Hombre de Flores: ¿cómo era este ancestro del género homo?

Analizamos cómo era y cómo vivía esta especie extinta que vivió hace más de 50.000 años.
Hombre de flores

¿Quién fue el Hombre de Flores? Se trata de una especie extinta del género Homo, que vivió hace más de 50.000 años. Sus restos se hallaron en el 2003 en una Isla de Indonesia, llamada Isla de Flores (de ahí el nombre de la especie).

Años más tarde de este primer hallazgo, se encontraron más restos de esta nueva especie, y se determinó que era una especie diferente a la nuestra.

En este artículo te contamos cómo fue su descubrimiento, qué hipótesis se plantearon en relación a su origen, cuáles se descartaron y por qué. También te contamos algunas hipótesis de por qué se extinguió.

Hombre de Flores: primeros hallazgos

El Hombre de Flores, también conocido como “Homo floresiensis” (y apodado como Hobbit), se trata de una especie extinta del género Homo. En relación a las características del Hombre de Flores, este poseía un cuerpo muy pequeño, que no llegaba al metro de estatura. Su peso oscilaba alrededor de los 25 kilos, y su cerebro medía menos de 400 cm3.

En un primer momento, cuando se descubrieron los restos del Hombre de Flores, los expertos opinaron que esta especie habitó en la tierra hasta hace 12.000 años, concretamente en una isla de Indonesia llamada isla de Flores.

Sin embargo, nuevas investigaciones revelaron que su extinción se produjo hace más tiempo, concretamente hace 50.000 años, justo en la época en la que el Homo Sapiens se expandió hacia el sudeste asiático y Australia.

En cuanto a su descubrimiento, los restos óseos del Hombre de Flores se hallaron en el año 2003 por un equipo de arqueólogos, en una isla remota de Indonesia (llamada Isla de Flores; de ahí el nombre de esta especie), en la cueva de Liang Bua.

Nuevos datos

Años más tarde, a raíz de unas excavaciones realizadas por el “Australian Research Council”, llevadas a cabo entre el 2007 y el 2014, se volvió a estudiar esta especie, y se revelaron los datos más novedosos del Hombre de Flores.

Estos datos, ya mencionados, revelaron que la especie existió hasta hace 50.000 años. Los resultados de estas investigaciones se publicaron en la revista científica Nature.

Sin embargo, cabe mencionar que no existe un acuerdo unánime que de respuesta a cuánto tiempo hace que vivió el Hombre de Flores, porque hay otras teorías que afirman que fue entre 60.000 y 100.000 años atrás, a raíz del análisis del subsuelo donde se hallaron sus restos.

Descubrimiento

Hemos mencionado por encima el descubrimiento del Hombre de Flores. Pero, ¿cómo fue exactamente? ¿Qué encontraron los expertos?

Lo que encontraron fue el esqueleto de una hembra adulta. Después de analizar los restos, pudieron determinar el hallazgo de una nueva especie humana, probablemente descendiente del Homo Erectus, que por su parte, fue el primero de nuestros antepasados que salió fuera de África.

En cuanto al cuerpo del Hombre de Flores, este tenía un tamaño corporal muy pequeño (un metro de altura, aproximadamente), como ya hemos adelantado. De hecho, a raíz de su tamaño se le apodó como Hobbit (un personaje del escritor J.R.R. Tolkien, bastante conocido).

El debate

En un primer momento, existían posturas contrapuestas ante el hallazgo del Hombre de Flores. Algunos opinaban que se trataba de un homínido singular y desconocido, y otros alegaban que era un humano moderno que padecía enanismo, o alguna enfermedad o malformación física

Durante más de 10 años, el debate y los interrogantes estuvieron servidos. Existía, pero, algo en lo que todos los expertos estaban de acuerdo, y era en la necesidad de seguir investigando y de encontrar más restos de esta nueva (o no) especie, a fin de desentrañar el misterio.

Nuevos hallazgos

Así, se siguió investigando y se encontraron nuevos restos del Hombre de Flores. Esto ocurrió en el año 2014, en una excavación realizada en Mata Menge, en la cuenca de So’a, ubicada a 70 km al este de Liang Bua (cueva de la Isla de Flores donde encontraron los primeros restos de esta especie).

