Fobia social: ¿en qué consiste y a qué personas afecta?

Este trastorno psicológico se relaciona con un grado de timidez excesivo, y a veces incapacitante.
Fobia social

¿Has oído a hablar alguna vez de la fobia social? ¿Conoces a alguien que la padezca, o incluso puede ser que la tengas tú mismo/a?

La fobia social es un tipo de trastorno de ansiedad, en el que la persona siente un grado elevado de ansiedad o temor ante determinadas situaciones sociales (o ante la mayoría de ellas).

En este artículo te explicamos las características fundamentales de la fobia social, además de cuáles son sus síntomas típicos, sus causas y sus posibles tratamientos.

Fobia social: ¿en qué consiste?

La fobia social es un trastorno de ansiedad, clasificado como tal en el DSM-5 (Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales). Concretamente, el DSM-5 la denomina “trastorno de ansiedad social”. Su característica principal es un miedo irracional, intenso y desproporcionado a las situaciones sociales, que van desde interactuar con las personas hasta hablar en público o conocer gente nueva.

Una edición anterior a la comentada, el DSM-IV-TR, planteaba tres tipos de fobias: la agorafobia, la fobia específica (fobia a un objeto o situación específica) y la fobia social. Estos tres tipos de fobia se caracterizan porque implican reacciones de miedo intenso, acompañadas de una evitación inducida por determinados objetos o situaciones, que pueden ser reales o anticipados (en el caso de la fobia social, el estímulo fóbico o temido son las situaciones sociales).

Por otro lado, dichas situaciones no justifican de forma objetiva dichas respuestas de miedo o ansiedad. Finalmente, comentar que no es necesario que se produzca la evitación mencionada, si la situación temida se soporta con una gran ansiedad o malestar.

En la fobia social, como en los otros tipos de fobia, la persona no es consciente de que su miedo y evitación son exagerados o irracionales; este criterio, no obstante, no se exige en niños/as. Es decir, en niños/as no es necesario este criterio para poder realizarse el diagnóstico pertinente.

Situaciones temidas

Las situaciones temidas en la fobia social pueden ser de dos tipos: situaciones interpersonales o situaciones de actuación pública.

Como ejemplos concretos de situaciones interpersonales encontramos: telefonear a alguien, hablar con desconocidos, hablar com figuras de autoridad (por ejemplo un policía), quedar con alguien, asistir a una fiesta, realizar una entrevista…

Por otro lado, en cuanto a ejemplos de situaciones de actuación pública encontramos: hablar en público, escribir mientras nos observan, usar baños públicos, hacer compras en una tienda concurrida, dar un informe en una reunión, bailar o cantar frente a otros, comer o beber en público, etc.

En la fobia social, la ansiedad puede aparecer ante las primeras situaciones, ante las segundas o ante ambas.

Características generales

Algunos datos interesantes de conocer en relación a la fobia social, son los siguientes:

  • Encontramos dos tipos de fobia social: la circunscrita (miedo a hablar en público) y la generalizada (miedo a la situaciones sociales en general).
  • La mayoría de las personas con fobia social presenta el tipo circunscrito.
  • Según el DSM-5, entre un 3 y un 13% de la población la padece.
  • Es frecuente su aparición junto a otras fobias específicas y junto a la agorafobia.
  • Se asocia a una baja autoestima y a la tendencia a presentar miedo ante las críticas.

Causas

Las causas de la fobia social pueden ser muy diversas. Un suceso traumático relacionado con las personas o con estar de cara al público, puede casuarla, como por ejemplo “hacer el ridículo” (o sentirse en ridículo) en una exposición en público, al interactuar con ciertas personas, en una fiesta, etc.

Por otro lado, tener una personalidad muy introvertida (ser “excesivamente” tímido/a) también puede estar en la base de la fobia social.

En cuanto a hipótesis biológicas, encontramos estudios que hablan de diferentes alteraciones en los trastornos de ansiedad. Ejemplos de ellos son: alteraciones del ácido gamma-amino-butírico (GABA), hiperactividad del locus coeruleus (que aumenta la noradrenalina, y por lo tanto la ansiedad), hipersensibilidad de los receptores serotoninérgicos, etc. Sin embargo, ninguna de estas hipótesis es determinante (es decir, no se ha demostrado ninguna al 100%.

