Fortalecer el suelo pélvico: Beneficios y forma de hacerlo

1 year ago

Rosa Bengall

Fortalecer y aportar firmeza a esta zona muscular nos aporta múltiples beneficios. ¿Quieres conocerlos?

Ejercitar el suelo pélvico nos reporta múltiples beneficios.
Ejercitar el suelo pélvico nos reporta múltiples beneficios. Fuente: Pixabay

Cada vez son más las mujeres que conocen o han escuchado hablar del suelo pélvico. En algunos casos, como un tema que en la actualidad empieza a ser tratado por ser de interés general, y en otros porque quizás han comenzado a percibir algunos síntomas que pueden ser indicadores de un debilitamiento de esa zona. En ese caso, es el momento de comenzar a fortalecer el suelo pélvico.

Para quienes todavía no hayan escuchado nunca hablar de él o no sepan exactamente de qué se trata, nos estamos refiriendo a ese conjunto de músculos y ligamentos situados en la parte inferior de la zona abdominal que realizan una función tanto de cierre en su base como de soporte de todos los órganos pélvicos, de tal manera que mantengan la posición correcta que favorezca su buen funcionamiento.

Beneficios de fortalecer el suelo pélvico

De forma resumida, los beneficios de fortalecer el suelo pélvico consistirían en solucionar o mejorar los problemas que poco a poco han ido apareciendo derivados de la pérdida de firmeza de esta zona de nuestro cuerpo. Algunos de ellos son:

1. Evitar pérdidas de orina

Suele ser una de las razones principales para fortalecer el suelo pélvico, aunque desafortunadamente suelen ser más quienes buscan minimizarlo (cuando ya es algo que sufren de manera habitual) que las que optan por prevenir cuando todavía la musculatura está en forma de manera natural.

Para tranquilidad de aquellas que conozcan de primera mano lo mucho que condicionan las pérdidas de orina la vida de una mujer (ya sea por el peso de los embarazos o por el paso del tiempo), deciros que afortunadamente es una zona con mucha capacidad de mejora y que con el entrenamiento adecuado puede recuperarse en gran medida su correcto funcionamiento.

2. Mejorar la vida sexual tanto en mujeres como en hombres

Tener control de la musculatura de nuestra zona genital nos confiere la gran ventaja de disfrutar en mayor medida de una sexualidad placentera. Y en este caso, este beneficio de fortalecer el suelo pélvico es tanto para hombres como para mujeres.

Respecto a ellos podrán tratar tanto la disfunción eréctil, ya que mejora en gran medida la circulación de la zona como la musculatura implicada, como los casos de eyaculación precoz, puesto que se favorece el autocontrol.

3. Preparar la zona para el momento del parto

Es uno de los grandes beneficios que puede reportarnos a nosotras, ya que el estado de los músculos implicados en el parto puede marcar la diferencia en no sólo en el momento del nacimiento del bebé, sino también en la recuperación posterior de la zona.

Si se trabaja la elasticidad de la vagina se podrían llegar a evitar tanto los desgarros como la necesidad de recurrir a una episiotomía, que es el corte que se realiza en el perineo para favorecer la expulsión antes de que se produzcan más daños.

4. Recuperarse más rápidamente tras el embarazo

Si anteriormente hemos mencionado cómo facilitará el momento del parto, otro de los beneficios de fortalecer el suelo pélvico es que favorece la pronta recuperación de nuestro cuerpo.

Si bien es inevitable que la parte baja del vientre queda distendida, también cierto que se puede acelerar esa recuperación al estar conectada la zona de la musculatura del abdomen con la de su base, y al entrenar la una, también ponemos a trabajar la otra. De esa forma, conseguimos fortalecer el suelo pélvico a la par que también recuperamos la firmeza en nuestro abdomen.

5. Mejorar el funcionamiento de los órganos

Aquellos órganos contenidos en el interior de la cavidad abdominal tienen que soportar el peso de unos y otros, y cuando esto sucede dificulta el correcto funcionamiento de éstos a la larga. De hecho, es algo que va empeorando con el paso de los años.

La buena noticia es que, desde el momento en que comenzamos a ejercitar la zona, este grupo muscular así como los que están conectados y conforman la pared abdominal, hacen de corset natural para ayudar a posicionar correctamente los órganos y su funcionamiento mejora progresivamente.