Concretamente, se encontraron diferentes fragmentos suyos; de su mandíbula inferior, de seis dientes pequeños (dos de los cuales, eran de leche) y de su cráneo. Se determinó que dichos restos pertenecieron, como mínimo, a tres individuos diferentes: dos niños y un adulto.

Dichos hallazgos permitieron a los investigadores determinar con mayor convicción que el Hombre de Flores se trata de una especie humana diferente a la nuestra (es decir, diferente al Homo Sapiens). Los expertos también afirmaron que las raíces evolutivas de esta nueva especie se remontan a más de 700.000 años de antigüedad.

Análisis de los restos

¿Qué analizaron los investigadores responsables del hallazgo del Hombre de Flores y cómo llegaron a la conclusión de que se trata de una especie distinta a la nuestra? Primero, analizaron la forma y el tamaño de los fósiles hallados. Después, los compararon con los de otros homínidos, y llegaron a la conclusión de que unos dientes de un tamaño tan pequeño solo podían pertenecer, o bien al Homo Sapiens o bien al propio Hombre de Flores.

Sin embargo, el Homo Sapiens quedó descartado porque el origen y migración a Asia del Homo Sapiens se produjeron mucho más tarde en el tiempo que la edad de los fósiles hallados. Con esto, llegaron a la conclusión de que el Hombre de Flores no podía ser un Homo Sapiens con enanismo o con algún tipo de malformación o deformidad.

Otro dato que orienta hacia un origen más temprano de la especie, es que las herramientas de piedra asociadas a estos homínidos tenían su misma antigüedad, y que dichas herramientas eran muy parecidas a las herramientas más modernas encontradas justo en Liang Bua.

¿De donde viene el Hombre de Flores?

Los expertos parten de dos posibles teorías para intentar explicar el origen evolutivo del Hombre de Flores. La primera de ellas sostiene que puede tratarse, o bien de una pequeña forma del Australopithecus, o bien de un descendiente del Homo Habilis.

La segunda teoría relaciona los restos del Hombre de Flores con el Homo Erectus (concretamente, con el más alto y tardío). Esta segunda teoría se basa especialmente en la morfología de un molar inferior del Hombre de Flores y con un fragmento de su mandíbula.

Desaparición

Hemos hablado del origen del Hombre de Flores, pero, ¿y de su desaparición? ¿Por qué desapareció esta especie? Los expertos afirman que pudieron ser varias las causas, entre ellas cambios climáticos, la llegada de humanos modernos y erupción de volcanes.

Síndrome de Down: una teoría descartada

Cuando se descubrieron los restos del Hombre de Flores, son muchas las teorías que afloraron, válgase la redundancia.

Algunos incluso opinaron que se trataba de un individuo con Síndrome de Down. Sin embargo, un equipo de investigadores de la Universidad del Medio Oeste en Glendale (Arizona, EEU), rechazó dicha teoría, a través de un estudio publicado en la revista PLoS ONE.

Para rechazar la hipótesis, midieron los huesos individuales y realizaron una tomografía computarizada a fin de reconstruir el cerebro del individuo y determinar las estructuras internas del cráneo. A raíz de estas pruebas, pudieron descartar que el Hombre de Flores se tratara de un caso de Síndrome de Down.

Concretamente, en su estudio explican que el cerebro del Hombre de Flores es mucho menor que el de una persona con Síndrome de Down, y que su rango de altura también es menor.

Referencias bibliográficas

  • Argue, D., Donlon, D., Groves, C. & Wright, R. (2006). Homo floresiensis: microcephalic, pygmoid, Australopithecus, or Homo? Journal of Human Evolution, 51(4): 360-374.

  • Falk, D. Hildebolt, C., Smith, K. & Morwood, M.J. (2005). The brain of LB1, Homo floresiensis. Science, 308(5719): 242-245.

  • Sutikna, Th. et al. (2016). “Revised stratigraphy and chronology for Homo floresiensis at Liang Bua in Indonesia”, Nature.

Laura Ruiz Mitjana (Barcelona, 1993) es graduada en Psicología por la Universitat de Barcelona, con Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universitat Autònoma de Barcelona. Se especializó en Trastornos del Neurodesarrollo. Actualmente trabaja como Psicóloga infantil en la Associació Catalana del Síndrome X Frágil y es redactora de contenidos de psicología y neurociencias en portales como MedSalud y Psicología y Mente.