El mito de la media naranja: ¿por qué deberíamos abandonar esta idea?

La felicidad no radica en los demás; para amar a otros, debemos primero amarnos a nosotros mismos.
Media naranja

¿Quién no sueña con tener al lado a esa persona ideal?

Aquella con que nos identificamos y queremos estar siempre hasta el último día de nuestras vidas, lamentablemente, con mucha frecuencia esto no es una realidad. Volcamos todas nuestras expectativas irreales en conseguir una pareja que nos complemente y nos haga sentir amados e importantes, como si estuviésemos rotos. Lo cual nos llena de ansiedades y genera un entorno estresante que puede originar malestares emocionales, como decepción e incluso ansiedad.

No existe ninguna fórmula mágica que podamos poner en práctica para encontrar y reconocer el verdadero amor, aunque si podemos evidenciar ciertas características que indican que la relación que tenemos es sana. ¿Cómo? Reconociendo que esa persona nos ayuda a ser crecer y ser mejores, reconociendo nuestras cualidades pero también haciéndonos saber cuáles son los defectos que poseemos, basado por supuesto en el respeto y la tolerancia.

El mito de la media naranja

En una relación amorosa la pareja debe ser un complemento y un apoyo, no una extensión de nosotros mismos. Pues, si en algún momento se van de nuestro lado, podemos tener la capacidad de seguir adelante y no caer en un espiral negativo de emociones y desinterés a la vida cotidiana. Por eso es importante sacar de la mente y de nuestro vocabulario la expresión 'media naranja' y empecemos a pensar que el amor no es dependencia ni es obligación.

El mito de la media naranja proviene de la antigua Grecia. Cuando Platón en su obra 'El Banquete' explica que la raza humana era perfecta, los hombres tenían las costillas y espaldas colocadas en círculos, poseían cuatros brazos y piernas, dos rostros unidas al cuello y que asemejaban una sola cabeza. También tenían dos orejas y un par de órganos sexuales y dos pares de ojos.

Estos seres eran conformados por: hombre y hombre, mujer y mujer o un hombre y mujer llamados 'andrógino'. Ellos por considerarse fuertes y vigorosos decidieron escalar el cielo para enfrentar a los dioses. Zeus no quiso exterminarlo, sino que decidió como castigo separar estos seres para disminuir sus fuerzas.

La persona ideal: ¿es real?

Cuando nos gusta una persona y empezamos a entablar una relación amorosa creemos que hemos encontrado a nuestra mitad y el mito de la media naranja se hace realidad, pero no es más que una ilusión pasajera. Vivir en pareja no es cuestión de mitos y leyenda, es un aprendizaje de cada día y se debe basar en el respeto mutuo y en la tolerancia ya que no hay dos personas iguales, siempre hay diferencias que si no se resuelven a tiempo, acaban en problemas y conflictos.

Cuando idealizamos a una persona estamos en búsqueda de una perfección, vemos en ella solo las cualidades que queremos que tengan (aun cuando no las posean), esto nos ciega y pasamos por alto aquellos rasgos negativos que si tienen. Esto nos lleva a crearnos una imagen que no está acorde con la realidad y que resulta nociva para la relación de pareja.

A medida que pasa el tiempo, la persona enamorada de su idealización poco a poco se le va cayendo la venda de los ojos. Pero en lugar de aceptar que se ha equivocado, comienza a creer que su pareja ha cambiado, cuando la realidad es que ha sido siempre así y nunca pudo ser consciente de ello. Por eso, las personas tienden a decaer y creer que el amor no es para ellos porque tienen mala suerte.

¿Por qué tendemos a idealizar a las personas?

El peligro de idealizar a una persona puede escucharse prevenible si se tiene cuidado, pero las idealizaciones tienden a ser inconscientes y no lo notamos hasta que es tarde.

1. Falta de afecto

Suele ocurrir porque durante la niñez, no se cubrieron las necesidades afectivas por parte de las figuras principales en la vida del niño, como lo son sus padres, originando una distorsión en la percepción del afecto y la forma en que debemos recibirlo, que para tener afecto hay que hacer lo que otros desean. Esto afianzó la idea de que el amor, el respeto, el cariño y la aceptación se consiguen ajustándose a lo que otros quieren.

2. Autoestima baja

Si estás en una relación en donde todo es excelente, te sientes tan a gusto que se ve reflejada de forma positiva en tu autoestima y crecimiento personal. Pero, cuando la relación está llena de problemas y conflictos constantes por lo general se debe a la idealización hecha sobre la pareja.

Lo que puede originar dos escenarios: la decepción sobre esa persona o la autoacusación del declive de la relación.

3. Dependencia emocional

Existen personas que dejan a un lado la familia, amigos y todas sus actividades que realizaban antes de encontrar a la ´persona ideal´. Esto ocasiona una deendencia de la pareja y cuando la relación fracasa, su vida se transforma en un caos y no sabe qué hacer sin su otra mitad.

4. Pérdida de la personalidad

Cuando hay una relación con una pareja idealizada, este se convierte en un modelo a seguir- Lo que hace que busques llenar sus expectativas hace que la personalidad del idealizador vaya desapareciendo y eso es un error enorme que no puedes dejar que ocurra, porque tú también eres importante.

