¿Cuáles son las 8 diferencias entre la Psicopatía y la Sociopatía?

Te explicamos las diferencias entre estos trastornos tan populares en la ficción.
Diferencias entre la psicopatía y la sociopatía

¿Es lo mismo la psicopatía que la sociopatía? ¿Son las dos caras de la misma moneda? Si no es así, ¿En qué se diferencian? En este artículo conoceremos las 8 diferencias entre la Psicopatía y la Sociopatía.

Antes de aclarar las diferencias entre la psicopatía y la sociopatía, vamos a definir primero qué es cada uno de estos trastornos, para posteriormente analizar sus diferencias relacionadas con su comportamiento, origen de la patología, emociones, etc.

Psicopatía vs. sociopatía

La psicopatía consiste en un trastorno mental, que en el DSM-5 (Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales) se clasifica como un trastorno de la personalidad antisocial. Esta alteración conlleva una conducta social desviada, manipulación hacia los demás en beneficio propio, ausencia de respeto por las normas o por los derechos de los demás (y violación de los mismos), así como ausencia de empatía y de capacidad para experimentar emociones.

Por otro lado, la capacidad intelectual del psicópata está conservada. La sociopatía, en cambio, es considerada por algunos expertos, más que un trastorno de personalidad “innato” (como sería la psicopatía), un rasgo adquirido, influenciado por el entorno y la educación. Sin embargo, otros autores sí que clasifican la sociopatía también como un trastorno de la personalidad antisocial.

Así, podríamos decir que para muchos, la psicopatía y la sociopatía son dos variantes del mismo trastorno de personalidad (la personalidad antisocial), caracterizada por el desprecio y la violación de los derechos de los demás. Se sabe que hasta un 3% de la población puede llegar a padecer un trastorno antisocial de la personalidad.

De esta manera, aunque se trata de dos trastornos diferentes, comparten algunas características, como sería un patrón general de desprecio hacia los demás (sus derechos, libertades, seguridad…), y la presencia de manipulación y engaño en beneficio propio.

Las 8 diferencias entre la Psicopatía y la Sociopatía

Pero, ¿en qué se diferencia la Psicopatía de la Sociopatía? Vamos a ver las diferencias más importantes entre un psicópata y un sociópata a continuación.

1. Origen de la patología

Muchos expertos opinan que “psicópata se nace y sociópata se hace”. Es decir, que la psicopatía es de origen innato, existiendo cierta predisposición genética a padecerla. En cambio, los sociópatas van “surgiendo”, influenciados por el entorno (factores ambientales) y por la educación que reciben.

De hecho, es por ello que numerosas investigaciones han intentado analizar las diferencias cerebrales que existen en personas psicópatas vs. personas “sanas”. Es decir, el origen aparentemente genético de la psicopatía, ha llevado a estudiar sus estructuras y funciones cerebrales, encontrándose ciertas diferencias respecto a personas sin psicopatía ni sociopatía.

Concretamente, se ha encontrado que las personas psicópatas presentan menos actividad en ciertas regiones cerebrales (aquellas responsables del control de los impulsos y de la regulación emocional). Los sociópatas, en cambio, se cree que surgen principalmente a raíz de ciertos factores ambientales (por ejemplo un abuso sexual o emocional, traumas infantiles, maltrato psicológico, etc.).

2. Tipo de comportamiento e impulsividad

Otra de las diferencias entre la psicopatía y la sociopatía, es que generalmente las personas sociópatas suelen ser más impulsivas y manifestar un comportamiento más errático (sin rumbo fijo) que las personas psicópatas. Esto hace que los sociópatas puedan manifestar ataques de rabia descontrolados, así como trastornos del control de los impulsos, hechos que dificultan que puedan llevar una vida “normal”, como veremos más adelante.

