¿Qué es la dieta paleo? Descubre sus principales ideas

1 year ago

Rosa Bengall

Te explicamos los principios más importantes que debes seguir si quieres sumarte a esta popular dieta.

La dieta propone reducir el número de comidas a solo 2 o 3 por día.
La dieta propone reducir el número de comidas a solo 2 o 3 por día. Fuente: Unsplash

La que para muchos no es más que una de tantas formas de perder peso que se ponen de moda cada cierto tiempo, la dieta paleo es en realidad un sistema de alimentación basado en la manera en que se alimentaban los humanos del paleolítico.

Controvertida, con detractores asentados en ideas férreas, pero con evidencias reales basadas en la mejora de la salud de las personas que la prueban. Razón por la cual algunos profesionales de la nutrición y la salud se atreven a apostar por ella para tratar trastornos autoinmunes en sus pacientes.

Principios de la dieta paleo

Si te apetece descubrir cuáles son las ideas fundamentales sobre las que se asienta este tipo de dieta, te los explicamos a continuación:

1. Eliminar el consumo de gluten

Y para aquellas que crean que es un intento más de demonizarlo, nada de eso. La razón que respalda este principio de la dieta paleo explicada de forma simplificada es que el gluten actual procede de una especie de trigo que ha evolucionado de forma excesivamente rápida (especialmente durante el último siglo) en comparación con nuestro sistema digestivo, con lo que nuestra especie no ha tenido tiempo de de adaptarse a éste como alimento.

La forma en que reacciona nuestro organismo a su presencia es más o menos contundente en función de cada persona, pero a nadie le resulta inocuo. Cada vez hay más evidencias de cómo irrita la pared de nuestro intestino, que es la puerta de entrada de los nutrientes de los alimentos ingeridos a nuestro organismo. Si la dañamos, no podremos garantizarnos ni una buena asimilación ni una buena salud.

2. Verduras sí, pero no como un herbívoro

Comer verduras (de hoja, principalmente) y hortalizas a tu gusto, son sanas y necesarias, pero no te olvides que no son la base de la alimentación propuesta por la dieta paleo, así que no excedas demasiado las cantidades.

3. Incorporar las vísceras en la alimentación habitual

¿Sabías que una de las mejores fuentes de colina (indispensable para el buen funcionamiento del cerebro) es el hígado?

Si el sabor te resulta demasiado fuerte, puedes preparar hamburguesas gourmet en las que combines los productos de casquería con carnes rojas y las adereces con plantas aromáticas.

4. Reducir el número de comidas a solo 2 o 3 por día

Sin picotear, aunque tampoco lo necesitarás, eso sí, has de comer en cada ingesta hasta sentirte claramente saciada en cada comida que hagas.

La dieta paleo contempla la ingesta de carne roja en sus bases.
La dieta paleo contempla la ingesta de carne roja en sus bases. Fuente: Unsplash

5. Dale la bienvenida a las carnes rojas (y a su grasa)

Son unas de las mejores fuentes de hierro ya que está presente en una forma muy asimilable por nuestro organismo e incluso de omega 3 en animales criados al aire libre como la carne de ciervo, conejo, jabalí.

Pero la dieta paleo no sólo contempla la ingesta de carne roja en sus bases; también incluye el consumo de huevos, marisco, pescado (muy recomendable consumirlo con frecuencia) y grasas de origen animal.

6. Olvídate del azúcar y edulcorantes artificiales

Y eso incluye las bebidas tanto azucaradas como su versión light, zumos y bollería de cualquier tipo, que están excluidas de la dieta paleo. El azúcar refinado provoca alteraciones indeseadas en nuestros niveles de glucosa en sangre y afecta negativamente tanto a la salud como a la disponibilidad de energía con la que cuente nuestro cuerpo.

En cuanto a los edulcorantes artificiales quedan descartados por el efecto tan nocivo que producen en la flora intestinal. Y si se daña nuestro intestino, que es donde el cuerpo absorbe los nutrientes de los alimentos ingeridos, tendremos problemas de carencias nutricionales.

