TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad): ¿qué es?

Explicamos en qué consiste este trastorno del neurodesarrollo.
TDAH

El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad), que también puede ser TDA (sin hiperactividad), es una alteración neurobiológica crónica, que se caracteriza por impulsividad, hiperactividad y/o inatención. Es de aparición en la infancia.

Es decir, es un trastorno del neurodesarrollo que, aunque puede variar en intensidad y frecuencia de los síntomas, es para para toda la vida. En este artículo te hacemos un resumen de sus síntomas, causas y tratamientos.

TDAH: ¿qué es?

El TDAH, como adelantábamos, es un trastorno del neurodesarrollo. Se manifiesta desde la primera infancia, y afecta principalmente la atención, la concentración, el control de la impulsividad, el comportamiento en las actividades cognitivas (donde aparece una dificultad para controlar los impulsos) y el control de la actividad motora (donde aparece un exceso de movimiento).

Estos síntomas afectan al niño/a en diferentes áreas de su vida, como por ejemplo: sus relaciones con los iguales y su adaptación al entorno, tanto familiar como escolar.

Un poco de historia

El TDAH no es un trastorno nuevo, aunque en los últimos años su diagnóstico se haya multiplicado. A lo largo de la historia, y desde que se definió por primera vez, se le ha denominado de diferentes maneras. En la literatura médica se encuentran referencias y descripciones del TDAH desde hace más de 200 años.

El primero que lo definió fue Sir Alexander Crichton, en 1798. Le dió el nombre de “Mental Restlessness” (Agitación o Inquietud Mental). El nombre ha pasado por diferentes cambios, hasta la actualidad, donde el propio DSM-5 (Manual diagnóstico de los trastornos mentales) lo cataloga como tal (TDA o TDAH).

Síntomas

Los síntomas del TDAH básicamente son tres: inatención, hiperactividad e impulsividad. En el DSM-5, en función de si predomina un síntoma u otro, encontramos tres tipos de TDAH: de predominio hiperactivo-impulsivo, de predominio inatento y combinado.

A estos tres tipos de síntomas, a veces se le añaden problemas de conducta, resultado de los tres síntomas originales.

1. Inatención

El síntoma de la inatención del TDAH se caracteriza por una incapacidad (o grandes dificultades) para fijar la atención en determinados estímulos, para concentrarse, para atender en clase, para atender las conversaciones, etc. También se traduce en una incapacidad para realizar dos tareas de forma simultánea (atención dividida), como por ejemplo atender en clase y tomar apuntes.

Esta inatención provoca en el niño dificultades a la hora de realizar los deberes o de estudiar, ya que le es muy difícil concentrarse sin distraerse con estímulos irrelevantes del entorno.

2. Hiperactividad

La hiperactividad implica que el niño actúe como si “tuviera un motor dentro”. Es decir, no puede parar de moverse, pasa de una tarea a otra sin finalizar la primera, habla rápido, etc. Esta hiperactividad interfiere en sus relaciones personales y en su rendimiento académico, igual que los otros síntomas.

3. Impulsividad

La impulsividad, el tercer síntoma del TDAH, implica que el niño sea impaciente, que actúe sin pensar en las consecuencias de sus actos, que presente déficits en autocontrol, que responda sin escuchar la pregunta por completo, que no respete los turnos (por ejemplo en los juegos), etc.

Como el resto de síntomas, también perjudica su rendimiento académico y su relación con los iguales, ya que puede actuar de forma inconsciente o faltando al respeto a los demás (aunque no sea de forma intencionada).

Causas

La etiología del TDAH es multifactorial. Es decir, se trata de un trastorno heterogenio, con múltiples causas posibles. Su origen realmente es desconocido, aunque la mayoría de expertos apuestan por una interrelación de múltiples factores como causantes del TDAH: factores genéticos, cerebrales, psicológicos y ambientales.

Algunas investigaciones apuntan a un componente hereditario del TDAH, e incluso diferentes pruebas de neuroimagen han podido detectar cómo las personas con TDAH presentan un funcionamiento anómalo en determinadas áreas del cerebro.

