Mansplaining, otra forma de infravalorar a la mujer

1 year ago

Rosa Bengall

Es muy posible que hayas sufrido esta actitud machista. ¿Ya sabes en qué consiste?

Un tipo de sexismo muy frecuente en nuestra sociedad.
Un tipo de sexismo muy frecuente en nuestra sociedad. Fuente: Unsplash

A pesar de que estamos en pleno siglo XXI y de que las luchas contra el machismo han ido moviendo la balanza hacia un punto mucho más equilibrado en la búsqueda de la igualdad, muchas de nosotras continuamos encontrándonos con un tipo de conducta sexista que, precisamente por ser más sutil, pasa más desapercibida: Nos referimos al mansplaining.

¿Quieres saber de qué se trata y averiguar si alguna vez te ha ocurrido a ti? Te lo contamos.

Mansplaining, otra forma de machismo

Seguramente si eres mujer, en más de un ocasión te has sentido tratada de forma innecesariamente paternalista por un hombre que se empeña en explicarte ciertas cosas, como si tu capacidad de comprensión fuera la de una niña pequeña mientras su sabiduría es inabarcable.

Otra peculiaridad que hay que añadir, es que ese “señor” se ha tomado la libertad de hacerlo sin que nadie se lo haya pedido. Nadie. Y más concretamente tú no le has pedido que muestre su supremacía ante ti porque te es absolutamente innecesaria.

¿Te resulta familiar esta situación? Si tu respuesta es sí, puedes decir que sabes lo que es el mansplaining de primera mano.

¿Cómo lo definiríamos?

Se trata de un neologismo de la lengua inglesa en el que se combinan las palabras “hombre” y “explicar”.

El mansplaining se utiliza para definir ese tipo de propensión de algunos hombres a la hora de explicarles ciertos temas a las mujeres, haciéndolo de una forma tan condescendiente como si fueran personas con poca capacidad de comprensión, incluso en aspectos en los que su interlocutora pudiera tener unos conocimientos superiores a los de él.

Para que se entienda, un ejemplo

Pongamos un caso perfectamente factible de mansplaining:

Nos encontramos con una mujer joven, titulada en Ingeniería Técnica Industrial en la especialidad de Química, que ha sido seleccionada entre otros candidatos por su perfil personal, formación y experiencia de varios años en un puesto similar, para trabajar en un laboratorio de control de calidad y dirigir un equipo de cuatro hombres, de edad superior a la suya, con formación cualificada pero inferior a la de ella. ¿Nos situamos?

Bien, pues ahora imagina que cada vez que ella trata de comentar un tema relacionado con los resultados obtenidos por ellos, tiene que soportar que le expliquen sus argumentos a ella de la misma forma que si estuvieran recibiendo la visita de un grupo de niños de primaria que quieren saber en qué consiste su trabajo.

Eso es mansplaining y sí, desafortunadamente es algo habitual en la vida cotidiana, en muchos puestos de trabajo y bastante sistemático en los ámbitos profesionales que hasta hace poco eran exclusivamente masculinos.

¿Cómo aparece el término?

La primera vez que se utiliza esta palabra es en el año 2014, con la publicación del libro Men explain things to me de Rebecca Solnit. Desde entonces el término se ha popularizado con una velocidad asombrosa, probablemente por lo habitual que resulta reconocer este comportamiento en el día a día de muchas mujeres.

En su libro, esta conocida escritora y activista en la lucha por los derechos de la mujer, se inspiraba en su propia experiencia personal donde, irónicamente, un hombre trataba de explicarle un libro que precisamente había escrito ella (dato que él desconocía). Vamos, el colmo de los colmos.

Qué no se considera mansplaining: maticemos

¡Ojo! Que esta actitud machista sea algo habitual no quiere decir que ahora comencemos a percibir mansplaining donde realmente no la hay. Algo que resulta sensato es tener la capacidad de aplicar buen juicio en la detección de esta actitud para evitar susceptibilidades innecesarias y juicios injustos.

La peculiaridad del mansplaining no es que un hombre trate u opine sobre ciertos temas relacionados con el feminismo o la mujer.

Tampoco lo es que en ciertos contextos laborales o sociales un hombre (o varios) ofrezcan determinadas explicaciones a una mujer sobre un determinado tema, de la naturaleza que sea, con la cual amplíen la visión y los conocimientos que pueda tener ella sobre ese tema.

El problema está cuando esto sucede de manera sistemática, cuando se presupone erróneamente que por ser mujer es más inexperta o incompetente, cuando la condescendencia es tan acusada que resulta denigrante, porque en todo ello percibes que ese hombre se autoconcede una superioridad sobre ella que realmente no existe.

Ahí sí, cuando a una mujer competente se le trata como una niña desconocedora de lo que pudiera ser experta, podemos afirmar que se trata de un caso mansplaining.

Para entendernos...

El asunto del mansplaining es una cuestión compleja tanto por su sutileza, como por cómo se pueden desdibujar los márgenes del trato entre iguales y por la facilidad que puede haber a la hora de detectar esta forma de machismo cuando a lo mejor no la hay en realidad.

En cualquier caso, en aquellas situaciones en que el mansplaining es claramente una evidencia, quizás de forma inconsciente y debido a la prevalencia cultural del patriarcado, lo que sí es cierto es que persigue la finalidad de infravalorar, invisibilizar incluso llegar a anular a la mujer, como si con ello se hiciera una tarea de “normalización”.

Pero lo que es indudable en este caso es el poder de las palabras, pues gracias a la popularización de este término, muchas mujeres han encontrado la manera de poner un punto de atención sobre algo que sufrían y pasaba desapercibido a la sociedad.

Ahora que ya tenemos nombre para este silencioso menosprecio, esperemos pasar pronto al siguiente nivel; que el mansplaining deje de ser tolerado por hombres y mujeres hasta convertirlo en un hecho del pasado.

Rosa Bengall