Cocina saludable: 7 malos hábitos que hay que evitar

Con unos sencillos cambios podemos mejorar nuestra alimentación para tener más calidad de vida
Cocina saludable: 7 malos hábitos que hay que evitar

En la cocina pasamos muchas horas. Allí guardamos la comida, la preparamos, cocinamos e incluso comemos. Por eso no es de extrañar que si no tenemos unos buenos hábitos nuestra salud pueda resentirse.

En el artículo de hoy vamos a ver que existen algunos malos hábitos que hay que evitar en la cocina. Para una cocina saludable es necesario tener en cuenta diferentes aspectos, muchas veces antes de empezar a comer. Todo para que nuestras comidas y hábitos de comer sean lo mejores posible.

Los 7 malos hábitos que debemos erradicar para una cocina saludable

A pesar del ritmo de vida que llevamos es importante asentar buenos hábitos entorno a la alimentación. Muchos de estos se desarrollan en la cocina, el espacio en el que cocinamos pero también organizamos nuestra alimentación.

A continuación vamos a ver cuáles son los mejores consejos para que nuestra cocina sea los más saludable posible. Aprenderemos a evitar y a sustituir diferentes malos hábitos que hacen que disminuya la calidad de nuestra alimentación.

1. No planear las comidas con antelación

Está comprobado que planear los menús con antelación hace que se coma mejor. Aunque parezca mentira, si no planeamos a conciencia la compra y lo que vamos a comer cada día, la tendencia es a comer peor.

La improvisación y las soluciones rápidas nos abocan a comidas con un perfil nutricional menos saludable. Muchas son las ocasiones en que algunas personas optan por apañarse con cualquier cosa a última hora. Esto hace que diferentes tipos de productos y cocciones queden apartadas de su dieta.

2. Distribución de la comida en la cocina

Parecerá una tontería, pero nuestras elecciones a la hora de ingerir un alimento u otro van a estar condicionadas por lo fácil que sea verlos en la cocina. Si no tenemos ciertos alimentos a la vista no nos acordaremos tanto de consumirlos.

Por ejemplo, tener la fruta en un armario en vez de en una cesta en la encimera hace que comamos menos fruta. Y esto es aplicable a cualquier tipo de alimento. Por ejemplo, es diferente guardar las lentejas en el armario a la altura de los ojos que a la de los pies.

En los supermercados conocen muy bien este tipo de reglas y las usan para condicionar nuestra compra.

3. Cocinar “a ojo”

Respetar las medidas a la hora de cocinar es importante. A veces cocinamos más de lo que podemos comer, aunque el problema mayor es si no respetamos las cantidades de las recetas y añadimos más cantidad de ciertos ingredientes. De hecho, en algunos casos es mejor reducir las cantidades que vienen como referencia.

Por ejemplo, en muchas recetas de postres viene mucha cantidad de azúcar o mantequilla. Es casi una costumbre a nivel cultural añadir tanta cantidad de estos ingredientes. Obviamente el resultado es más sabroso, pero no es necesaria tanta cantidad.

4. Demasiada sal

La sal es otra sustancia que debemos racionar y que merece un capítulo aparte. Esta sustancia mejora la palatabilidad de nuestras comidas, pero representa un alto riesgo para nuestra salud. Se ha calculado que en las sociedades occidentales estamos ingiriendo diez veces más sal de la que necesita nuestro cuerpo, y eso es contraproducente.

La sal fomenta problemas de salud, siendo la hipertensión el más conocido de ellos. Buenas medidas para reducir la sal son quitar el salero de la mesa y sustituir la sal por especias a la hora de cocinar. Comer con demasiada sal es uno de los malos hábitos más comunes que hay que evitar para una cocina saludable

5. Llevar los platos listos a la mesa

Preparar los platos ya listos para comer es un buen hábito por diferentes razones**. En primer lugar, hace que en los platos las proporciones entre unos alimentos y otros sean las correctas. Si no, podríamos tendencia a comer más carne que verduras, por ejemplo.

Por otro lado, visualizando la cantidad que debemos comer en el plato conseguimos que se reduzca la tentación a repetir o bien acabarnos el plato. Dado que tenemos delante una ración normal, es más fácil entender que no debemos comer más o que debemos acabarnos el plato. En una cocina saludable, que nos guste más o menos el plato no debería ser razón para comer más o menos.

6. “Picar” fuera de horas

Picar entre horas o comer mientras estamos preparando la comida es muy contraproducente. Es una manera de añadir calorías extras a nuestra dieta, y es que picamos más queso que lechuga, no nos engañemos

Comiendo así se fomenta el descontrol a nivel hormonal respecto a la sensación de hambre y saciedad. Debemos comer a las horas destinadas a comer o podemos desarrollar ansiedad vinculada a la comida y sobrepeso.

7. Comer demasiados fritos

Freír la comida es una forma de cocinar poco saludable a pesar de que la comida quede sabrosa. Debemos limitar las veces que comemos platos fritos, ya que quien come muchos fritos tiene mayor probabilidad de desarrollar diferentes enfermedades.

Los alimentos que freímos se sumergen en aceite, el cual es muy calórico. Estos alimentos ganan un 10% de su peso inicial después de freír, es decir, que estamos comiendo el alimento y una parte significativa de aceite. No solamente cambia el aspecto exterior del producto, sino que penetra.

Referencias bibliográficas

  • Adrià, F., Fuster, V.; Corbella, J. (2010). La cocina de la salud. Barcelona: Ed. Planeta.

  • Miralpeix, A. (2001). Prepara tus menús para toda la semana. Barcelona: Random House Mondadori.

  • Nestle, M. (2006). What to Eat. New York: North Point Press.

Dolores Agüero

Dolores Agüero

Nutricionista

Dolores Agüero (Valencia, 1988) es graduada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad de Valencia. Es Máster en Nutrición y Salud, esta vez por la Universitat Oberta de Catalunya. Posee distintos cursos de posgrado sobre Trastornos de la alimentación, Diabetes y Dietética aplicada.