Sí existe acuerdo, en cambio, en que es probable que se herede cierta vulnerabilidad a desarrollar un trastorno de ansiedad en general (y no tanto un trastorno de ansiedad en específico). Esta vulnerabilidad individual, que manifiestan algunas personas, sumada a un evento traumático relacionado con la evaluación negativa por parte de los demás, puede originar el trastorno de la fobia social.

Síntomas

Aunque ya hemos visto de forma resumida cuáles son los síntomas de la fobia social, vamos a explicar cada uno de ellos a continuación.

1. Miedo o ansiedad intensa

El síntoma principal de la fobia social es un miedo o ansiedad intensa a la situaciones sociales que pueden implicar una evaluación o juicio de uno/a mismo/a, por parte de los demás. Generalmente, más que miedo se trata de ansiedad, que puede llegar incluso a convertirse en angustia.

2. Evitación

Como en todas las fobias, existe una evitación, en este caso de las situaciones sociales. Ejemplos de situaciones sociales son: iniciar una conversación con alguien, presentar un trabajo en público, hablar en público, relacionarse con personas nuevas, hacer amigos, etc.

Sin embargo, también puede ocurrir que en lugar de evitarse la situación, se soporte pero con un elevado malestar (o ansiedad).

3. Ejecución social pobre

Otro síntoma de la fobia social es una ejecución social pobre por parte de la persona que la padece. Es decir, sus habilidades sociales suelen ser bastante deficientes, aunque no en todos los casos.

4. Deterioro o malestar

Los síntomas anteriores ocasionan un importante deterioro o malestar en la vida del individuo. De hecho, este deterioro o malestar es el que determina la existencia o no de un trastorno psicológico, en este caso la fobia social.

5. Síntomas psicofisiológicos

Sumados a los síntomas anteriores, pueden aparecer síntomas fisiológicos como taquicardia, sudoración, tensión, migraña, sofoco, presión en el pecho, boca seca, etc., ante la posibilidad de exponerse a la situación fóbica.

Tratamiento

El tratamiento psicológico de elección para tratar la fobia social es el tratamiento por exposición (de hecho, es el que ha demostrado mayor grado de eficacia). Este consiste, fundamentalmente, en exponer al paciente a situaciones sociales, de forma gradual.

Otros posibles tratamientos para la fobia social son: la terapia cognitivo conductual (que se suele combinar con antidepresivos) y el entrenamiento en habilidades sociales (este último sobre todo se utiliza en pacientes que presentan déficits en habilidades sociales). Todos estos tratamientos son ligeramente menos eficaces que el tratamiento por exposición, aunque también son útiles y se utilizan mucho.

Finalmente, otra opción de la que disponemos es la farmacoterapia, que implica el uso de antidepresivos y ansiolíticos (lógicamente, es el tratamiento que aplicará el/la psiquiatra o el médico de cabecera, no el/la psicólogo/a), aunque dicho tratamiento es el menos eficaz para la fobia social hasta el momento.

Tratamientos según el tipo de fobia social

Hemos comentado, de forma genérica, los tratamientos que se utilizan para los casos de fobia social. Sin embargo, aún podemos especificar más, ya que según el tipo de fobia social que presente el paciente, lo más recomendable es un tratamiento u otro.

Existen, a grandes rasgos, dos tipos de fobia social: la circunscrita (en la que el paciente solo siente ansiedad ante el hecho de hablar o actuar en público) y la generalizada (en la que el paciente teme la mayoría de situaciones sociales que se dan fuera del contexto familiar).

En el caso de la fobia social circunscrita, se emplea la terapia por exposición; en cambio, en la fobia social generalizada, se suele emplear una terapia combinada, que incluye: la exposición, la reestructuración cognitiva y el entrenamiento en habilidades sociales.

Referencias bibliográficas

  • American Psychiatric Association –APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.

  • American Psychiatric Association (APA). (2002). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV-TR. Barcelona: Masson.

  • Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen I y II. Madrid: McGraw-Hill.

  • Pérez, M., Fernández, J.R., Fernández, C. y Amigo, I. (2010). Guía de tratamientos psicológicos eficaces I y II:. Madrid: Pirámide.

Laura Ruiz Mitjana (Barcelona, 1993) es graduada en Psicología por la Universitat de Barcelona, con Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universitat Autònoma de Barcelona. Se especializó en Trastornos del Neurodesarrollo. Actualmente trabaja como Psicóloga infantil en la Associació Catalana del Síndrome X Frágil y es redactora de contenidos de psicología y neurociencias en portales como MedSalud y Psicología y Mente.