Las 4 diferencias entre los celos y la envidia

Se les identifica como sentimientos negativos pero... ¿son lo mismo?
Diferencias celos y envidia

Los celos y la envidia son emociones naturales en el ser humano.

Lo primero que hay que entender es que todos hemos sentido una u otra en alguna etapa de nuestra vida. No hay que avergonzarse o culpabilizar, pero sí hay que entender en qué consisten y por qué aparecen.

Existen diferencias sustanciales entre los celos y la envidia. Aunque parecen ser lo mismo, en realidad cada una de ellas define un sentimiento, una circunstancia y una reacción diferente. Te explicamos cuáles son estas diferencias para ayudarte a identificar entre ambas emociones.

Las diferencias entre celos y envidia

No es lo mismo sentir celos que sentir envidia. Así como tampoco es lo mismo ser una persona celosa o ser una persona envidiosa. Es decir, ambos sentimientos pueden ocurrirnos a todos en momentos puntuales, y eso no nos hace definirnos como celosos y/o envidiosos.

No obstante, hay personas que sí presentan una actitud reiterada de celos o envidia hacia aquellos con quienes convive cotidianamente. Esto puede derivar en patologías, por eso es importante entender las diferencias y rasgos característicos de la envidia y los celos.

1. Definición y concepto

Para entender la diferencia entre celos y envidia, hay que conocer sus respectivas definiciones.

Desde el propio significado de las palabras que tienen cada una de estas emociones vamos dando luz a que cada una de ellas expresa situaciones, reacciones y sentimientos diferentes, y por tanto al mismo tiempo hay todo un contexto particular que las define.

A. Envidia

La envidia se refiere a la reacción negativa que alguien tiene por no poseer algo que otra sí posee. Esta reacción puede ser tristeza, enojo o frustración y se manifiesta cuando deseamos para nosotros lo que alguien más tiene. Aunque no solo se refiere a la posesión de objetos materiales, también hay envidia por logros, relaciones de pareja o amistad, u otras cosas intangibles.

B. Celos

Los celos son la sensación que produce la idea de perder algo valioso para nosotros en manos de alguien más. Se refiere sobre todo a perder el afecto o amor de aquellos a quien nosotros amamos, pero a causa de que una tercera persona aparece. Los celos no solamente se dan en relaciones de pareja, también ocurren con amigos y familia.

2. Reacciones y emociones

Las reacciones y emociones que provocan los celos o la envidia normalmente son diferentes. Debido a la propia naturaleza de estas emociones, cada una produce una reacción como consecuencia del sentimiento. Es decir, mientras que los celos se manifiestan con miedo, la envidia suele generar ira.

Detrás de los celos hay inseguridad, y esta se fundamenta en el temor excesivo de perder a la persona amada y las reacciones pueden ser desde tristeza, ansiedad, angustia o llegar a actitudes violentas que van desde gritos y reclamos, hasta agresiones físicas. Cuando los celos son experimentados por niños o adolescentes, hay que ayudarles con la gestión de esta emoción para hacerle recobrar la seguridad del amor de sus padres o familia.

Por otro lado, la envidia produce una tristeza o enojo por no tener o creer que no se puede tener lo mismo que otra persona tiene y que desearíamos para nosotros. Aunque la reacción cotidiana ante el sentimiento de envidia es el enojo, también hay personas que presentan cuadros depresivos.

Además, esto puede derivar en una merma en la seguridad en sí mismo al sentirse incapacitado para poder obtener aquello que se desea.

3. Lo que los ocasiona

Otra diferencia sustancial entre celos y envidia es lo que los ocasiona, es decir, las causas. Como ya se ha mencionado, hay características muy específicas y que definen en qué casos la emoción es envidia y en qué otras situaciones se trata de celos. Cada una es ocasionada por diferentes circunstancias muy fáciles de identificar.

Lo que ocasiona los celos es la incertidumbre de perder el afecto de alguien a quien amamos debido a la posibilidad de que nos sustituya por otra persona. Por ejemplo, los niños sienten que pierden el amor de sus padres cuando llega un hermano o si los ven portarse afectivos con alguien más. Lo mismo ocurre con la pareja o los amigos. Es decir, los celos los ocasionan la relación o cercanía de nuestros seres queridos con alguien más y la inseguridad que tenemos frente a esto.

En cambio la envidia la ocasiona la frustración por presenciar que alguien tiene algo que nosotros deseamos. Si una persona obtiene un triunfo o reconocimiento, es poseedora de algo material, o de un estilo de vida que deseamos, si tiene una pareja que nos gustaría tener o cuenta con algún atributo físico que nosotros no tenemos, entonces se ocasiona un sentimiento de frustración y posteriormente de tristeza o enojo en diferentes niveles.

4. Patológicos

Los celos y la envidia pueden derivar en una actitud patológica. Cuando cualquiera de estas emociones rebasa los parámetros normales y se apoderan negativamente de las personas, se corre el riesgo de desarrollar celos o envidia patológicas que van más allá de una mera sensación pasajera normal en cualquier ser humano.

Esta es una diferencia sustancial entre celos y envidia. Los celos “enfermizos” o patológicos son más comunes que la envidia patológica. Cuando la seguridad y autoestima de una persona está profundamente afectada, la sensación de celos se magnifica y se sobre reacciona. Es decir, el sentimiento de celos no queda en una tristeza ante la incertidumbre, sino que la persona comienza a tomar acciones hostiles e incluso violentas.

Aunque la envidia también puede desarrollar actitudes patológicas poco saludables, estas rara vez alcanzan niveles tan dañinos como en el caso de los celos. La persona que siente envidia puede sentirse atormentada ante la sensación de frustración, y lejos de encontrar las vías adecuadas para lograr lo que le gustaría tener, enfoca sus energías en quitarle a alguien más aquello que le genera envidia.

Esta dinámica se vuelve compleja y sin duda afecta la estabilidad emocional de quien vive con esta constante sensación de envidia.

Referencias bibliográficas

  • Clanton, Gordon; Smith, Lynn G. (1977). Jealousy. New Jersey: Prentice-Hall.

  • Klein, Melanie. Envidia y gratitud (1957). Buenos Aires, Paidos.

  • Mathes, Eugene (1991). «A Cognitive Theory of Jealousy». The Psychology of Jealousy and Envy. New York: Guilford Press.

  • Parrott, W. G., & Smith, R. H. (1993). Distinguishing the experiences of envy and jealousy. Journal of Personality and Social Psychology.

Elvira Cuesta

Elvira Cuesta

Psicóloga clínica

Elvira Cuesta (Madrid, 1994) es Graduada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y es Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad de Barcelona. Está especializada en periodismo científico, y es colaboradora habitual en revistas como La Guía Femenina y MedSalud.