10 grandes leyendas mexicanas cortas (que debes conocer)

1 week ago

Maria Weevs

Estas leyendas destacan por su carácter folclórico y forman parte del legado cultural de México.

10 grandes leyendas mexicanas cortas (que debes conocer)

México es un país con una herencia cultural enorme, y es que es tierra de choque de grandes civilizaciones. Gran parte de las leyendas que forman parte de esta herencia cultural tienen sus orígenes en la América precolombina, la cual ha dejado un gran legado gracias a la tradición oral.

La misticidad que envuelve a la mayoría de las leyendas tradicionales mexicanas en innegable, pues no es fácil creer en su veracidad total pero sí tienen elementos que podrían serlo. En este artículo vamos a conocer 10 grandes leyendas mexicanas cortas de carácter folclórico que debes conocer.

Las 10 mejores leyendas cortas de México

La cantidad de leyendas que existen en México es muy alta y rica dada la antigüedad y fusión de culturas propias del país. Como veremos aparecen en ellas muchos fantasmas y apariciones. Los espectros en general abundan en las historias, pero también hay otros protagonistas como personajes mitológicos o sitios embrujados.

Comprobaremos también que el pasado prehispánico siempre acaba bañando de misticismo estas leyendas. Vemos entonces estas historias que son sin duda grandes leyendas cortas y folclóricas mexicanas.

1. El puente del clérigo

En el siglo XIX un caballero portugués, Duarte de Zarraza, cortejaba con doña Margarita Jáuregui. El tío de ella era un sacerdote muy protector, y más cuando se enteró de que Duarte se había casado dos veces y tenía deudas.

Duarte, en un encuentro airado con el sacerdote, acabó clavándole un puñal en la frente y tirándolo al río. Después de esconderse durante meses, un día en el que iba a ver a su amada tuvo que pasar por el puente. A la mañana siguiente se encontró su cadáver con cara de terror junto a un esqueleto que lo estaba estrangulando. Tenía un puñal clavado en el cráneo.

2. El callejón del diablo

En Ciudad de México hay un callejón en el que diferentes personas han visto el diablo en forma de persona. Una de las historias es protagonizada por un hombre que hacía caso omiso a esa leyenda, pero que al pasar por ahí tuvo al mismo Satanás delante suyo. Lucifer abrió la tierra para que se lo tragara, pero milagrosamente el hombre escapó y pudo contarlo.

Otra historia se conoce como la de “El Julio”, un personaje que era un auténtico criminal y estafador. Se dice que el mismo diablo se ofendió por su conducta y lo descuartizó en ese callejón. Y que es ahora “El Julio” quien aparece ahí.

3. La Llorona

La leyenda de La Llorona es muy conocida en México, y tiene como protagonista un fantasma de una mujer y su profundo pesar. Este espectro aparece de madrugada y emite llantos que transmiten una gran de desesperación por el trágico final que vivieron sus hijos.

Esta mujer no descansa en el mundo de los muertos porque el lamento que siente al haber asesinada ella misma a sus hijos. Fue un acto de despecho al ser rechazada por su marido. Desde entonces se la puede oír vagando y lamentándose cerca de algunos lagos mexicanos.

Otra versión de La Llorona dice que en realidad esa mujer es Malinche, la mujer que sirvió de intérprete a Hernán Cortés. Sus llantos corresponderían a la pena que siente al saber que muchos la culpan del terrible destino de las civilizaciones precolombinas.

4. La piedra encantada

En la población de Fuentes Brotantes (Tlalpan, Ciudad de México), hay un arroyo con una roca de grandes dimensiones. Se dice que “la piedra”, tal y como es conocida, es capaz de desaparecer el 24 y el 31 de diciembre. En su lugar aparece una misteriosa tienda.

Se dice que si alguien entra en esa tienda para comprar la persona entra en un mundo de cavernas ocultas, y que es posible que no salga de ahí nunca más. Cada vez que pasa esto la piedra reaparece en su sitio.

Otra singularidad de la historia es que se dice que la Llorona está dentro de la piedra, y que por la noche sale del arroyo para llegar un cercano lago a esperar el regreso de su enamorado.

5. La princesa Donají

Donají fue la hija de Cosijopi, último gobernador de Tehuantepec. En un tiempo en el que mixtecos y zapotecos estaban en guerra, Donají fue capturada y finalmente asesinada por decapitación en paradero desconocido.

