Agorafobia: causas, síntomas y tratamiento

1 week ago

Amanda Coeting

En este artículo comprenderemos porque la agorafobia hace la vida difícil a quien la sufre

Agorafobia: causas, síntomas y tratamiento

Hay muchas personas que tienen miedo a cosas tangibles como las arañas o las serpientes, pero existen otro tipo de miedo mucho más complejos. Hoy hablaremos de un trastorno de ansiedad que genera mucho malestar a algunas personas a pesar de que para otras pueda parecer algo banal.

Hoy hablaremos de la agorafobia, un miedo que algunas personas sufren al estar en ciertos lugares o situaciones como explicaremos a continuación. Veremos cuáles son los síntomas, las causas y el tratamiento indicado en estos casos.

¿Qué es la agorafobia?

La etimología de la palabra agorafobia la encontramos en del griego, pues es la combinación de dos palabras en este idioma. En la antigua grecia llamaban a las plazas públicas “ágora”, mientras que “fobia” corresponde a “phobos”, que significa miedo.

Así, una primera orientación al significado de agorafobia sería algo así como miedo a los espacios públicos. En efecto, quien sufre de agorafobia teme verse envuelto en espacios de grandes dimensiones con mucha gente que les rodea. Estas personas pueden sufrir una ansiedad generalizada muy grande e incluso llegar a experimentar ataques de pánico.

Pero el alcance de la agorafobia no se limita en este tipo de situaciones. Este gran malestar puede también experimentarse en contextos en los que hay muchas personas en espacios reducidos, por ejemplo, com un teatro o un restaurante. En realidad, cualquier sitio que esté lejos del lugar de seguridad que representa el hogar puede llegar a ser un sitio hostil que provoque esta ansiedad.

Causas

La persona que sufre agorafobia sufre alteraciones en su estado psicológico debido a la ansiedad que experimenta en ciertos contextos. Es necesario puntualizar que ir en tren, al teatro o incluso al médico puede ocasionar todo un cuadro clínico, por lo que no es correcto concebir la agorafobia como “miedo a los los espacios abiertos”.

Si bien los espacios cerrados generalmente dan más seguridad a la persona agorafóbica, puede aparecer también la sintomatología que haría que se quisiera dejar el sitio. Siempre los pensamientos de la persona agorafóbica van más en relación a las posibilidades de escapar del lugar que en el lugar es sí. El agorafóbico quiere sentir que puede encontrar refugio con facilidad en caso de crisis, y estar cerca de su casa es la preferencia.

Por otro lado, es necesario destacar que la multitud de personas es un factor importante. Si la persona escapa de espacios abarrotados de personas se siente más segura. Esto hace que la persona escoja ir a ciertos sitios a ciertas horas de menos afluencia.

Síntomas

Quien sufre de agorafobia intenta no exponerse a lugares en los que no se sienten seguros. Ahí no manifiestan miedos. Pero la conducta evitativa como tal sí que es un claro síntoma de esta fobia.

Desafortunadamente, es difícil llevar una vida funcional para estas personas y sufren por sus limitaciones autoimpuestas. El mundo en el que vivimos nos impulsa muchas veces a salir de nuestra zona de confort de manera literal.

Generalmente la agorafobia se explica por un primer episodio de ansiedad en tales circunstancias en la vida del afectado. La persona en algún momento de su vida ha podido tener la mala experiencia de vivir un ataque de pánico. En tal situación uno llega a sufrir muy altos niveles de ansiedad, pudiendo llegar a desmayarse.

A partir de esta vivencia personal el agorafóbico desarrolla su trastorno. A partir de este momento de su vida el miedo a volver a sufrir una situación parecida se apodera de la persona. El miedo de un nuevo desmayo, a padecer un ataque de corazón sin ser socorrido, y en definitiva a perder el control o incluso morir forma parte del imaginario de la persona afectada.

Esto acaba desencadenando una respuesta física en la que el cuerpo somatiza todas estas inseguridades. Quien sufre de agorafobia puede experimentar temblores, palpitaciones, sudoración y hasta vértigo o asfixia.

Toda la sintomatología a nivel psicológico viene recogida en el DSM-5. Destacamos a continuación tales síntomas:

  • Gran miedo o ansiedad en más de una de las siguiente cinco situaciones: uso del transporte público, espacios cerrados, espacios abiertos, tener que esperar y hacer cola, y encontrarse solo y lejos de casa.
  • El agorafóbico escapa de tales situaciones al tener pensamientos que se relacionan con la posible eventual dificultad en dejar el sitio en el que se encuentra.

  • La persona afectada asume que puede presentar fácilmente síntomas de pánico u otros que lleven a una situación incómoda o incapacitante.

  • Desconocerla zona en la que uno se encuentra es siempre fuente de ansiedad.

  • Ir acompañado de alguien es importante para evitar todos estos pensamientos.

  • La situación no es generadora del peligro real que siente la persona, habiendo una desproporción muy notable.

  • El modo normal de funcionar de la persona se ve afectado, pudiendo repercutir en la área social o profesional.

  • La sintomatología descrita permanece por 6 meses o más.

Tratamiento

Como sucede con otras fobias y considerando las tasas de efectividad, la psicoterapia cognitivo-conductual se postula como el marco de referencia para tratar este trastorno. Si bien hay diferentes maneras de enfocar este tipo de casos, el objetivo principal pasa por ir reduciendo gradualmente la conducta evitativa.

Esto se hace mediante la exposición gradual a los contextos temidos. La terapia intenta primero de todo descubrir cómo son los momentos en los que la ansiedad aparece. Después el tratamiento se centra en empoderar a la persona para aumentar la sensación de control en tales contextos.

Exponiendo la persona a la situación que teme de forma gradual y controlada permite afrontar los miedos y ver que no hay consecuencias terribles. Es necesario ir experimentando estos ejercicios de prueba-error para que toda la sintomatología asociada a causa de los pensamientos y la memoria desaparezca.

Además de exponer a la persona a las situaciones temidas funcionan también muy bien las técnicas que usan la imaginación. Es una estrategia muy recurrente en estadios iniciales en los que la persona puede verse en situación y afrontar sus inseguridades en su mente.

Poco a poco el estímulo estresor desaparece gracias a estas técnicas, las cuales son realmente muy efectivas en muchísimos casos. Eso sí, es necesario que un psicoterapeuta profesional conduzca las sesiones para que la reducción y final la extinción de la ansiedad sea un hecho. Al final el paciente puede volver a realizar una vida normal, dejando de comprometer la vida personal, social y profesional.

Referencias bibliográficas

  • American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5th ed.), Arlington: American Psychiatric Publishing, 938, 217–221.

  • Wyatt, Richard Jed; Chew, Robert H. (2008). Wyatt's Practical Psychiatric Practice: Forms and Protocols for Clinical Use. American Psychiatric Pub, 90–91.

  • Yardley, L., Britton, J., Lear, S., Bird. J. y Luxon, L.M. (1995). Relationship between balance system function and agoraphobic avoidance. Behav Res Ther, 33 (4), 435–439.

Amanda Coeting