Obesidad infantil: 8 consejos clave para que tu hijo no tenga exceso de peso

6 days ago

Dolores Agüero

Todas las madres quieren lo mejor para sus hijos, y que ganen demasiado peso puede ser problemático

Obesidad infantil: 8 consejos clave para que tu hijo no tenga exceso de peso

Muchas madres ven cómo sus hijos ganan demasiado peso a pesar de sus esfuerzos para crecer a sus hijos de forma saludable. Si bien hay factores hereditarios relacionados con este tipo de afectaciones, la verdad es que las razones de que la obesidad infantil azoten nuestras sociedades es otra.

Nuestro modo de vida ha ido cambiando mucho en las últimas generaciones, y también muy particularmente en el caso de los niños. El sedentarismo y el cambio de los hábitos alimentarios son las dos grandes razones para que las tasas de obesidad infantil sean más altas que nunca.

Sea como sea, afortunamente podemos combatir la obesidad infantil y que nuestros hijos no engorden gracias a los consejos que nos da la evidencia científica.

Los 8 consejos básicos para combatir la obesidad infantil y que tus hijos no tengan exceso de peso

Poco hay que hacer en cuanto al factor genético, pero la buena notícia es que el peso específico de este factor es muy reducido. Realmente está en nuestra mano poder tomar el mando para combatir la obesidad infantil y ser proactivos sobre todo en cuanto a alimentación y sedentarismo se refiere. A continuación vamos a ver los 8 consejos fundamentales para combatir la obesidad infantil.

1. Prevención ya en el embarazo

Desde antes de que el bebé haya nacido ya podemos actuar para prevenir este problema. Teniendo nosotras mismas unos buenos hábitos promueve que el hijo nazca de forma sana y saludable.

Se estima que así se previene de problemas como que el bebé nazca con pesos inadecuado, y es que los pesos muy altos o muy bajos van a hacer que la criatura tenga un mayor riesgo de desarrollo de la enfermedad de la obesidad.

2. Desayuno obligatorio

Hay niños que desayunan muy mal o directamente no desayunan, cuando es sabido que es la comida más importante del día. Después de estar toda la noche sin comer es imprescindible que el niño (y el adulto) reponga energías para afrontar los retos de un nuevo día

Obviamente el perfil de alimentos que se toman también es muy importante. Destacamos que el niño tome fruta, una fuente de proteína que puede ser un lácteo, y una fuente de hidratos de carbono como pueden ser cereales. Recomendamos asimismo encarecidamente evitar cereales ultraprocesados por la industria alimentaria.

3. Comer en familia

Para adquirir hábitos saludables y garantizar que se come comida sana es muy importante comer con la familia reunida alrededor de la mesa. Si hacemos esto podemos controlar el perfil de la comida que comen nuestros hijos.

Nuestros hijos van a interiorizar que hay unas horas correctas para comer y que hay un tipo de comida que es el que la familia debe comer. Van a adquirir el hábito evitando comer cosas inadecuadas entre horas, y además hay un componente social fundamental en comer juntos.

4. Merienda ligera

Para que nuestro niño coma bien no es necesario que en todas las comidas se coma mucho. La merienda a media tarde es ese momento en el que dando algo al niño evitamos que esté más de tres o cuatros horas en ayuno, pero esto no debe comprometer la ingesta de comida o cena. Si el niño come demasiado durante la merienda puede que en la cena no quiera comer.

Por otro lado, es muy importante evitar todo tipo de productos procesados procedentes de la industria alimentaria. A los niños les gustan mucho los productos azucarados y llamativos a nivel de marketing, pero debemos evitar galletas azucaradas, yogures azucarados, cereales azucarados, etc.

5. Comer de forma equilibrada

Sin duda en la comida y en la cena se debe incluir un tipo de alimentos que sean lo más saludable posibles. Es posible que al niño le cueste habituarse a ciertos gustos, pero de hecho en el tema de la comida no es mucho más que esto, un hábito.

Si el niño asume desde pequeño que la comida normal son sopas, ensaladas, pescado, fruta, etc. no habrá demasiados problemas. Si el niño se queja y vamos dándole la razón y nuevas soluciones menos saludables luego será más complicado reeducarle. Por ejemplo los dulces o los refrescos solamente deben tomarse en ocasiones en las que haya una celebración.

6. Dar ejemplo

A veces pedimos a los hijos que hagan ciertas cosas mientras que nosotros no las hacemos. Por ejemplo, igual les pedimos que lean y nosotros miramos siempre la televisión.

Si queremos que nuestros hijos adquieran hábitos saludables, los padres deben dar el ejemplo. Esto obviamente incluye comer comida saludable y hacer ejercicio. Para que nuestros hijos coman ensalada y se calcen zapatillas deportivas deberían ver que nosotros también lo hacemos.

7. Ejercicio físico

Para que nuestros puedan combatir la obesidad infantil es fundamental que adquieran buenos hábitos también realizando ejercicio físico. Debemos animar a nuestros hijos a salir más y relacionarse con otros niños jugando que a estar en el sofá con la tableta o mirando el televisor.

Practicar ejercicio tiene muchos beneficios a nivel psicológico y social, y además promueve tener un peso adecuado. Eso previene la aparición de varias enfermedades asociadas al sedentarismo y a engordar.

8. Consultar al especialista

Todos los consejos anteriores están realizados desde una base científica contrastada y son medidas preventivas que funcionan si se realizan como se debe. De todos modos, puede ser que se considere oportuno ir al pediatra para monitorear el peso del niño y recibir más orientación por parte del médico.

En todos los casos en los que los padres notes que el hijo aumenta mucho de peso o se cansa con facilidad se debería consultar al pediatra. Estos especialistas saben cómo orientar a los padres en caso de obesidad infantil.

Referencias bibliográficas

  • Janssen, I., Craig, W.M., Boyce, W.F. y Pickett, W. (2004). Associations between overweight and obesity with bullying behaviors in school-aged children. Pediatrics, 113 (5), 1187–94.

  • Videon, T.M. y Manning, C.K. (2003). Influences on adolescent eating patterns: the importance of family meals. J Adolesc Health, 32 (5), 365–373.

  • Whitaker, R.C., Seidel, K.D. y Dietz, W.H. (1997). Predicting obesity in young adulthood from childhood and parental obesity. N Engl J Med, 25, 337-350.

Dolores Agüero

Nutricionista