Riesgos perinatales

Por otro lado, también se ha hablado de ciertos riesgos perinatales como posible origen del TDAH: consumo de alcohol y tabaco durante el embarazo, drogas, estrés de la madre, etc. También se habla de complicaciones o anormalidades durante el parto (por ejemplo bajo peso al nacer, prematuridad, etc.), como factores implicados en el origen del TDAH.

Otras características

Por otro lado, el propio niño o niña también presenta una serie de características personales que pueden influir, así como las actitudes y los hábitos educativos de los padres y los profesores. Las relaciones familiares y el clima familiar también pueden jugar algún papel.

Tratamiento

El tratamiento del TDAH debe ser multidisciplinar, e incluir a profesionales de diferentes ámbitos (médicos, psicólogos, profesores, psicopedagogos…). Vamos a ver los diferentes tratamientos dentro de esta multidisciplinariedad, con énfasis en el tratamiento psicológico:

1. Tratamiento psicológico

El tratamiento psicológico del TDAH tiene el objetivo de ayudar al niño y a su familia a gestionar los síntomas del propio trastorno, así como las consecuencias que estos tienen en el día a día.

Para ello, se trabajan aspectos como: el autocontrol, la conducta, la autoestima y la socialización.

1.1. Autocontrol

El autocontrol es aquella capacidad para modular y controlar las propias acciones en relación con el entorno, de forma apropiada y eficaz. El autocontrol implica una sensación de control interno.

Para trabajarlo con niños con TDAH, se aplican técnicas como las autoinstrucciones, que tienen el objetivo de que el niño interiorice una serie de instrucciones (y que se las diga a él mismo) a la hora de hacer las cosas. Es decir, se trata de estructurar sus acciones. Un ejemplo sencillo de autoinstrucciones seria: paso 1, parar, paso 2, pensar, y paso 3, hacer.

1.2. Conducta

Para trabajar la conducta en el TDAH, se recurre a técnicas de modificación de conducta, tales como: refuerzo positivo, refuerzo negativo, castigo positivo, castigo negativo, tiempo fuera, coste de respuesta, etc. Es importante que el niño sea consciente de lo que “se espera de él”, de cuáles son las conductas adecuadas y las inadecuadas, etc.

1.3. Autoestima

A la hora de trabajar la autoestima, es importante que el niño aprenda a reconocer sus virtudes, sus puntos fuertes, y pueda adquirir estrategias para potenciar sus debilidades. Es importante también que el niño no se quede con la etiqueta del “TDAH”, sino que entienda que él es mucho más que eso, y que las conductas no siempre definen la persona.

1.4. Socialización

Para trabajar la socialización, se deberá instruir al niño con TDAH en habilidades sociales; es decir, que aprenda qué conductas son las más adecuadas en las interacciones sociales desde un punto de vista social. Esto incluye: cómo saludar, cómo acercarse a las personas, cómo intervenir, qué temas de conversación sacar, etc.

2. Otros tratamientos: psicopedagogía y farmacología

No podemos olvidar el tratamiento psicopedagógico y el farmacológico en los casos de TDAH. Por su parte, la psicopedagogía está orientada a mejorar el rendimiento académico del niño. Es decir, permite potenciar su aprendizaje escolar.

La farmacología, por otra parte, incluye la prescripción de psicoestimulantes, principalmente, como por ejemplo el metilfenidato. Lógicamente, en cuanto a la medicación (que se ha demostrado efectiva en muchos casos), serán los padres quien decidan si medicar o no a su hijo con TDAH.

Referencias bibliográficas

  • American Psychiatric Association –APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.

  • Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen I y II. Madrid: McGraw-Hill.

  • De la Peña Olvera, F. (2000). El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Rev Fac Med UNAM, 43(6): 243-244.

Laura Ruiz Mitjana (Barcelona, 1993) es graduada en Psicología por la Universitat de Barcelona, con Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universitat Autònoma de Barcelona. Se especializó en Trastornos del Neurodesarrollo. Actualmente trabaja como Psicóloga infantil en la Associació Catalana del Síndrome X Frágil y es redactora de contenidos de psicología y neurociencias en portales como MedSalud y Psicología y Mente.