8 hábitos de higiene personal para los niños

Repasamos algunas buenas prácticas para la buena salud de tu hijo.
Hábitos de higiene personal para niños

Es fundamental que los niños conozcan la importancia de una adecuada higiene. Los padres, cuidadores y maestros, son responsables de enseñarles y dar continuidad a estos hábitos para que se apliquen en la escuela y en casa.

El objetivo de mantener una adecuada higiene es, principalmente, evitar infecciones y como consecuencia, mantener lejos la posibilidad de contraer enfermedades. Pero también tiene que ver con la presencia física y el cuidado personal. Por eso, los niños deben seguir estos hábitos de higiene personal.

Hábitos básicos de higiene personal para los niños

Cada una de estas enseñanzas requiere paciencia e instrucción hacia los niños. Estos hábitos deben fomentarse desde muy temprana edad, explicando las razones y la importancia, pero también manteniendo una rutina constante para que el niño los haga suyos y los incorpore a su día a día.

Para lograr esto puedes apoyarte en canciones o cuentos. Recuerda anticipar la acción avisando unos minutos antes que ésta se llevará a cabo. Para que los niños lleven a cabo los hábitos de higiene personal es importante conseguir en ellos la voluntad de hacerlo y no que lo realicen por temor o recompensas y gratificaciones.

1. La ducha

Uno de los hábitos de higiene básico para los niños es la ducha. Se deben enseñar que la ducha se realiza diariamente. Es lógico que durante los primeros meses de vida, toda la responsabilidad de que el niño se duche recae por completo en sus cuidadores. Pero tener el hábito de hacerlo diariamente en los años posteriores ayuda a que se convierta en un hábito.

La mayoría de los niños pasa por alguna etapa en la que rechazan el baño. Algunos incluso desde que apenas tienen unos meses de vida parecen no estar cómodos con el baño. Si bien esto puede volverse todo un reto para los padres, hay que tener paciencia y mantener el hábito de tomar un baño diario.

Acompañar el momento con una canción y buscar un ambiente agradable y positivo, ayudará mucho a que el niño termine por acoplarse a este hábito.

2. Lavado de manos

Las manos de los niños deben estar limpias para evitar enfermedades. Durante los primeros años de vida es común que los pequeños se lleven sus propias manos y otros objetos a la boca, al mismo tiempo que tocan superficies y juegan con tierra o cosas que pueden estar sucias. Esto se vuelve una fuente importante de posibles infecciones y enfermedades.

Por esta razón, las manos deben permanecer limpias. Cuando son apenas bebés, hay que limpiarlas constantemente y explicarle qué se está haciendo. Explicarle que se le está aplicando jabón, que se abre la llave del agua para enjuagar y finalmente secarlas. Y hacer pedagogía de que el acto de lavarse las manos nos ayuda a estar saludables.

Conforme el niño crece, este hábito tiene que continuar de forma puntual hasta que él por iniciativa propia lo lleve a cabo.

3. Uñas cortas y limpias

Una de las cosas que más pone a sudar a los papás es recortar las uñas de un recién nacido. Sus dedos parecen tan frágiles y las uñas son tan pequeñas, que siempre existe el temor de producir alguna cortadura al bebé. Sin embargo, es importante que no se deje de hacer, la razón es que en las uñas se acumula mucha suciedad y bacterias.

Los cortauñas para bebés son pequeños y con el cuidado y paciencia suficiente no ocurrirá nada. De igual forma que con el resto de los hábitos de higiene, hay que explicar y hablarle al niño sobre lo que se está realizando y, conforme pasa el tiempo, motivar a que sea él mismo quien realice la acción y tome conciencia de la importancia de llevarla a cabo.

4. Lavado de dientes

El cuidado de los dientes debe llevarse a cabo desde los primeros meses de vida. Algunas personas creen que la higiene bucal comienza solamente después de la aparición de los primeros dientes del bebé. Esto no es correcto. La limpieza de la boca se debe realizar desde recién nacido y hay que enseñar al niño la importancia de cepillarse los dientes y las consecuencias de no tener una adecuada higiene bucal.