5. Conceptos erróneos sobre la verdad y mentira

A todas las personas nos gustan que nos digan la verdad, en especial que nuestra relación sea honesta y sincera. Sin embargo, las idealizaciones se basan en una creencia ficticia que impedirá a la relación fluir de manera real y mucho menos obtener un amor verdadero de la otra persona cuando se le han atribuido características que no posee.

6. Relaciones traumáticas pasadas

Las malas experiencias suelen quedarse con nosotros de una manera más arraigada que las experiencias positivas. Por lo que al tener una relación previa traumática es posible que se generen miedos e inseguridades que lleven a aferrarnos a la primera persona que nos ayude a dejar eso atrás y construimos un mundo en esa relación que no es real.

Un paso hacia la dependencia emocional

El mito de la media naranja lleva irremediablemente a las personas a la dependencia emocional, es por ello que debemos deshacernos por completo de ese mito y buscar una persona que nos hagan crecer, pero sobre todo hacernos dar cuenta de nuestros errores.

¿Cómo podemos darnos cuenta de que vamos hacia la dependencia emocional? Mira sus características.

1. Entablar relaciones apresuradas

Esto hace referencia a ir con la primera persona que se aparezca en nuestro camino y nos ofrece algún modo de salida a nuestras frustraciones amorosas y nos da la sensación de que podemos construir algo mejor.

2. Control absoluto

Tanto de tu pareja contigo o en el caso contrario. Tener el control absoluto es un resultado que surgen de la dependencia emocional pues, se tiene el miedo inconsciente de quedarse solo si no se tiene.

3. No acepta las imperfecciones

Las idealizaciones hacia las personas evitan que queramos escuchar o ver algún tipo de imperfección que puedan poseer. Por lo que tendemos a entrar en conflictos con aquellos que intentan hacernos ver estos defectos y nos aferramos a la idea perfecta de nuestra pareja.

4. No pueden estar solos

Las persona que tienen dependencia emocional no pueden estar solas, por lo que permanecen muy poco tiempo solteras. Lo peor es que tienden a creer que cualquier persona que conozcan es su media naranja.

Consecuencias del mito de la media naranja

La leyenda de la media naranja hace que parezca romántico y tierno, pero es solo una ficción que nada tiene que ver con la realidad ya que resulta ser engañosa y vacía. El estar idealizando a una persona que creemos que es nuestra otra mitad trae como resultado:

1. Es una forma de presión

Si pensamos que nuestra pareja es esa persona ideal que nos va cubrir todas las necesidades y la convertimos en una extensión de nuestro cuerpo, se convierte en una forma de presión, logrando con esto que la otra parte se sienta asfixiada y en resumidas cuentas se alejará inmediatamente.

2. Genera sentimientos de pérdidas

Cuando se cree ciegamente en la idealización, al principio puede ser que la relación funcione, el acoplamiento y la conexión es perfecta. Pero a medida que la unión va fluyendo, caemos en rutina que fractura el vínculo y se genere un sentimiento de fracaso.

3. Produce grandes expectativas

Al generar sobre el otro la responsabilidad de hacernos felices y cubrir las necesidades de amor, estamos colocando sobre ellos muchas expectativas que desencadenan problemas, angustias y decepción.

Consejos para evitar la idealización

Puedes intentar algunos consejos para identificar una idealización y alejarte de tu falsa media naranja.

1. Trabaja en tu autoestima

Lo importante siempre para amar a alguien es amarnos a nosotros mismos, por ello debes trabajar en ti mismo/a, tu autoestima, tus creencias sobre el amor y sobre la relación ideal. Para ello puedes asistir a consulta psicológica o realizar talleres de emprendimiento personal.

2. Ama sin imposición

Amar a alguien implica aceptarla como es y por supuesto, ayudarla a realizar cambios que la beneficiarán en el futuro. Así que enfócate en conocer a la persona tanto en sus buenos, como en sus malos momentos.

3. Deja a un lado los mitos sobre el amor

A pesar de tener un contexto hermoso y mágico, los mitos solo generan expectativas irreales que nos llevan a una decepción inevitable. Así que deja a un lado todos aquellos test de compatibilidad de revistas, encuentras en redes sociales o mitos que te ´aseguren´ conocer a tu media naranja y busca a una persona que se convierta en tu compañero.

4. Nútrete y compleméntate a ti mismo/a

Realiza actividades que te ayuden a reforzar tu autoestima y confianza en tus habilidades. Puedes intentar un nuevo hobbie o aprender una habilidad nueva. Esto hará que conozcas personas nuevas y sientas confianza para enfrentarte al mundo por tu cuenta, en lugar de aferrarte a alguien más.

No vayas en búsqueda de tu media naranja, no seas conformista, sé más abierto y prueba todas las frutas de la canasta.

Elena Montes

Elena Montes

Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte

Elena Montes nació en Valencia en el año 1996. Es Graduada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte por la Universidad de Valencia. Alterna su actividad de entrenadora de baloncesto y de estudiante de Máster en Psicología Deportiva con su actividad como redactora en La Guía Femenina.