Intolerancia a la fructosa: ¿cómo puedo reconocerla?

Hemos escuchado mucho sobre la intolerancia a la lactosa, pero ¿sabías que también se puede ser alérgico al azúcar de las frutas?
Intolerancia a la fructosa

Las frutas son deliciosas, muy nutritivas y fuentes naturales de energía que nos llenan de vitalidad a lo largo del día, manteniéndonos de buen humor y ayudando a mantener un cuidado ideal en la alimentación diaria.

Pues con las frutas, verduras y cereales es posible obtener una dieta balanceada y saludable, es por ello que los médicos nutricionistas insisten en su consumo, especialmente como reemplazo de alimentos procesados y con alto contenido de azúcar refinada.

Pero, ¿qué sucede cuándo estas fuentes saludables nos hacen daño? El organismo humano puede ser extremadamente delicado en algunos aspectos, lo que afecta su funcionamiento adecuado y puede llevar a enfermedades más graves o complicaciones irreversibles. Tal y como sucede con los casos de intolerancia que evitan que el organismo aproveche los beneficios de los alimentos.

Uno de esos casos es la intolerancia a la fructosa, el cual incapacita el poder disfrutar y beneficiarse de las propiedades de las frutas y algunos vegetales, a las personas que lo padecen. Pero... ¿qué es y cómo puede afectarnos? En este artículo te lo contaremos todo.

¿Qué es la fructosa?

Sin embargo, entremos primero en materia sobre el elemento que puede ser dañino para el organismo: la fructosa. Esta consiste en un hidrato de carbono simple que se encuentra dentro de las frutas, algunos vegetales y en la miel y podemos encontrar en forma de Sacarosa o azúcar natural de estos alimentos y por la cual, las empresas a favor de la alimentación saludable, han utilizado este hidrato para hacer productos dietéticos.

A pesar de que estamos consumiendo azúcar, esta no nos afecta ya que proviene de una fuente natural y no se encuentra manipulada artificialmente y la Organización Mundial de la Salud concuerda con este hecho. No obstante, advierte que el consumo de sacarosa debe ser limitada cuando es utilizada para la fabricación de alimentos procesados o conservantes. Pues esta pierde su propiedad saludable.

¿Por qué la fructosa nos causa intolerancia?

Se debe principalmente a la incapacidad del intestino delgado para metabolizar la fructosa presente en cualquier alimento que la posea. Es un defecto de las enzimas localizadas en este órgano, debido a la inactiva o falta de la proteína que procesa la azúcar natural y ocasionando molestias o complicaciones del tracto intestinal, como gases, flatulencias, dolor abdominal o diarreas.

El daño que causa la fructosa al no ser procesada y absorbida correctamente, es que se mezcla con las bacterias del intestino, donde terminan fermentándose y llevando a las alteraciones gastrointestinales que ya mencionamos.

Diferencias entre intolerancia hereditaria y malabsorción de fructosa

Por ello, las personas que padecen de este trastorno del organismo, deben tener sumo cuidado con lo que comen y la cantidad de fructosa que ingieren en su alimentación diaria.

Comúnmente, las personas pueden asimilar hasta 35 gramos diarios de fructosa. Pero los que padecen de intolerancia a la fructosa, sólo pueden tolerar 25 gramos o incluso menos.

1. Problemas de malabsorción de fructosa

Esto es lo conocido también como malabsorción de fructosa y puede ser reversible o no, dependiendo de la gravedad del problema. No suele ocasionar secuelas graves para la persona que lo padece, pero sí puede entorpecer la rutina diaria debido a los malestares gastrointestinales.

Es necesario mantenerse en consulta constante con un especialista, realizar una dieta acorde al grado de la enfermedad y tener cuidado con las porciones de fructosa que se consume a diario, así como vigilar las comidas ingeridas. Esto se debe a que la fructosa está presente en muchos tipos de alimentos.

Como frutas, algunas verduras (En especial las de sabor dulce), algunos frutos rojos y alimentos procesados.

2. Intolerancia hereditaria a la fructosa

Mientras que la intolerancia hereditaria a la fructosa es una alteración genética que la padece un número sumamente reducido de la población mundial. En la cual, la fructosa es absorbida por las células del intestino, pero no pueden ser metabolizadas por el organismo, acumulando los restos no procesados y transformándolos en sustancias tóxicas en el organismo.

Esta se presenta desde la infancia, al primer momento en que el lactante entra en contacto con alimentos que contengan fructosa, como cereales preparados o papillas de frutas.

Causando problemas de peso infantil, deshidratación, vómitos, disfunción hepática, aumento de bilirrubina e hipoglucemia. Lo que conlleva a tener un tratamiento médico más completo y una dieta alimenticia muy rigurosa. Es posible controlarlo y mejorarlo cuando se realiza un diagnóstico temprano, es decir, en la etapa infantil y siguiendo las indicaciones médicas.

¿Es posible consumir edulcorantes con este déficit?

Una pregunta que muchas de las personas que sufren de intolerancia a la fructosa se realizan es si es posible consumir otro tipo de azúcar, ya que su problema radica justamente en la falta de metabolización de la fructosa. Es decir, existen edulcorantes a base de otros activos y ¿La azúcar refinada también puede hacer daño?.