6. Prevenir infecciones genito-urinarias

Por la misma razón antes descrita se consigue prevenir en gran medida las infecciones relacionadas con el aparato urinario, ya que al reposicionarse mejor las vísceras en el interior de nuestro abdomen, conseguimos que tanto la sangre como la linfa mejoren su circulación, consiguiendo mejorar la eliminación de toxinas generadas evitando así la recurrencia de este tipo de molestias.

El yoga puede ser beneficioso si queremos trabajar el suelo pélvico.
El yoga puede ser beneficioso si queremos trabajar el suelo pélvico. Fuente: Pixabay

Cómo realizarlo correctamente

Ahora que conocemos lo beneficioso que resulta prestar atención y cuidar de este grupo muscular, os daremos algunas sugerencias para recuperar su firmeza.

1. Ejercicios de Kegel

Consiste en una serie de ejercicios que deben su nombre al doctor Arnold Kegel, un ginecólogo estadounidense que ideó esta forma de entrenamiento para ayudar a sus pacientes, la mayoría mujeres tras el parto, para controlar la incontinencia urinaria.

¿En qué consiste? Pues en contraer y relajar (mediante series de repeticiones) los músculos pélvicos. De esta forma se activa la musculatura implicada en el control de la orina. A la hora de explicar cómo se realizan, para saber si estás haciéndolo correctamente, se trata de imaginar que tuvieras ganas de orinar y contrajeras la zona como si estuvieras intentando evitar que salga.

Puesto que lo ideal es que se repitan las series a lo largo del día en diversas ocasiones, una de las ventajas que tiene es que puedes realizarlo en cualquier lugar, tanto de pie como sentada, ya que no se nota nada que estás haciendo ese ejercicio.

2. Uso de las bolas chinas y el ejercitador del suelo pélvico

¿Quién no ha oído hablar de las bolas chinas? Pero la pregunta interesante sería ¿quién lo asocia a practicar ejercicio?

Pues sí, su uso es muy útil para ejercitar esta zona. Las que son diseñadas para este uso suelen estar fabricadas con silicona hipoalergénica, las hay en diferentes tamaños y pesos (variarán en función del caso de cada persona) y contienen una bolita en su interior (también pesada) que se mueve libremente. ¿Con qué intención?

La idea es que la uses una vez al día durante unos 20 minutos, la coloques con ayuda de un poco de lubricante en el interior de tu vagina y te muevas con normalidad olvidándote de ella. Al hacerlo, la bolita del interior de la bola china se moverá cambiando el peso de un lugar a otro de ésta, y eso provocará que algunos de tus músculos interiores hagan contracciones involuntarias como procurando sujetarla.

En el caso de los ejercitadores, consisten en algo similar pero son tener menor tamaño (con lo cual, tus músculos trabajarán más para sostenerlo) y suelen ser prescritos por especialistas cuando se está haciendo un entrenamiento guiado del suelo pélvico.

3. Abdominales hipopresivos

Se trata de una serie de ejercicios que combinan técnicas respiratorias y posturales para conseguir activar una serie de músculos que sólo se pueden trabajar al darse unas condiciones muy concretas.

Se utiliza la apnea, que consiste en espirar el aire de los pulmones y contraer el diafragma sin volver a respirar durante el tiempo que realicemos el ejercicio.

Es un ejercicio muy completo, con múltiples beneficios y que puede ofrecer resultados espectaculares si se realizan correctamente, pero es importante advertir que está totalmente desaconsejado tanto para embarazadas como para personas hipertensas.

4. Pilates

Por último, contamos con una de las técnicas deportivas que durante los últimos años ha ido ganando más adeptos: el pilates. Entre muchos de sus beneficios, también resulta muy útil para fortalecer el suelo pélvico.

La razón es que, al realizar sus ejercicios, estos se han de hacer mediante la contracción voluntaria y mantenida de los músculos abdominales interiores, llevándolos hacia atrás y hacia arriba. Sería como si intentáramos contraer el abdomen a la altura del ombligo y quisiéramos que éste tocara la parte interior de la espalda.

Esta dificultad añadida a ejercicios aparentemente sencillos, multiplica la intensidad del entrenamiento, y también de sus resultados que se notan rápido.

Rosa Bengall