¿La música te pone la piel de gallina? Debes leer esto ya

10 months ago

Carlota Serrano

¿Sientes escalofríos con determinadas canciones? Te interesa saber qué hay detrás de este fenómeno.

Algunas canciones nos emocionan hasta producirnos escalofríos.
Algunas canciones nos emocionan hasta producirnos escalofríos. Fuente: Unsplash

¿Alguna vez has escuchado una canción en algún lugar que te haya conectado con algún momento especial de tu vida? O quizás no se trate de temas en concreto, pero sí que eres de los que con algunos tipos de música se le pone la piel de gallina.

Si eres de estos últimos, habrías sido un buen candidato para participar en el estudio que propuso un estudiante de Harvard que quería descubrir qué sucede en nuestro cerebro cuando sentimos escalofríos escuchando alguna pieza musical. Pero ¿qué fue exactamente lo que descubrió? Te lo contamos.

¿La música te pone la piel de gallina?

Cuando Matthew Sachs, antiguo estudiante de la Universidad de Harvard, decidió llevar a estudio la curiosidad que despertó en él esa observación, puso en marcha una investigación mediante la cual pretendía obtener conclusiones sobre el origen de la reacción de ciertas personas cuando la música les pone la piel de gallina.

Para ello, se dedicó a examinar a 20 estudiantes, de los cuales 10 de ellos admitieron notar escalofríos cuando eran expuestos a la música y otros 10 dijeron no percibir nada diferente en esos momentos. Realizó escáneres del cerebro de todos y cada uno de ellos para poder identificar cuáles eran las áreas que se activaban especialmente en esa situación, con el objetivo de poder comprender qué había de diferente entre unas y otras personas.

Los resultados obtenidos

Las conclusiones alcanzadas fueron categóricas, ya que Sachs observó una serie de diferencias estructurales entre unos y otros cerebros que explicaría la diferencia de reacción entre aquellos a los que la música les pone la piel de gallina y los que no sienten nada.

Mediante este estudio se pudo concluir que aquellas personas que habían establecido un tipo de apego emocional con la música, tenían tendencia a tener mayor densidad de fibras conectoras entre su corteza auditiva y las zonas cerebrales encargadas de procesar las emociones. De esta forma, pueden comunicarse mejor estas dos partes.

Pero, ¿qué supondría este descubrimiento? Que lo que en un principio puede estar evidenciando el sencillo detalle de que la música te ponga la piel de gallina es una muestra de tu mayor sensibilidad a percibir las emociones, viviéndolas con mucha más intensidad y fuerza que otro tipo de personas. Es decir, que no solamente eres sensible a lo que la música te transmite, sino que tu propia naturaleza es propensa a sentir todo mucho más intensamente que la media.

La música nos evoca muchas emociones.
La música nos evoca muchas emociones. Fuente: Unsplash

Conclusiones útiles para avanzar

A pesar de que el estudio fue ciertamente algo limitado, al contar con una muestra en la que sólo eran estudiadas 20 personas, la intención es poder ampliar dicha investigación.

De esta forma podría profundizarse más en las posibles utilidades que ofrecerían las nuevas conclusiones alcanzadas, ya que supondría mejoras en ciertos tipos de terapias psicológicas como podría ser la musicoterapia.

Usar la música para influir en nuestras emociones

Otra de las consideraciones que se estaría teniendo en cuenta a la hora de estudiar más este fenómeno es la capacidad innata que tenemos las personas de establecer asociaciones entre nuestras emociones más íntimas y los hechos que tienen lugar a nuestro alrededor.

Por ejemplo, cuando sucede algo que nos emociona de una u otra forma, como podría ser recibir una noticia triste mientras estamos viendo una película, seguramente cuando en el futuro volvamos a verla tendremos asociada inconscientemente la tristeza de aquel momento.

De la misma forma, cuando escuchamos una canción y estamos sintiendo algo muy intenso estando con una persona que nos gusta, o compartimos un momento apasionado mientras ésta suena, es casi seguro que cuando en otro instante escuchemos esa misma melodía, nos haga recordar las sensaciones vividas junto a ese alguien tan especial.

Este hecho, aunque sea algo que suceda de forma natural, también podría ser utilizado para perseguir un fin, como podría ser recurrir a este tipo de mecanismo (por el cual se consigue influir en las emociones de una persona mediante la exposición a alguna canción) en ciertos tratamientos para mejorar la calidad de vida de ciertas personas que atraviesen momentos delicados emocionalmente hablando.

Carlota Serrano