La respuesta es sí y no, ¿En qué sentido? Las personas que sufren de intolerancia a la fructosa pueden consumir en efecto, edulcorantes que estés fabricados a base de otros componentes endulzantes naturales, como es el caso de la stevia, maltosa, glucosa y sacarosa.

Pero es recomendable que no consuman azúcares procesadas, ni sacarina o sus derivados (Sucralosa, sucrosa). ni sorbitol y maltitol Ya que estas pueden convertirse en fructosa una vez que entran al organismo.

Así que revisa siempre los contenidos de azúcares y sus elementos principales edulcorantes. Pues pueden ser alimentos endulzados a base de stevia, pero compartir otro activo de fabricación como sorbitol.

Síntomas de la intolerancia a la fructosa

Es posible detectar si se padece de esta enfermedad prestando atención a los siguiente síntomas.

1. Molestias gastrointestinales

El síntoma principal de la intolerancia a la fructosa son las molestias estomacales e intestinales. Tales como: Dolor abdominal, espasmos, sensación de pesadez, hinchazón abdominal, vómitos, diarreas y flatulencias.

2. Defensas bajas

Esto es en cuanto al bajo o nulo aprovechamiento de nuestro sistema de las propiedades de los alimentos que contienen azúcares naturales. por ejemplo: Decaimiento, cansancio constante, falta de energía, fáciles contagios de otras enfermedades y debilidad muscular. problemas asociados a una falta de correcta asimilación de nutrientes, vitaminas y minerales necesarios para el organismo.

3. Cambios en el estado de ánimo

Otro síntoma muy frecuente en la intolerancia a la fructosa son los cambios de humor y del ánimo de las personas, debido a que el tracto intestinal no absorbe triptófano, un aminoácido encargado de promover la liberación de serotonina en el cerebro.

Al no ocurrir la sintetización de esta las personas pueden sufrir de irritabilidad, fatiga mental, tristeza y un estado de ánimo negativo en general. Desembocando en los casos más extremos en diagnósticos depresivos.

Cuidados que hay que tener

Puedes controlar y mejorar esta enfermedad con estos sencillos consejos que debes adaptar y poner en práctica a diario.

1. Consulta a tu especialista

Es inherente a tu bienestar que siempre estés en contacto con tu especialista y seas responsable en cumplir el tratamiento indicado por este. Aclara todas tus dudas respecto a lo que puedes y no puedes comer, la cantidad que puedes tolerar y cómo tener un estilo de vida saludable y enérgico.

2. Vigila las comidas

Es muy importante que siempre tengas un ojo abierto a lo que estás comprando, lee bien las letras pequeñas de los contenidos alimenticios y opta por comprar comida fresca, en lugar de alimentos procesados.

Recuerda que el peligro está en consumir productos que tengan niveles más elevados de fructosa que glucosa, así que procura mentalizarte aquellos que tengan cantidades iguales de fructosa y glucosa o con menos contenido de sorbitol.

3. Cuida las porciones

Una vez que realices todas las pruebas médicas indicadas por tu especialista y sepas los gramos de fructosa que tu organismo tolera, pregunta cuáles alimentos y cuánta cantidad de ellos puedes comer. Así como la posibilidad de mezclar varias frutas o si solo puedes ingerirlas por separado.

Otra duda que deberías resolver es sobre el impacto que el estado de maduración de las frutas y verduras te puede afectar. Algunos especialistas concuerdan en que mientras más maduro esté el producto, hará un daño mayor, pues este se vuelve más dulce. Por lo que recomiendan ingerirlas en su estado más verde.

4. Di sí a lo natural

Procura hacer tus propias comidas en casa, de esa manera podrás tener alimentos saludables con ingredientes frescos. Puedes buscar tutoriales en la web sobre cómo hacer postres, comidas y bebidas deliciosas libres de fructosa.

pero también ten cuidado con los tipos de alimentos que te piden en una receta, pues pueden discernir de aquellos que tu cuerpo tolera.

5. Busca tu propio equilibrio

¡Sé proactivo! Busca tu propia solución diaria para tener energía adaptando y probando hábitos nuevos. Así tienes la posibilidad de lograr mantenerte activo y disfrutar más el día a día. por ejemplo, puedes dar caminatas en un parque, hacer ciclismo, practicar yoga, encontrar un pasatiempo, salir con amigos y tener un pequeño break de relajación.

Recuerda acude a tu médico si presentas algún síntoma que pueda indicar una intolerancia, sigue sus recomendaciones, respeta tu dieta y genera tu propia energía para mantener un ritmo de vida normal e incluso mejor que el promedio. No dejes que este problema se apodere de ti, conviértelo en un objetivo que puedes superar.

Dolores Agüero

Dolores Agüero

Nutricionista

Dolores Agüero (Valencia, 1988) es graduada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad de Valencia. Es Máster en Nutrición y Salud, esta vez por la Universitat Oberta de Catalunya. Posee distintos cursos de posgrado sobre Trastornos de la alimentación, Diabetes y Dietética aplicada.