Micromachismo: la forma de machismo sutil que vivimos a diario las mujeres

Seguro que vives a diario alguna de estas formas de machismo sutil. Te damos algunos ejemplos.
Estas formas de sexismo sutiles están muy arraigadas en nuestra sociedad.
Estas formas de sexismo sutiles están muy arraigadas en nuestra sociedad. | Pexels

 

A propósito del actual incremento de movimientos de mujeres por la lucha de la igualdad de nuestros derechos, además de los escándalos por violencia de género contra las mujeres en ámbitos como el deporte o el cine que andan siendo noticia en este momento, hemos visto que en los diálogos se utiliza un término que no todas comprendemos del todo: micromachismo.

Pues bien, te contaremos qué es el micromachismo y cómo nos afecta a las mujeres en nuestra lucha por la igualdad de derechos y en nuestro proceso de empoderamiento.

¿Qué es el micromachismo?

Hablamos de micromachismo cuando nos referimos a todas aquellas actitudes, pensamientos y manifestaciones sexistas de machismo que son sutiles (por lo que les decimos micro) y que están completamente aceptadas e integradas por la sociedad.

Es muy peligroso porque, a diferencia de las grandes muestras de machismo que conocemos, estamos tan acostumbradas a estas actitudes que es difícil que nos alertemos cuando suceden  y pueden pasar desapercibidas.


Antes de continuar, es normal que estemos acostumbradas a emplear el término “machismo” pero que no conozcamos exactamente de qué se trata. Pues bien, el machismo es un término derivado de la palabra macho y engloba a todas aquellas actitudes, creencias, valores y maneras de interactuar en los que se determina que el hombre es naturalmente superior a la mujer. Es una actitud prepotente y orgullosa del hombre por la que las mujeres son sometidas y discriminadas.

Es posible que los micromachismos sean la fuente incipiente y latente, que está ahí pero no siempre vemos, de la violencia de género contra las mujeres. Esto se debe a que nuestra sociedad como la conocemos y vivimos hoy en día, está conformada por un sistema heteropatriarcal en absolutamente todos sus aspectos. Esto quiere decir que formamos parte de una sociedad que está dominada por hombres y en la que la mujer cumple un papel secundario.

La forma en la que está configurado nuestro lenguaje, como se nos imparte la educación, los roles que cumplimos, los prejuicios, la forma en que nos relacionamos entre hombres y mujeres e incluso entre las mismas mujeres, son algunos ejemplos donde vemos manifestaciones de micromachismo.

Algunos ejemplos del día a día

Para que puedas empezar a identificarlos, te nombramos unos cuantos ejemplos de esta forma de sexismo para que seas consciente de ellos y no permitas que sigan sucediendo. Vas a ver que tras estos pocos ejemplos, tú misma vas a empezar a descubrir muchos otros micromachismos que te rodean en tu día a día.

Por ejemplo, una forma de micromachismo dentro del hogar es cuando tu chico hace menos tareas o deja de hacer ciertas otras si tú no se lo pides, porque se hace evidente que, consciente o inconscientemente, las tareas de la casa se consideran más femeninas y no igualitarias. Del mismo modo lo es cuando damos de regalo una muñeca a una niña por suponer que eso es lo que les gusta a las niñas.


Ocurre cuando en los medios son los hombres quienes hablan de política y las mujeres de entretenimiento. O cuando después de eventos sociales, comentamos las ideas de los hombres, pero solo hablamos de lo bien o mal vestida que estaban las mujeres. También son un ejemplo todos aquellos tipos de publicidad en los que las mujeres son cosificadas o, por el contrario, cuando las niñas solo protagonizan princesas frágiles.

Es micromachismo cuando en una reunión social en la que la mayoría son mujeres, hablamos de “todos” por la sola presencia de un hombre, o cuando nos dirigimos sólo a los hombres para hablar de los resultados del fútbol de ayer. También cuando nos juntamos con los amigos y escuchamos con más atención lo que los hombres dicen que lo que las mujeres dicen.

Otros ejemplos habituales son cuando decimos que una mujer es “poco femenina”, cuando dejamos salir a los chicos hasta más tarde que a las chicas, cuando inculcamos a las mujeres de nuestro alrededor que deben estar pendientes siempre de su apariencia, o cuando hacemos comentarios del tipo “las mujeres borrachas se ven terribles” o esta copa es para “señoritas”.

En el ámbito laboral también se dan varios micromachismos; desde los más grandes en los que los cargos altos solo son otorgados a hombres, hasta aquellos momentos en que es mejor no decirle algo sobre su trabajo a una mujer porque está sensible y emocional. También ocurre cuando se les conceden cosas a las mujeres por sonreír o porque son guapas; o cuando consideramos que hay una forma determinada en la que debe comportarse una mujer.

¿Sólo los hombres promueven esta actitud?

Tristemente el micromachismo está tan instaurado y aceptado en la sociedad que no son solamente los hombres quienes lo hacen. Muchas veces somos las mismas mujeres quienes promulgamos estas formas de desigualdad entre nosotras mismas

Como pudiste ver en los ejemplos anteriores, hay situaciones en el que somos las mismas mujeres las que nos ponemos en una posición inferior a la de los hombres, como cuando criticamos la forma en la que se visten o se comportan nuestras amigas.

Muchas de estas actitudes han sido trasladadas por nuestras madres y nuestras abuelas a nosotras, pero recuerda que el mundo está cambiando. ¡Lo estamos cambiando! Por lo que es importante que te hagas consciente de los micromachismos a los que estás expuesta y los micromachismos que tú misma fomentas.

Empieza por lo que tú puedes hacer, como dejar los prejuicios y eliminar todo aquello que desde ti misma te deja en una posición sexista. Ama a las mujeres a tu alrededor y todas unidas retomemos



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