Echar de menos: cuando añoramos a alguien

3 months ago

Paz Beltrán

Echar de menos o extrañar a alguien es un sentimiento negativo, pero que podemos transformar en algo bueno si aprendemos a aceptarlo como recuerdos positivos.

Echar de menos es un sentimiento natural cuando nos falta alguien importante.
Echar de menos es un sentimiento natural cuando nos falta alguien importante. Fuente: Unsplash

Nadie en este mundo puede decir que jamás ha vivido lo que es echar de menos a alguien, porque en en el camino de nuestras vidas las personas vienen y van, y muchas de ellas se quedan para siempre en nuestros corazones en forma de recuerdos.

Desafortunadamente, hay personas que no conocen el lado positivo de echar de menos, de sentir nostalgia por alguien especial que ya no está a nuestro lado, porque consideran que eso las hace débiles o no les permite superar a aquella persona. Pero lo cierto es que echar de menos es esencial para darnos cuenta de las cosas buenas que han pasado en nuestra vida.

Echar de menos es normal

Con esto de ver el lado positivo de echar de menos a alguien no estamos invalidando todo lo que hay detrás de este sentimiento. Lo cierto es que las separaciones duelen, y aún más cuando hablamos de nuestra pareja. En las rupturas no solo intervienen todo ese torbellino de emociones como el amor, odio, rabia o la tristeza, sino que también pesa el tiempo compartido, la costumbre de tener a la otra persona al lado, las rutinas creadas y compartidas y en definitiva, el miedo a estar solos.

Cuando estamos pasando por una separación, puede que para algunas personas el echar de menos se vuelva un signo de debilidad que su orgullo no les permite aceptar. Esto es completamente normal, pues es su mecanismo de defensa ante esta nueva situación que no esperábamos y que nos hace tan vulnerables. Lo cierto es que no te ha de dar miedo echar de menos alguien, pues se trata de un acto natural que, cuando es aceptado, hace más fácil superar ese sentimiento de vacío que nos causa extrañar a alguien.

Esto no solo sucede con las relaciones de pareja, sino que ocurre también con aquellos amigos que dejan de ser amigos, con los que la distancia los separa, con los familiares que fallecen y, en definitiva, cuando sencillamente se da una ruptura con esas personas especiales con las que tenemos algún tipo de vínculo afectivo. Pero a este echar de menos a alguien también podemos sumarle aquellos momentos especiales que se han vivido y no vuelven a suceder.

Por qué echamos de menos a alguien

Si bien echar de menos a alguien puede ser uno de los sentimientos más dolorosos que hay, también demuestra algo positivo, pues se deriva de una situación y/o relación que te generó felicidad en su momento.

Lo que sucede es que cuando esa persona se va y ya no está, aparece un sentimiento de vacío que antes no teníamos, como si hubiera un espacio abierto en nosotros que antes estaba lleno pero que ahora se siente vacío y desocupado. Eso nos genera incertidumbre, tristeza e inestabilidad.

Es por eso que echamos de menos, cuando lo conocido, lo familiar y lo cotidiano ya no está ahí y no sabemos como llenar ese vacío. En principio se ve como una tarea imposible, pero verás que con el paso del tiempo y el autocuidado las cosas mejoran, cambian y tú vuelves a estar bien.

Cuando echar de menos es extrañar

Podemos dividir este sentimiento de echar de menos en dos partes: cuando echar de menos es extrañar y cuando echar de menos se convierte en recordar. Esta diferencia es muy importante, porque hace que el echar de menos a alguien se sienta muy diferente.

Cuando echar de menos es extrañar a alguien, todavía estamos sintiendo el vacío en ese lugar del corazón, de la rutina y de los espacios que ha dejado la persona que ya no está. Pensamos en esa persona y duele, seguramente las lágrimas nos invaden porque todavía no nos hemos recuperado del todo.

Lo cierto es que extrañar no es algo negativo por más que duela. Extrañamos a las personas y situaciones que han sido importantes para nosotras; lo que no lo ha sido, lo olvidamos con facilidad.

Pero para las que les cuesta aceptar que extrañan a alguien, aquí encontramos una diferencia fundamental entre dos casos: si extrañamos porque tenemos una dependencia emocional y no nos sentimos capaces de continuar con nuestra vida sin esa persona; o bien si extrañamos con plena conciencia de que no volveremos a estar con esa persona y, sin embargo, sentimos el vacío.

Cuando echar de menos se convierte en recordar

Afortunadamente y como dice el dicho, “no hay pena que dure mil años” y “después de la tempestad viene la calma”. En este caso, la calma es cuando echar de menos se convierte en recordar, y recordar puede ser una acción espectacular.

Cuando pasamos de extrañar a recordar, el vacío ya se ha llenado, nuestra vida sigue adelante con nuevas aventuras y nuevas personas alrededor con quienes estamos creando nuevas historias. Aparece entonces el recordar las historias vividas, las personas que hicieron parte de nuestra vida y que, si bien puede que nos saquen una que otra lágrima, no son más que emociones del momento. Probablemente incluso también nos sacan una sonrisa.

Recordar quiere decir que has vivido, que has disfrutado, que has sentido intensamente todo tiempo de emociones, que has tomado riesgos, que has dado saltos al vacío, que has compartido quien eres y que le has puesto el corazón por delante al camino de la vida. Por ello, echar de menos puede ser positivo si lo transformamos en recordar con amor y gratitud lo vivido.

Paz Beltrán