Al cabo de unos años, en la Sierra Sur de Oaxaca un pastor un día arrancó una azucena, una flor de una planta muy vivaz de la familia de los lirios. El pastor entonces vio que debajo había una cabeza humana. Cuenta la leyenda que al encontrar la cabeza de Donají el pastor la llevó en el templo de Cuilapam donde el alma de la princesa Donají pudo encontrar la paz.

6. La isla de las muñecas

La isla de las muñecas fue una chinampa, una especie de isla flotante con la que las civilizaciones precolombinas conseguían expandir sus cultivos en los lagos. En concreto, esta chinampa se localizaba en el lago Xochimilco. A día de hoy, en esta isla hay montones de muñecas rotas.

El origen de tan curiosa concentración de muñecas se debió a que en 1950 un hombre llamado Julián Santa Ana empezó a colocarlas ahí. Un sobrino suyo contó que se ahogó ahí una joven, y que desde entonces en la isla se oían muchos lamentos y voces de mujer. Las muñecas por lo visto servían como método de protección.

Un día su tío fue a pescar y una sirena ahogó a Santa Ana en el mismo lugar en el que se ahogó la joven. Desde entonces el sobrino continúa acumulando muñecas, que se dice que obran milagros. Numerosos reportajes y documentales se han realizado y miles de turistas al mes visitan la zona.

7. Los zopilotes y su aspecto y color negro

Según cuenta la leyenda maya, los zopilotes, esos pájaros negros y de aspecto tan extraño, fueron víctimas de un castigo. Una vez tuvieron un colorido y vistoso plumaje, pero sufrieron la ira del Rey Uxmal.

Ese importante rey una vez organizó un gran festejo, pero al entrar al palacio para llamar a los invitados toda la comida quedó sola en la terraza. Esos pájaros, antes conocidos como “chom”, aprovecharon el descuido para acabar con la comida.

Entonces los sacerdotes cogieron a los zopilotes y les quemaron las plumas hasta dejarlas negras como el carbón. Después las cortaron y las molieron, dando lugar a un espeso caldo negro. Ese caldo se vertió sobre otros zopilotes y los sacerdotes hicieron un conjuro. Desde entonces estos pájaros tienen que avergonzarse de su aspecto.

8. Popocatépetl e Iztaccíhuatl

Popocatépetl e Iztaccíhuatl son el nombre de dos volcanes mexicanos que están juntos en el centro de México. Los nombres pertenecen a un guerrero azteca y a la hija de un jefe de una ciudad azteca. Los dos estaban enamorados y Popocatépetl le prometió a Iztaccíhuatl volvería de una guerra para reunirse con ella.

Había sin embargo otro guerrero que estaba enamorado de Iztaccíhuatl. Este le contó a la chica que Popocatépetl había muerto en la guerra. Tal fue la tristeza de Iztaccíhuatl que se suicidó, y cuando Popocatépetl llegó se derrumbó e hizo lo mismo. Los dioses se quedaron tan horrorizados que los reencarnaron en estos dos volcanes.

9. Los naguales

Los naguales son unos personajes que tienen sus orígenes en la América precolombina. Muchos de los dioses de las culturas nativas tenían la capacidad de cambiar de forma y adoptar la de un animal. Se dice que esta capacidad fue adquirida por chamanes y brujos, usando este recurso en beneficio de la sociedad.

Es de este modo como las apariciones de los naguales son concebidos como muy deseables. Estos aparecen en situaciones en las que alguien puede tener alguna necesidad en cuerpos de animales, y normalmente lo hace por la noche.

10. Panteón Jardines del Recuerdo

Esta leyenda se sitúa en Tlalnepantla (Ciudad de México), y su protagonista es el padre Anselmo y la importancia de su figura una vez muerto. Este sacerdote no era mexicano, pero en los últimos 10 años se había dedicado enormemente a la comunidad y era profundamente querido.

A los 84 años de edad murió y en su funeral llegó gente de todos los sitios. Los trabajadores del cementerio no daban crédito, y la tristeza de la muchedumbre era muy profunda. Después de la ceremonia pasaron los días, y los sepultureros observaron evidencias de una actividad extraña en la tumba del padre Anselmo. El pasto de la tumba aparecía siempre estaba muy maltrecha.

Un día Vicente, uno de los trabajadores, decidió pasar la noche vigilando. Por su sorpresa vio a sombras que se paraban en la tumba. La bondad del padre Anselmo era tal que aún estaba de servicio para las almas vecinas con las que compartía descanso, que buscaban confesarse con él.

Maria Weevs