Durante los primeros meses de vida, mientras no aparezcan los dientes, hay que mojar una gasa con agua y limpiar las encías y la lengua del bebé. Una vez que aparezcan los dientes, hay que cepillar con una pasta de dientes adecuada para la edad del niño, esto debe ser indicado por su dentista. Este hábito debe enseñarse y ser continuo a lo largo de toda su vida.

Cepillar dientes niños

5. Nariz limpia

La nariz del niño debe mantenerse libre para una correcta respiración. Cuando ocurre un episodio de gripe, es normal que exista un excesivo fluido nasal. Durante esos momentos los padres y cuidadores deben tener cuidado en limpiar continuamente y en hacer lo necesario para despejar las vías respiratorias para que pueda respirar bien.

Pero aunque no haya gripe, los niños suelen acumular mucosidad en la nariz, como cualquier persona. Hay que enseñarles la técnica correcta para que se pueda mantener limpia. Conforme el niño vaya creciendo, debe entender la importancia de tener una nariz despejada de mucosidad y cómo debe tomar la iniciativa de limpiarla por sí solo cuando ya pueda hacerlo.

6. Oídos limpios

Los oídos producen cera y cuando esta es excesiva puede causar problemas. El tema de la limpieza de oídos debe tener especial atención. La cera que se produce es normal, pero hay que cuidar que no se acumule demasiado pues esto podría causar algunas molestias. Sin embargo, limpiar la cera de los oídos en ocasiones puede no ser tan sencillo.

Hay que tener cuidado cuando se limpia el oído. De inicio, lo más sencillo es limpiar con una toallita húmeda solamente la parte visible de la oreja. Es decir, no hay que introducir ningún tipo de objeto al oído interno, pues podríamos lastimarlo. Actualmente existen productos especializados para la limpieza de oídos, sobre todo en forma de spray. Esto facilita bastante esta tarea.

7. Cambio de ropa

Hay que enseñar a los niños desde pequeños a cambiarse la ropa, sobre todo la interior. Para los niños suele ser difícil distinguir que la ropa se encuentra sucia, a menos que tenga manchas muy evidentes. También les sucede con la ropa interior, hay que enseñarles a distinguir que alguna prenda ya está sucia y debe ser cambiada.

En el caso de la ropa interior, sobre todo los calzoncillos o braguitas, deben cambiarse diariamente. Si bien durante los dos primeros años de vida son los adultos y cuidadores los encargados absolutos de esta parte, conforme el niño vaya adquiriendo autonomía hay que enseñarle a cambiarse por sí solo y a sustituir la ropa sucia por prendas limpias.

8. Cabello limpio y cepillado

El cabello también debe cuidarse con especial atención. Hay que enseñar a los niños el hábito de lavar y cepillar el cabello. En ocasiones, a pesar de que forma parte de la ducha, hay niños que no toleran que se les aplique champú y después se enjuague. Hay que explicarle los riesgos de no hacerlo, pues es importante que se fomente este hábito.

Además del lavado, hay que enseñar que se debe cepillar a diario. Todo esto con el objetivo de mantener un cabello saludable y limpio. Este hábito de higiene también incluye el evitar compartir gorras, cepillos o adornos para el cabello con otros niños, pues el contagio de piojos ocurre normalmente por este tipo de acciones.

Referencias bibliográficas

  • Beumer R, Bloomfield SF, Exner M, Fara GM, Nath KJ, Scott EA (2008). "Hygiene procedures in the home and their effectiveness: a review of the scientific evidence base". International Scientific Forum on Home Hygiene.

  • Bloomfield SF, Exner M, Fara GM, Nath KJ, Scott EA, Van der Voorden C (2009). "The global burden of hygiene-related diseases in relation to the home and community". International Scientific Forum on Home Hygiene.

  • Larson EL, Lin SX, Gomez-Pichardo C (2004). "Predictors of infectious disease symptoms in inner city households". Nurs Res.

Carlota nació en Girona en 1995. Es Graduada en enfermería por la Universitat de Girona y actualmente trabaja en un centro privado de trastornos mentales. Es una de las colaboradoras más prolíficas en La Guía Femenina, espacio donde comparte sus conocimientos e intereses sobre temas relacionados con la salud.