Es decir, los sociópatas actúan de forma menos calculada, más errática. Los psicópatas, en cambio, son capaces de manifestar un comportamiento más “controlado”, razonable, sereno o “contenido”; así sus comportamientos son más calculados. Los psicópatas pueden ser capaces de controlar todo lo que hacen y de maquinar planes sumamente calculados para conseguir lo que quieren

3. Culpabilidad

Los psicópatas no experimentan la culpa cuando cometen errores o cuando hacen daño a los demás (aunque estos sean daños graves, como por ejemplo violar o matar a alguien); en los sociópatas, en cambio, el sentimiento de culpa sí puede existir.

4. Disociación

Otra de las diferencias entre la psicopatía y la sociopatía es que los psicópatas tienen más capacidad de disociarse (“separarse”) de sus acciones. Esto se relaciona con la diferencia anterior, ya que a mayor disociación, menos sensación de culpa.

La disociación implica no involucrarse emocionalmente con las acciones, es decir, actuar “como si no se hubieran realizado”. En otras palabras, en general la implicación emocional es menor en los psicópatas que en los sociópatas.

Sociópatas y psicópatas

5. Empatía y emociones

Aunque la empatía puede estar ausente o alterada en ambos patologías, en la psicopatía la alteración es mayor; es decir, un psicópata carece de empatía; puede ver sufrir a alguien y no sentir la más mínima compasión, ya que no conecta con las emociones (ni con los demás), no las experimenta (aunque puede hacer ver que las siente), está disociado de ellas.

Es el caso de muchos psicópatas, aunque debemos remarcar que padecer psicopatía o sociopatía no necesariamente implica caer en la violencia ni en la delincuencia, es decir, estas personas no tienen por qué ser violentas o asesinas.

6. Manipulación

Por otro lado, siguiendo con las diferencias entre la psicopatía y la sociopatía, el grado de manipulación en ambos trastornos también varía; así, generalmente los psicópatas son más manipuladores que los sociópatas. Esto hace que los psicópatas puedan ser vistos como personas más encantadoras que los sociópatas, sin que despierten ninguna “sospecha” de sus intenciones, acciones o comportamientos.

7. Tipo de vida

A raíz de lo anterior, el tipo de vida de cada uno de ellos también suele variar. Los psicópatas, como consecuencia de “encandilar” a las personas del entorno, y de manipularas (muchas veces sin que estas se den cuenta), pueden llevar una vida aparentemente normal, con cargos laborales reconocidos (por ejemplo altos ejecutivos).

8. Manera de delinquir (si lo hacen)

La última de las diferencias entre la psicopatía y la sociopatía tiene relación con su manera de delinquir. Insistimos en que, ni psicopatía ni sociopatía lleva implícito la violencia ni la delincuencia; es decir, son personas que pueden llegar a delinquir, pero que no tiene por qué ocurrir. Sin embargo, cuando ocurre y delinquen, la manera de hacerlo es diferente.

Así, mientras que los psicópatas pueden llegar a reducir de forma importante los riesgos de sus actos delictivos (porque lo preparan mucho todo, lo tienen todo bajo control), los sociópatas, al actuar de forma más errática, son más imprudentes (no tienen en cuenta las consecuencias de sus acciones), y es más probable que los descubran o los “cacen”. Es decir, y para que nos entendamos, los delitos de estos últimos suelen ser más “chapuceros”.

Referencias bibliográficas

  • Caballo, V. (2005). Manual de trastornos de personalidad. Ed. Síntesis: Madrid.

  • Valencia, O.L. (2007). Asimetrías cerebrales en la psicopatía. Revista Diversitas - Perspectivas en psicología, 3(2): 275-286.

  • Walsh, A., y Wu, HH (2008). Diferenciar el trastorno antisocial de la personalidad, la psicopatía y la sociopatía: consideraciones evolutivas, genéticas, neurológicas y sociológicas. Criminal Justice Studies, 2, 135-152.

Laura Ruiz Mitjana (Barcelona, 1993) es graduada en Psicología por la Universitat de Barcelona, con Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universitat Autònoma de Barcelona. Se especializó en Trastornos del Neurodesarrollo. Actualmente trabaja como Psicóloga infantil en la Associació Catalana del Síndrome X Frágil y es redactora de contenidos de psicología y neurociencias en portales como MedSalud y Psicología y Mente.