Los 3 niveles del Lenguaje (y en qué consisten)

Explicamos las diferentes formas de usar el lenguaje.
Niveles del Lenguaje

El lenguaje es una herramienta que nos permite comunicarnos con los demás, expresar nuestras ideas, pensamientos, sentimientos, emociones, etc., así como transmitir todo tipo de conocimientos. Está formado por un conjunto de símbolos y signos que tienen la función de representar la realidad.

Este se compone de diferentes niveles; en este artículo conoceremos los 3 niveles del lenguaje, así como los subniveles de estos. Veremos cuáles son sus características fundamentales y en qué contextos se suelen emplear.

Los diferentes niveles del lenguaje

Así, sabemos que el lenguaje se compone de diferentes niveles. Los niveles, a su vez, son los diferentes registros que se utilizan para hablar o para escribir; estos se adecuan a las circunstancias del entorno, al emisor y/o al receptor. Es decir, no hablaremos igual si el contexto es popular, si es formal, informal, vulgar, culto o coloquial; así, nos adaptamos al entorno y a la situación.

De esta forma, vemos como los niveles del lenguaje guardan relación con la situación comunicativa (si es oral o escrita, por ejemplo, o si es una situación formal, informal…) y con nuestro receptor o destinatario. Además, también se relacionan con el nivel educativo del emisor del mensaje.

Los niveles del lenguaje se configuran en base a una serie de características, tales como la pronunciación, las construcciones gramaticales, el uso de determinados conceptos y/o palabras, etc.

Sabemos que una persona puede utilizar un determinado nivel del lenguaje, incluyendo también elementos de otro nivel, según la situación en la que se encuentre. Es decir, que aunque por norma general se utilice uno u otro nivel, se pueden utilizar dos o más a la vez (aunque normalmente predomine uno de ellos).

Ahora sí, vamos a conocer en qué consisten los 3 niveles del lenguaje:

1. Nivel subestándar

Nivel subestandar

El primero de los niveles del lenguaje, el nivel subestándar, se caracteriza porque al emisor no le interesa especialmente utilizar las palabras de forma pulcra y correcta. Este nivel está formado, a su vez, por dos subniveles:

1.1 Lenguaje popular

El lenguaje popular (o lengua popular) se caracteriza porque es muy coloquial. Lo utilizan las personas en su día a día cuando están en ambientes cotidianos e informales. Aproximadamente unas 2.000 palabras forman parte de este subnivel del lenguaje (siendo estas palabras de uso común); a estas 2.000 palabras se le suman 5.000 que son menos utilizadas pero que generalmente todos entienden.

¿Qué características presenta el lenguaje popular? Se fundamenta en un amplio uso de adjetivos. Además, se considera un lenguaje que utiliza muchas expresiones exageradas y metáforas (por ejemplo “es más largo que un día sin pan”), y que enfatiza la expresión de cantidades imprecisas (por ejemplo “muchísimas”).

Por otro lado, es típico que cuando utilizamos el lenguaje popular, empleemos frases incompletas (por ejemplo “si ella supiera…”). Además, se caracteriza por ser un lenguaje rico en proverbios y refranes.

Finalmente, en el lenguaje popular predomina la función apelativa (o conativa) del lenguaje, donde el emisor busca la reacción del receptor a través de lo que está explicando.

1.2. Lenguaje vulgar

El segundo subnivel del resgistro subestándar del lenguaje es el lenguaje vulgar. Se trata de un tipo de lenguaje muy informal, especialmente empleado por personas con un bajo nivel educativo. Se caracteriza por tener un lenguaje pobre (pocas palabras) y de significado poco profundo. Por estas razones es muy común complementar el lenguaje vulgar con el uso de gestos.

¿Qué características presenta el lenguaje vulgar? Es un lenguaje que se adapta muy poco a las situaciones, es decir, es bastante limitante en este sentido. Utiliza sobre todo jergas o palabras relacionadas con ciertas profesiones o ámbitos concretos. Es decir, cada profesión o campo tiene su “propio” lenguaje.

Por otro lado, es un lenguaje donde se utilizan muchas oraciones cortas; se emplean también muletillas (palabras o expresiones que repetimos de forma constante cuando estamos nerviosos/as, a modo de “tic”), palabras incorrectas, mal pronunciadas o incompletas, vulgarismos y barbarismos, etc.

