Niños con adicción a la televisión: 11 maneras de poner límites a nuestros hijos

A los más pequeños les atrae mucho el televisor, pero por su bien hay que saber cómo controlarles.
Niños con adicción a la televisión: 11 maneras de poner límites a nuestros hijos

La llegada de la televisión en nuestros hogares resultó una bendición en unos sentidos y una maldición en otros. Si bien en un inicio nos permitió estar informados y gozar de programación de entretenimiento, hoy en día hay personas que han desarrollado una adicción a la televisión.

El sector de la población más sensible a la televisión son los niños, pues a los más pequeños les atraen mucho sus luces, colores y contenidos. Lejos de dejarlos ahí delante durante horas, como padres hay que poner límites a nuestros hijos para que no sean niños con adicción a la televisión.

11 consejos para que los niños no desarrollen adicción a la televisión

El tema que nos ocupa era algo impensable hace unas décadas. Incluso durante los primeros decenios después de la llegada de la televisión en nuestras casas. Los niños no tenían adicción a la televisión y los padres no tenían que poner límites a sus hijos.

Hoy en día la sociedad ha cambiado mucho y no es culpa de los niños esta adicción por la televisión. Los niños de antes y los de ahora son genéticamente iguales, pero desde entonces todo ha cambiado y debemos encontrar maneras para que pasen menos horas delante del televisor.

1. Establecer límites

Hoy en día convivimos con pantallas a todas horas. Es muy importante entender que debe haber un rato para cada cosa, pues estar siempre expuesto a la televisión es contraproducente para el desarrollo cognitivo de nuestros hijos. Hay que estipular un límite horario para que nuestras hijos puedan ver la televisión.

2. No hay que ceder

A veces los hijos nos hacen chantaje y se comportan mal si no les damos lo que quieren. Hay que estar muy atentos en estas ocasiones, porque si cedemos un día a las reglas establecidas, el próximo día que pase algo parecido todo va a ser más difícil. Hay que educar para que se respeten las decisiones sobre los límites para el bien de todos en casa.

3. No tener una televisión en la habitación

Que nuestros hijos tengan una una televisión en la habitación es una mala idea. Hace que no podamos controlar la cantidad de tiempo que pasan mirándola, siendo especialmente grave que la miren a la hora de ir a la cama. La televisión, con sus luces, sonidos y contenidos, estimulan la activación cerebral, y el cerebro interpreta que no hay que dormir

4. Lo primero son las obligaciones

La televisión no puede mirarse sencillamente cuando se desee en el caso de los niños. Si lo primero que hacen los hijos al llegar del colegio es encender la televisión, les podemos estar haciendo un flaco favor educativo. No siempre podemos hacer lo que queremos, sino que es mejor hacer primero los deberes y que luego disfruten de su tiempo libre.

5. Cultura del esfuerzo y de la recompensa no immediata

Incluso los adultos estamos perdiendo la cultura del esfuerzo en apreciar la recompensa no immediata. Si enciendes el televisor vas a tener algo que te entretendrá sin mucho esfuerzo cognitivo, y esto va a perjudicar el hecho de que la persona luego se quiera, por ejemplo, leer. El esfuerzo es mayor al inicio y la recompensa no tan inmediata. Es más fácil y rápido consumir una historia viéndola por televisión que leyéndola gracias a un libro.

6. Poner atención sobre el contenido

En la televisión hay mucho contenido inapropiado para los niños, incluso durante el día. Lo mejor es pasar tiempo con ellos cuando la televisión está encendida. Interesándonos por sus gustos y fomentando los programas didácticos podemos hacer que ese tiempo delante del televisor sea mejor. Conversar con nuestros hijos sobre este tipo de contenido es positivo.

7. Darles atención

Muchas veces culpamos a los hijos de que miren la televisión y no es justo. Los que más aprecian nuestros hijos es que pasemos tiempo con ellos y que les demos atención. Siempre es su preferencia en primera instancia. Si no hemos podido pasar tiempo con ellos antes nunca es tarde para reconducir la situación.

8. Hacer otras actividades con ellos

Organizar actividades como un domingo en familia es ideal. Fortalece las relaciones interpersonales entre miembros de la familia, y conseguimos muchas cosas. Pasamos tiempo juntos, desarrollan confianza con nosotros, lo pasan bien, se mueven, descubren el mundo, … y están lejos de la televisión.

9. Proponerles otras actividades individuales

Muchas veces mirar la televisión es el recurso fácil. Lejos de aceptar esta como la opción referencial, deberíamos estimularlos a hacer otras cosas por su cuenta, incluso solos. Que aprendan a tocar un instrumento o vayan a jugar a pelota con algún vecino es una alternativa ideal para que nuestros pequeños los pasen bien y tengan un desarrollo saludable.

10. Pausa obligatoria

En muchas casas se enciende el televisor mientras se come, y esto es muy desaconsejable. La hora de la comida es un momento especial del día en el que todos los miembros de una familia están juntos, grandes y pequeños. Si encendemos el televisor impedimos que la comunicación entre los miembros fluya, y se pierden oportunidades de compartir cosas con nuestros seres más queridos.

11. Dar ejemplo

Los niños reproducen los modelos que ven a su alrededor. Si en casa todo el mundo mira el televisor, ¿qué padre o madre puede molestarse porque su hijo no prefiera la televisión a los libros? Hay padres que se sorprenden de eso y no es justo. Es como forzarlos a comer verdura si nadie más la come. Se deben evitar este tipo de incongruencias para garantizar una buena educación.

Referencias bibliográficas

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  • Schooler, D., Janna, L.K., Lynn, S. (2006). Setting Rules or Sitting Down: Parental Mediation of Television Consumption and Adolescent Self-Esteem, Body Image, and Sexuality. Sexuality Research and Social Policy: Journal of NSRC, 3 (4), 49-62.

María González Sanz

María González Sanz

Médico de cabecera

María nació en Terrassa en 1992. Es Graduada en Medicina por la Universitat de Barcelona, y actualmente está realizando el periodo de residencia como especialista en Medicina Familiar. Escribe en La Guía Femenina semanalmente enriqueciendo nuestro contenido con temas médicos de gran interés.