7. Lácteos, sólo algunos y de animal pequeño

El hábito de continuar consumiendo leche en la edad adulta es tan absurdo como perjudicial para nuestro organismo, que lejos de asimilar el calcio que intentamos procurarnos por este medio, lo que hace su lactosa es inflamar las mucosas digestivas y provocar intolerancias.

Puestos a consumir algunos lácteos, hagámoslo con sentido; olvidémonos de la leche de vaca (con un alto contenido en hormona del crecimiento y vinculada al desarrollo de tumores) y recurramos a quesos curados (cuanto más, mejor, para asegurarnos que el proceso de maduración ha eliminado toda la lactosa) hechos con leche de oveja o cabra.

Olvídate de la leche de vaca.
Olvídate de la leche de vaca. Fuente: Unsplash

8. Exposición al sol para asimilar el calcio que consumimos

Si deseamos que la vitamina D haga bien su trabajo y nos garantice que el calcio que consumamos a través de los diversos alimentos que tomemos (por ejemplo, la col) se adhiera bien al hueso, tenemos que procurar tomar un poco el sol cada día. Un paseo de 30 minutos al aire libre pueden ser suficientes si lo hacemos con regularidad.

9. Descartamos los aceites de semillas

Que éstos sean vegetales no significa que sean tan beneficiosos para la salud. De hecho, este tipo de grasa contiene una proporción de omega 6 demasiado elevada para ser saludable, además de que este tipo de aceite sufren una refinación que los altera en su composición de forma indeseada.

10. Sí a las grasas vegetales de frutos

Es el caso de la oliva, el aguacate o el coco, así como el consumo directo de estos frutos sin necesidad de separarles la parte grasa.

11. Sí, la grasa animal es saludable

El único requisito es que proceda de animales no engordados con piensos de cereales (y eso es válido también para el pescado de piscifactoría, al que alimentan con productos que favorecen un engorde rápido y empeora la calidad de su valor nutritivo), como es el caso de la carne de caza, de animales que pastan libremente o los procedentes de ganadería ecológica.

Por tanto la dieta paleo incluye el consumo de la grasa del pescado azul (rico en omega 3), la mantequilla, el ghee (una versión purificada de la mantequilla procedente de la India con gran acción antiinflamatoria) y también la grasa que acompaña la carne de los animales terrestres, que son ricos en vitaminas liposolubles (es decir, las que sólo se encuentran formando parte de la materia grasa).

12. Fruta, con moderación y poco dulce

Las que mejor representan la alimentación propia de la dieta paleo son las llamadas frutas del bosque o frutos rojos, que ricas en vitamina C y antioxidantes, a la vez que el tipo de azúcares contenidos en ellas es principalmente fructosa, que ayuda a mantener estables los niveles de glucosa en sangre.

Así tenemos fresas, arándanos, moras, frambuesas… que pueden incorporarse de forma moderada en nuestra alimentación. Eso sí, consumirla con el estómago vacío para aprovechar bien sus propiedades saludables.

Fruta con moderación, y poco dulce.
Fruta con moderación, y poco dulce. Fuente: Unsplash

13. Hidratos de carbono, con almidón

Y para aquellas personas que, además de optar por este tipo de alimentación ancestral por su salud, ya se sienten a gusto con su peso corporal y no tienen problemas de diabetes, pueden incluir algo de arroz, maíz, patata, boniato y yuca, todos ellos productos vegetales ricos en almidón.

14. Fuera las leguminosas y sus antinutrientes

El alto contenido en hidratos de carbono y la cantidad de los llamados antinutrientes propios de las legumbres no convierte a éstas en la mejor opción obtener los beneficios de estos alimentos.

15. Ejercicio, y no es un tópico

Más bien se trata del elemento que cierra el círculo virtuoso que propone la dieta paleo para mantener nuestra salud en niveles óptimos.

De hecho, un buen consejo es el dado por el nutricionista Marc Vergés en relación al gasto energético que nuestros antepasados del paleolítico tenían que hacer para conseguir su comida, “¡haz ejercicio y gánatela!”. Con ello nos invita a mantener el sentido de alimentarnos de una forma tan energética; hacer uso de esa energía.

No tiene sentido desayunar de forma copiosa si después nos pasaremos horas y horas sentadas e inactivas.

Rosa Bengall