Además, cuando hablamos con lenguaje vulgar, invertimos frecuentemente los pronombres pronominales, abusamos de expresiones típicamente locales (o regionales), y no hablamos (o escribimos) con un orden lógico o con sentido. Suele incluir obscenidades y palabrotas, así como presentar errores de todo tipo (sintácticos, léxicos y fonéticos).

2. Nivel estándar

Nivel estandar

El segundo de los niveles del lenguaje es el nivel estándar. El lenguaje estándar es más correcto que el anterior (a nivel de errores, de usos, etc.). Además, se considera el lenguaje correcto de un determinado territorio; es decir, es el lenguaje correcto “por norma”, el referente local. Escribirlo o hablarlo de otra forma se considera estar cometiendo un error de lenguaje a nivel formal.

Lenguaje coloquial

El nivel estándar tiene un único “subnivel”; el lenguaje coloquial. Pero, ¿cuáles son sus características? Se caracteriza por utilizarse en ambientes de confianza, informales (aunque es más correcto que el nivel 1, por supuesto).

Se trata, pues, de un lenguaje correcto pero cercano; es el más hablado del mundo (independientemente de la lengua utilizada). Aquí no es tan importante cuidar la sintaxis. Así, es un lenguaje espontáneo, común, que admite ciertos errores o incorrecciones (especialmente en su modalidad oral). Puede incluir repeticiones, uso de aumentativos y diminutivos (también palabras despectivas), interjecciones, frases hechas, etc.

Las personas que lo utilizan pueden improvisar fácilmente a través del lenguaje coloquial (y es frecuente que lo hagan); además, se caracteriza por tener muchas expresiones afectivas.

3. Nivel superestándar

Nivel superestandar

El siguiente de los niveles del lenguaje es el nivel superestándar. El nivel superestándar es poco común (es decir, lo hablan “pocas” personas o de forma poco frecuente). A su vez, este nivel se divide en tres subniveles:

3.1. Lenguaje culto

El lenguaje culto lo hablan personas muy cultas y muy instruidas (con un nivel educativo alto). En este tipo de lenguaje se respetan mucho las normas gramaticales y fonéticas. Su grado de formalidad es alto. Se emplea, por ejemplo, en conferencias, clases magistrales, cursos, círculos intelectuales, etc.

¿Por qué se caracteriza? Por ser un lenguaje muy rico en cuanto a vocabulario, por ser muy preciso, por ordenar las ideas de forma muy clara y lógica, etc. En él abundan los cultismos, es decir, palabras en griego o en latín. La sintaxis y la gramática son buenas. Si se utiliza de forma oral, la pronunciación suele ser impecable y la entonación moderada.

3.2. Lenguaje científico-técnico

Este tipo de lenguaje se utiliza para campos de estudio o de trabajo específicos, especialmente relacionados con la ciencia, la cultura y la tecnología. Ese tipo de lenguaje es compartido por determinadas comunidades, prácticamente de forma exclusiva (sin embargo, algunas de sus palabras se pueden popularizar).

¿Cuáles son sus características? Consiste en un lenguaje muy preciso y objetivo, con un orden lógico. Además, se acompaña de un sistema de símbolos propio. Utiliza acrónimos, palabras técnicas y anglicismos. La función del lenguaje que predomina en el lenguaje científico-técnico es la función referencial o representativa (que se centra en transmitir información y en dar a conocer la realidad).

Referencias bibliográficas

  • Belinchón, M., Riviere, A. e Igoa, J.M. (1992). Psicología del lenguaje, investigación y teoría. Trotta. Madrid.

  • Escandell, M.V. (coord..). 2009. El lenguaje humano. Madrid: Editorial Universitaria Ramón Areces-UNED.

  • Martín, M. y Siguán, M. (1991). Comunicación y lenguaje. Alhambra. Madrid. (Tomo IV de Mayor y Pinillos: Tratado de Psicología General).

Laura Ruiz Mitjana (Barcelona, 1993) es graduada en Psicología por la Universitat de Barcelona, con Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universitat Autònoma de Barcelona. Se especializó en Trastornos del Neurodesarrollo. Actualmente trabaja como Psicóloga infantil en la Associació Catalana del Síndrome X Frágil y es redactora de contenidos de psicología y neurociencias en portales como MedSalud y Psicología y Mente.