Exudado vaginal (prueba ginecológica): ¿qué es y para qué sirve?

Esta prueba de laboratorio es muy útil y se realiza de forma habitual.
Exudado vaginal

Las visitas al ginecólogo deben ser regulares. Si no existe ningún problema o padecimiento, las revisiones deben realizarse al menos dos veces al año. No obstante, cuando se presenta alguna molestia en la zona íntima, hay que acudir lo antes posible, pues puede tratarse de una infección.

El exudado vaginal es un estudio que los ginecólogos solicitan ante estas circunstancias. Es un procedimiento sencillo, rápido y casi no causa molestias. Se toma una muestra y se envía al laboratorio para su análisis, así se confirma la existencia o no de una infección vaginal.

¿Qué es el exudado vaginal?

El exudado vaginal es una prueba ginecológica de laboratorio. En ella se toma una muestra de la secreción de la vagina y del cuello uterino. Esta muestra se coloca en un tubo que contiene un medio de cultivo, el cual permite que los gérmenes se reproduzcan.

Posteriormente se envía al laboratorio para su análisis y ahí se estudia si existe una infección y cuál es el patógeno que lo causa. De esta forma, el ginecólogo tendrá esta información y determinará el tratamiento, según los resultados del exudado.

¿Para qué sirve?

El exudado vaginal sirve para encontrar agentes patógenos alojados en la vagina. Cualquier infección vaginal tiene un origen específico, y en ocasiones se requiere conocerlo con certeza para que el tratamiento sea el adecuado.

Cuando se presenta una infección, la revisión ginecológica puede ser suficiente para determinar cuál será el tratamiento. No obstante, si estas han sido reiteradas o se encuentran en etapa avanzada, lo mejor es realizar este estudio.

¿En qué momentos se realiza?

El ginecólogo solicitará realizar un exudado vaginal ante las sospecha de infección. Aunque los síntomas de una infección vaginal suelen ser muy obvios y molestos, en ocasiones lo mejor es realizar este estudio para confirmar el diagnóstico y su origen.

Ante molestias como picor, ardor, cambio de color y olor en el flujo vaginal, hay que acudir al ginecólogo. Según la historia clínica y la observación, él determinará si es necesario o no realizar el estudio.

El exudado vaginal también suele requerirse en la última etapa del embarazo. Esto es un estudio de rutina que se realiza para identificar la presencia de estreptococo. En caso de que se encuentre, se debe indicar un tratamiento para evitar el contagio al bebé.

¿Cuál es el procedimiento?

El procedimiento para realizar un exudado vaginal es rápido y sencillo. La toma de la muestra se puede realizar directamente en el consultorio o en el mismo laboratorio. Se requiere que la paciente se coloque en posición ginecológica.

Para obtener la muestra, se introducirá un espéculo en el cuello uterino. Este instrumento abre la vagina y expone el cuello del útero. Se introduce entonces un hisopo para raspar ligeramente las paredes e impregnarlas de las secreciones de la vagina.

Esta muestra del hisopo se introduce en un tubo que es un medio de cultivo. Éste es el que se lleva al laboratorio donde se analiza. Este procedimiento es indoloro, aunque puede provocar algunas molestias que son totalmente soportables y pasajeras.

¿Qué detecta el exudado vaginal?

El exudado vaginal permite detectar diversas bacterias. En la vagina existe todo un ecosistema que incluye bacterias “buenas”. No obstante, cuando algo se altera, la presencia de bacterias dañinas provoca infección.

Este estudio encuentra las bacterias que ocasionan diversas infecciones vaginales. Los síntomas son muy similares entre sí: comezón, mal olor y cambio de color en el flujo vagina.Y todas las bacterias, además, alteran el PH de esta secreción.

Por esta razón, en ocasiones es necesario el exudado vaginal. De esta forma se puede encontrar qué infección específica se encuentra generando estas molestias. Las infecciones vaginales más comunes son: candidiasis, vaginosis bacteriana o Trichomonas vaginalis.

También puede utilizarse para encontrar otras enfermedades. Algunas de transmisión sexual, o simplemente para realizar un análisis del estado actual de la vágina y de la presencia de bacterias buenas que no causan ningún tipo de daño.

Es importante recordar que el exudado vaginal no sustituye a otros estudios como la colposcopia o papanicolau, los cuales están destinados a encontrar otro tipo de afecciones y alteraciones tanto en las secreciones como en la estructura.

¿Cómo prepararse?

Para que se pueda realizar el exudado vaginal hay que tomar algunas medidas. La efectividad del estudio, y la rapidez y sencillez, pueden también estar sujetas a que se lleven a cabo ciertas recomendaciones para facilitar el trabajo.

El ginecólogo o quien realice el estudio dará indicaciones sobre cómo llegar el día en que se realice la prueba. Normalmente lo que se requiere es que no haya menstruación y que preferentemente hayan pasado mínimo tres días desde el último sangrado.

También se requiere no haber tenido relaciones íntimas 48 horas previas al estudio. No haber lavado la zona genital con ningún producto, basta con usar solamente con agua y jabón. Y no haber utilizado desodorantes, óvulos o cremas vaginales.

¿Con qué frecuencia puede realizarse?

No hay un número específico de exudados vaginales que deban realizarse. En todo caso el médico ginecólogo determinará si es necesario realizarlo de nuevo, esto una vez que se haya concluido un primer tratamiento.

No obstante, este estudio no es limitativo, tampoco causa ningún tipo de daño si se realiza con cierta frecuencia. Aunque, a decir verdad, es poco frecuente que se requiera más allá de tres ocasiones seguidas de exudado vaginal para una misma infección.

A diferencia de otros estudios, no se acostumbra su uso como método de seguimiento. Si las infecciones son persistentes o no se encuentra el origen, lo común es que el médico indique otro tipo de estudios. No obstante, este estudio es inocuo y no genera ningún tipo de daño colateral.

Referencias bibliográficas

  • David, M. (2006). Albert und Gustav Döderlein – ein kritischer Blick auf zwei besondere Lebensläufe deutscher Ordinarien. Zentralblatt für Gynäkologie.
  • Laurinda S. Dixon. Perilous Chastity. (1995). Women and Illness in Pre-Enlightenment Art and Medicine, Cornell University Press.

Carlota nació en Girona en 1995. Es Graduada en enfermería por la Universitat de Girona y actualmente trabaja en un centro privado de trastornos mentales. Es una de las colaboradoras más prolíficas en La Guía Femenina, espacio donde comparte sus conocimientos e intereses sobre temas relacionados con la salud.