Personas envidiosas: los 9 rasgos que las definen

1 year ago

Rosa Bengall

Estas personas no dejan de compararse con otros y ansían los éxitos ajenos. ¿Qué rasgos las caracterizan?

Hay personas que no dejan de compararse con los demás.
Hay personas que no dejan de compararse con los demás. Fuente: Unsplash

El punto de partida de las personas envidiosas es su constante empeño en compararse con otros. Quizás ni se hayan planteado que eso les puede conducir a crear un estilo de vida desgastante y a sentir una infelicidad continua que sólo saben remontar con el disfrute de la desdicha ajena. Dicho esto, ¿quién querría tenerlos cerca?

Nosotras mismas somos quienes escogemos con quién compartimos nuestro espacio y tiempo personal, pero existen situaciones en que no podemos elegir, como en el trabajo o en proyectos de colaboración. Aunque siempre contamos con un recurso a nuestro alcance: poder detectar a las personas envidiosas que pueda haber en nuestro entorno.

Si te gustaría saber cuáles son las principales peculiaridades que los caracterizan, te lo contamos en este artículo.

Personas envidiosas: Los 9 rasgos que las definen

Para que no te pille desprevenida si te encuentras este tipo de personas, te ayudamos a identificarlas:

1. Descalifican a los que consideran superiores

Quizás recurran a los insultos o puede ser que se trate de algún tipo de burla o descalificación sobre algo que en principio no tendría por qué resultar insultante. El caso es que cuando las personas envidiosas consideran que otra es mejor que ellas en algún aspecto, su mecanismo automático es criticarlas a sus espaldas de forma ofensiva.

Por eso, si descubres que eres una de esas personas a las que se molesta en descalificar, ten clarísimo que lo que le frustra es que le gustaría ser como tú en algún sentido.

2. Están a la defensiva constantemente

Y como una de las peculiaridades que caracteriza a las personas envidiosas es que descalifican a los demás de forma sistemática, en su manera de entender cómo funciona la gente, esperan que ellas también sean objeto de burla.

¿Y a qué les conduce esa creencia? A estar continuamente creyéndose criticados y, por tanto, protegerse sistemáticamente sin necesidad de hacerlo. Dicho esto, recuerda que si te encuentras con alguien que está continuamente tomándose todo como un ataque personal, puede ser indicador de que detrás se esconde la envidia.

3. Hacen exhibición de su poder

A la mínima que pueden, intentan hacer alarde de cuanto son, de cuanto tienen o de cuanto han logrado. Esta costumbre de vacilar no deja de ser una exhibición de su poder para intentar marcar su supuesta superioridad respecto al resto de la gente.

4. Su autoestima depende de la percepción que tienen de los demás

Algo muy propio de las personas envidiosas es realizar una lectura o radiografía de todo aquel que conoce, con el objetivo de evaluar, en función de su apariencia, si es alguien mejor o peor que ella.

Por si fuera poco, lo más lamentable es que en función de la percepción que tiene de esa otra persona, así se verá afectada su propia autoestima.

Es decir, que lejos de tener claro su propio autoconcepto, en realidad la forma de verse y valorarse a sí misma depende del resultado de compararse con alguien más.

5. Boicotean el progreso de sus rivales

No nos olvidemos del punto de partida de las personas envidiosas: están en continua comparación con todo el mundo. Pero ¿qué pasa cuando descubren que aquellos que consideran sus rivales hacen avances hacia sus objetivos?

Pues en la medida que les es posible los boicotean para que no consigan alcanzar sus metas. Para este tipo de individuos, el éxito ajeno es como un fracaso personal. No olvidemos que su autoestima depende de lo bueno o malo que sea quien considera su oponente.

6. Son muy controladoras

Dentro del mismo círculo vicioso en el que convierten su propia vida, el control es uno de los mecanismos de funcionamiento de las personas envidiosas, ya que forma parte de sus dinámicas de comparación con los demás para juzgar en qué punto están respecto a ellas.

Sin ese control no encuentran forma de poder medirse con el resto, y sin poder medirse, no saben verse a sí mismos de forma independiente. Por tanto, sin control no encuentran razón de ser y se sienten perdidas. Por eso nunca bajan la guardia allá donde van.

7. Sobreactúan cuando los demás se alegran por alguien

En la forma de entender la felicidad e incluso la alegría y sus motivos, no podemos esperar una manera de proceder normal en las personas envidiosas.

Para ellas no existe motivo de celebración si otra persona consigue alcanzar algún logro, sino más bien todo lo contrario; se sienten automáticamente ultrajadas e inferiores, con lo cual no pueden mostrar alegría de forma auténtica.

Una de las situaciones en que quedan bastante retratadas las personas envidiosas es cuando reciben la noticia de que a alguien le van muy bien las cosas o que les ha sucedido algo que les hace mucha ilusión. En esos casos, una de dos; o ves en su expresión claramente el enfado que realmente les produce o ves forzarse una alegría totalmente fingida y sobreactuada.

8. Desaniman a los demás

Otro de los distintivos de estos individuos es su afán por desanimar a las personas que persiguen un sueño o que luchan cada día por alcanzar un objetivo, porque… ¡no sea que lo consigan!

Aunque también puede que lo hagan de forma más sutil, recurriendo al menosprecio de cada pequeño logro que alcancen en el camino hacia su meta. Quitarle importancia o desprestigiar lo que alguien ha batallado por conseguir es una forma más de minarle la autoestima y hacerle desistir.

9. Usa su círculo social como parte de su imagen personal

Con la importancia que le confieren a la imagen (y no solo a la física, sino más bien a la idea que transmiten también la forma de ser, la posición social o la popularidad), las personas envidiosas procuran construir su entorno social de manera que también contribuya positivamente a su imagen.

Es decir, para ellos, su círculo de amistades también habla de cómo son y, puestos a construir esa imagen de manera cuidadosa para su propio beneficio, les interesa que sean personas con cierto prestigio y carisma. Aunque eso sí, nunca mejores que ellos; nunca nadie que les pueda hacer sombra.

Rosa Bengall