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Celos: qué son, por qué los sentimos y cómo evitarlos

Los celos son una respuesta emocional natural del ser humano, pero pueden llegar a dañar nuestras relaciones. Te contamos por qué los sentimos y cómo evitarlos.
Los celos son una reacción natural, pero puede llegar a ser tóxica. | GTRES

 

Es posible que a lo largo de nuestra vida nos hayamos encontrado en nuestras relaciones con los celos, ya sea que los hayamos sentido nosotras o que hayan sido sentidos por el otro hacia nosotras. Y no estamos hablando solo de parejas, también con hermanos, amigos o compañeros de trabajo, entre otros.

A veces bajo la excusa del amor justificamos los celos, pero lo cierto es que lo único que los celos esconden son un temor por perder algo o alguien, y este temor viene de la falsa idea de que aquello por lo que sentimos afecto o un vínculo especial, nos pertenece.

¿Qué son los celos?

Los celos en sí mismos son una respuesta emocional que tenemos los seres humanos cuando nos creemos amenazados a perder algo que queremos y nos dispone a actuar de cierta manera. Los celos nos han acompañado desde el principio de nuestra historia, e incluso se habla de ellos con mucha naturalidad en textos de mitología griega, por ejemplo. De hecho, no solo los humanos sentimos celos, algunos animales como los perros también son celosos.

Ahora, partiendo de esta definición podemos decir que los celos son una emoción instintiva inherente en nosotros, que podría parecer esencial si hablamos de protección. Pero lo cierto es que puede ser una emoción destructiva no solo para nosotras mismas, sino para las personas que nos rodean.

Cuando hablamos de relaciones, los celos aparecen por la inseguridad y el miedo de perder al otro y esto se decanta en situaciones en las que creemos que la otra persona puede querer a alguien más, preferir a alguien más o dar mayor atención a alguien más que la que recibimos nosotras.

En este sentido, lo primero que pensamos es que los celos solo se sienten en relaciones de pareja, pero la verdad es que solo hace falta ver a un niño que acaba de tener un hermanito para notar los celos entre hermanos por su madre; entrar a una oficina y ver los celos de algunos por el favoritismo del jefe hacia alguno de sus compañeros; o ver un grupo de amigas en las que algunas sienten celos porque otras comparten más tiempo juntas que con una de ellas, por ejemplo.

¿Por qué sentimos celos?

Sentimos celos porque desde nuestro primer momento en este mundo nos hacemos la falsa idea de que algo nos pertenece. En principio nuestra madre, después nuestros amigos y más adelante nuestra pareja. Si dejáramos de pensar que la otra persona nos pertenece, no habría motivo para que los celos se dieran. Pero lo cierto es que a los humanos nos gusta poseer aquello que nos hace bien, que nos da bienestar y que queremos; dejando de lado las parejas tóxicas, claro está.

Es por esto que muchas veces confundimos amor con posesión y, por lo tanto, nos vemos involucrados en situaciones en las que sentimos celos, porque queremos aferrar a la otra persona a nosotros. Pero lo cierto es que el amor da libertad y el querer es posesión, algo muy diferente. Pero ante esto, aparece otra característica fundamental que nos induce o no a los celos y sobre la que todas tenemos control: la autoestima

Cuando nuestra autoestima está en donde tiene que estar, somos capaces de amar y dar libertad a la otra persona, porque sabemos quienes somos, confiamos en nosotras mismas y nos sentimos seguras. Los celos aparecen en gran medida cuando nuestros niveles de autoestima están bajos. Entonces nos creemos insuficientes, poco merecedoras de la otra persona e inferiores a los demás. Cuando no nos queremos a nosotras mismas, vemos amenazas inexistentes en todas partes y con ellas, los celos.

Los celos no son demostraciones de amor

Muchas personas justifican los celos que sienten como demostraciones de amor, y bajo esa excusa, controlan emocionalmente a su pareja, pues se escudan en ideas como el querer proteger a la otra persona y cuidar de ella. Pero nada más lejos de eso, los celos no son amor, sino miedo e inseguridad.

Una persona que controla tus mensajes, lo que haces, cómo te vistes o con quien hablas, no lo hace desde el amor, porque el amor no coarta la libertad. Lo hace desde su necesidad de posesión y desde su inseguridad por su baja autoestima, que lo lleva a sentir miedo a perderte. Las personas así, con celos enfermizos, pueden ser extremadamente tóxicas y arrastrarte a un mundo de manipulación emocional al que ninguna persona debería dejarse someter.

Los celos positivos

Sentimos celos positivos cuando ante una situación determinada, se enciende esa voz de alerta en nuestra mente para que le prestemos mayor atención a cierta situación que realmente puede poner en peligro, como por ejemplo, nuestra relación de pareja. Es este el caso cuando notamos que la presencia de una tercera persona es una amenaza real, donde los celos son esa alarma que nos indica que debemos tener cuidado.

Pero ¡ojo! Porque esta puede ser la justificación perfecta para los más celosos y tampoco se trata de eso. Empezando porque la situación debe ser real y no inventada por una lectura equivocada de los hechos que hacemos en nuestra cabeza, ni porque así queremos verlo. Una amenaza real debe existir y no debe ser una que surge de nuestra inseguridad. Lo fundamental aquí es que ante unos celos positivos reaccionemos con madurez emocional.

Cómo dejar de ser celosa

Si eres consciente de que eres una persona celosa, ya has dado el primer paso, que es reconocerlo. Ahora, lo más importante para dejar de sentir celos es trabajar en tu autoestima, en tu amor propio, la confianza que sientes por ti misma y el valor que te das a ti como persona. Te puede sonar a cliché, pero hasta que no lo hagas no vas a dejar de sentir celos.

A menos que estés con una persona realmente tóxica que justifique tus celos, la realidad es que las situaciones de amenaza están en tu cabeza. Pero cuando te des cuenta de la mujer maravillosa que eres, estas situaciones irán desapareciendo, pues sabes de verdad que la otra persona te puede amar de verdad y que mereces ese amor, que está libre de amenazas.

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