Punto G masculino: descubre cómo estimular la zona erógena del hombre

8 months ago

Maria Weevs

¿Sabías que el hombre también tiene un punto G? Descubre cuál es y cómo estimular esta zona erógena.

Los hombres también tienen su punto mágico de placer.
Los hombres también tienen su punto mágico de placer. Fuente: Unsplash

¡Asi es! Tanto hombres como mujeres tenemos un punto G que está allí para otorgarnos las más maravillosas sensaciones de placer. Si no sabes nada acerca del punto G masculino, en este artículo te lo contamos todo.

Es más común escuchar hablar acerca del punto G femenino, pero lo cierto es que los hombres también tienen el suyo. Así que si quieres sorprender a tu pareja con una dosis de placer inigualable y llevarlo a un nivel más alto de excitación, presta atención a esto y conoce más sobre el punto g masculino.

¿Cuál es el punto G masculino?

Cuando empezó todo el boom alrededor del punto G femenino, fue determinado que en la zona anterior de la vagina, esa pared interna alrededor del orificio externo de la uretra, se encuentran las glándulas de Skene, que se encuentran en la próstata del hombre. A ese punto se lo consideró el punto G femenino. ¿Qué nos dice esto? Pues que donde se encuentran ubicadas esas mismas glándulas de Skene en el hombre es también donde está el punto G masculino: la próstata.

Esta glándula no solo se encarga de la producción de semen, sino que también es una de las zonas del hombre más sensible a los estímulos y, por lo tanto, erógena. Debes saber que hay varios especialistas que también han llamado al punto G masculino como el punto H, punto P o Punto R para diferenciarlo del femenino. De modo que si te encuentras con este nombre, estaremos hablando de lo mismo: el equivalente masculino al punto G de la mujer.

El punto G masculino se encuentra ubicado alrededor de unos 5-7 centímetros hacia el interior del recto, en la zona entre la uretra y la próstata (desde el exterior es la zona que ves entre el pene y el ano), y tiene la forma y el tamaño de una nuez; pero por el hecho de que el punto G masculino se encuentre en el trasero, es posible que muchos chicos se sientan incómodos y no se atrevan a probarlo.

El resultado de estimular la glándula prostática es que tu chico va a sentir una excitación mucho más alta y va a lograr un orgasmo más grande e intenso que el que se produce con la estimulación del pene solamente; y como la próstata produce semen, la eyaculación también se dará en más cantidad. Incluso, como nosotras, los hombres pueden también llegar al climax con la estimulación de su punto H sin necesidad de penetrar.

¿Cómo estimular el punto H del hombre?

Si con tu chico ya has logrado superar los mitos y tabúes que existen sobre la zona más erógena del hombre, es el momento de ponerse manos a la obra y empezar a experimentar.

Es normal que las primeras veces haya incomodidad, especialmente por desconocimiento y falta de experiencia en este terreno. Pero hay algunas formas de comenzar a estimular el punto G masculino e ir poco a poco avanzando hacia el masaje de esta zona.

1. Estimula la próstata desde el exterior

Este es un primer paso para que los más tímidos se empiecen a sentir más cómodos con la estimulación del punto G masculino, sientan una mayor excitación y poco a poco se dejen llevar, para que en el futuro puedas comenzar con el masaje directo de la glándula prostática.

Lo que tienes que hacer, es tocar lenta y suavemente el perineo, que es la zona que se encuentra entre los testículos y el ano. Sé muy sutil y acompaña este masaje estimulando el pene y, por qué no, de sexo oral, para que tu chico logre relajarse más y sentir el placer que se produce en esa área.

Es muy importante que escuches el cuerpo de tu chico y vayas hasta donde él se sienta cómodo. En una primera vez, este masaje exterior de la próstata puede ser suficiente y podéis continuar de otra manera con el acto sexual. Si tú y tu chico os animáis más, entonces continúa con el siguiente paso.

2. Abre la puerta

Si ya lograron la estimulación desde el perineo y fue todo un éxito, es hora de llegar al ano y abrir la puerta hacia una posible penetración. Te recomendamos tener las manos limpias y ayudarte con un lubricante anal.

Unta tu dedo con un poco de lubricante y masajea lentamente la zona del ano con un solo dedo. Ten siempre presente las sensaciones de tu chico, que esté tranquilo y cómodo disfrutando de la estimulación. Como en el paso anterior, puedes masajear el ano sin penetrarlo mientras le haces sexo oral para que tu chico se sienta más cómodo. Estarás más cerca de encontrar el punto G masculino.

Sigue con el masaje del ano moviendo tu dedo de forma circular, e intenta ir un poco más adentro si tu chico te lo permite. Si no, déjalo hasta ahí en esta oportunidad y continúen con el acto sexual de otra manera.

3. Penetra

Si después de realizar los pasos anteriores tu chico se ha decidido a dejarte entrar, te contamos cómo masajear este punto erógeno del hombre. En este punto, vas a masajear de forma directa el punto g masculino. Antes de comenzar, fijate que tus uñas no estén largas y que tus manos estén limpias para evitar lastimarlo.

Ya has pasado por la estimulación del perineo y estás masajeando su ano con la ayuda de un lubricante; tu chico está cómodo y experimentando altos niveles de excitación y mucho placer, pero al mismo tiempo seguramente está nervioso, así que no te apresures a entrar por el recto ni lo hagas con mucha presión.

Lo que debes hacer es seguir masajeando el ano con tu dedo y lubricante hasta que sientas que puedes ir yendo más adentro. Continúa y te encontrarás en el recto. No mucho más allá, si mueves el dedo como si quisieras ir en dirección al pene, sentirás esta glándula con forma de nuez: masajea con suavidad y boom. Estarás masajeando el punto de más placer del hombre. ¡Disfruta del espectáculo!

Si les ha gustado la experiencia pueden seguir experimentando con ella, ya sea con juguetes o mientras hacen diferentes posiciones o hasta donde la imaginación los lleve. No te asustes si a tu chico le gusta el masaje del punto G masculino, esto no es una práctica homosexual y recuerda que mucho de estos tabúes culturales nos limitan a vivir en total plenitud y libertad.

Maria Weevs

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