentra en este punto. Te mostramos algunas de las señales en las que fijarte para saber si una relación no va a ninguna parte.

1. Evasión

Una señal clara de que la relación no avanza, es que se evade el tema. Si no han concretado una relación formal pasando de amigos a novios, o si siendo novios no han hablado de formalizar su relación, puede ser que al intentar hablar del tema surjan excusas o que simplemente se evite hablar de ello por incomodidad.

Sin estas conversaciones, la relación no va hacia ningún lado. Es decir, no se termina, pero tampoco se va al siguiente nivel. Si al tocar el tema tu pareja lleva la conversación hacia otro lado o se enoja y simplemente no responde, se está evadiendo, lo que impide que la relación avance.

2. Relaciones sexuales efímeras

Las relaciones íntimas son mucho menos frecuentes o se vuelven un momento meramente físico. En algunas ocasiones ocurre que los ratos íntimos se tornan en una situación meramente carnal, es decir, donde no se siente una conexión emocional o cercanía.

No hay interés en el sentir o en la satisfacción del otro, se reduce el juego previo y posterior al acto, parece no haber emoción. Por otro lado, hay quienes manifiestan un desinterés y estancamiento en la relación al ni siquiera tener deseo de mantener intimidad de forma frecuente.

3. Sin metas en común

Una relación de pareja saludable mantiene planes y proyectos en conjunto. Desde situaciones sencillas como planear una salida próxima, hasta compromisos más serios como contraer matrimonio o vivir juntos.

Siempre causa ilusión tener algún plan en común. A corto o largo plazo, es una situación que los une como pareja. Pero si no existe ninguno o hay un total desinterés y falta de entusiasmo, entonces es probable que se encuentren en una relación que no va a ninguna parte.

Relación estancada

4. Promesas sin cumplir

Cuando una persona no pone empeño en cumplir lo que promete, es señal de desinterés. Siempre puede ocurrir que diversos factores nos impidan llevar a cabo algo que prometimos, pero cuando esto es recurrente, es una señal de alerta.

Si tu pareja te ofrece algo como para compensar tu enojo o tristeza pero nunca cumple, debes preguntarte si se trata de una situación extraordinaria, o simplemente es una muestra más de que ya no hay suficiente interés en la relación.

5. Problemas sin solución

En todas las relaciones de pareja hay problemas, pero también se encuentran soluciones. Los conflictos son normales e incluso necesarios, pero la forma en la que se resuelven distinguen a una relación saludable de la que no lo es.

Cuando hay un interés genuino en llegar a acuerdos, es principalmente porque se está pensando en el bienestar del otro y en el bien de la relación. Si esto no está sucediendo y se ven enfrascados en discusiones interminables, seguramente es que hay un desinterés por llegar a una solución.

6. Desinterés

Cuando dos personas se aman, se interesan la una en la otra. Esto se demuestra en detalles sencillos pero significativos. Una llamada o mensaje preguntando cómo va tu día. Involucrarse en los planes o metas del otro y entusiasmarse o preocuparse junto con ella.

En una relación saludable ni siquiera hay que pedir atención para comentar nuestros acontecimientos importantes. Pero si sucede que cuando llegan a verse la otra persona no pregunta, ni toma la iniciativa para hablar del tema, se trata entonces de una clara muestra de falta de interés.

7. Apatía

Estar con la persona que amamos causa ilusión, entusiasmo y tranquilidad. Aunque se trate de una relación muy longeva, estar en compañía de tu pareja causa emociones especiales. Quizás ya no el ímpetu del inicio, pero sí una sensación de bienestar.

Cuando una relación se encuentra estancada, se da una clara actitud de apatía. Incluso puede pasar mucho tiempo sin que se vean o haya contacto continuo, sin que la otra persona muestre interés genuino por verse, al contrario, es como si no importemos.

8. Mal humor

Una relación cercana de pareja duradera ha pasado por todos los estados de ánimo. En la etapa del enamoramiento, la mayor parte del tiempo estamos contentos y entusiasmados, mostramos nuestro mejor lado porque así es como nos sentimos.

Pasada esta etapa, ese continuo buen humor y ánimo empieza a disminuir. Aparecen otros estados de ánimo y nos vamos conociendo en todas nuestras facetas. Pero si el mal humor es el modo más común que presenta tu pareja, es una señal de distanciamiento.

9. Actitudes tóxicas

Todas las actitudes anteriores son consideradas tóxicas cuando predominan en la relación, causando malestar. Estar en una relación conflictiva es una clara señal de que están estancados. Seguramente no hay un interés genuino en continuar, pero también hay dificultad para finalizar.

Si ocurre que ante las dificultades, no hay disposición para solucionar los problemas y continuar, estamos frente a una clara señal de que la relación está estancada y no va a ninguna parte. Ante estas circunstancias lo mejor es tomar la iniciativa y pensar seriamente en terminar la relación.

Elvira Cuesta

Elvira Cuesta

Psicóloga clínica

Elvira Cuesta (Madrid, 1994) es Graduada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y es Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad de Barcelona. Está especializada en periodismo científico, y es colaboradora habitual en revistas como La Guía Femenina y MedSalud.